Opinión

Rapidez y foco, las claves para el siguiente paso en la automoción

Los trabajadores protestan ante el cierre de la planta de Nissan en Barcelona

La noticia del cierre de la fábrica de Nissan en Barcelona es una de las más duras que ha recibido la industria de la automoción en España. Es dura por su impacto en los trabajadores, sus familias, las empresas de la zona que dependían directa o indirectamente de su trabajo diario y la economía española en su conjunto. Pero lo es también para la industria de la automoción en su conjunto, pues evidencia los riesgos a los que se enfrenta un sector en apariencia tan fuerte.

Somos el segundo productor de vehículos de Europa y el noveno del mundo, con unas fábricas competitivas que producen vehículos de la más alta calidad que se exportan a más de 120 países de todo el mundo. Pero esta posición no viene dada ni está garantizada para siempre. Es un puesto que hay que mantener y cuidar constantemente. Nuestras fábricas son una joya de la industria española, ubicadas en un país que no cuenta con casas matrices de la automoción, y esta situación tiene que servir de llamada de atención, de dolorosa señal de que no podemos repetir un cierre. Tiene que ser el último.

Las fábricas deben crear más ventajas competitivas para atraer nuevas inversiones

Los análisis ya están hechos. Antes de la crisis el sector se enfrentaba a un cambio tecnológico disruptivo: la unión de la digitalización con las exigencias de la descarbonización va a provocar un cambio en los vehículos y en los propios servicios de movilidad. Por tanto, el futuro de las fábricas españolas pasa por mantener sus actuales ventajas competitivas (eficiencia, cualificación profesional, cadena de valor integrada, fortaleza logística) y, en paralelo, crear las nuevas ventajas (digitalización, nuevas habilidades, innovación,…) que nos permitan atraer nuevas inversiones. En ese escenario aparece un nuevo agente, el Covid, que crea una crisis económica imprevista: todo se acelera y a la necesidad del cambio se une ahora la de recuperar la demanda en una situación de exceso de oferta. Además, todos nuestros competidores reaccionan en paralelo.

El partido ya se está jugando. Otros países fuertes en automoción, como Alemania, han apostado sus recursos a la recuperación de su industria porque ven claro esta necesidad. Ya han puesto este foco. Y la Unión Europea va a aportar recursos para los países, con especial énfasis en los más afectados por la crisis.

Se necesita una estrategia-país a largo plazo y  compromiso con esta industria

Más allá de las cantidades, que no son comparables, el éxito de nuestra actuación vendrá por la rapidez con la que se hagan efectivos estos fondos y ahí tenemos que jugar nosotros también. El propio comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, en una entrevista del viernes con este periódico instaba a los países a poner en marcha cuanto antes planes específicos de ayuda al sector de la automoción. Las llamadas a la urgente actuación se multiplican.

Necesitamos una estrategia-país a medio y largo plazo y un compromiso fuerte con esta industria. Obviamente necesitamos medidas de corto plazo, potentes y rápidas, que permitan recuperar la industria este año. Pero también medidas de mayor duración que faciliten su transformación hacia la industria de la movilidad del futuro. Actuando así no solo aprovecharíamos los fondos disponibles de un modo eficiente a corto y con visión de largo: también estaríamos dando a los inversores internacionales señales de que valoramos el peso específico de la automoción en España, que somos conscientes de su importancia y que vamos a cuidarla para que despliegue aún más potencial.

No nos vamos a conformar con mantener lo actual, como aquel que enterró las monedas de su amo para no perderlas, pero no obtuvo nada de ellas que devolverle después. Desde Anfac, ya tenemos planteada una estrategia, nuestro plan AUTO 2020-40, que marca los pasos necesarios para la transformación de la industria actual hacia la industria de la nueva movilidad. Si tenemos éxito en esa transformación, no solo mantendremos el valor actual, sino que podremos crear más valor en el futuro. Así, el nuevo ecosistema de la movilidad y digitalización puede llegar a aportar a España hasta 1,5 millones de empleos nuevos dentro de este entorno que incluye la mayor electrificación, la conectividad de los vehículos y las infraestructuras, la conducción autónoma o un incremento exponencial de los nuevos servicios de movilidad. Utilizar los recursos que ahora llegan con el foco puesto en la transformación de la automoción no sólo va a mantener las plantas instaladas en la actualidad, sino que multiplicará su competitividad y convertirá a España en un destino esencial para las nuevas adjudicaciones y tecnologías. Esperemos poder jugar el partido pronto, y ganarlo depende de todos nosotros: empresas, administración, sindicatos y sociedad.

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