Opinión

Graves amenazas sobre el empleo

El virus puede llevar a más de un millón de trabajadores a perder su empleo

Apenas pasaron 15 días desde que se decretara en España el estado de alarma, pero el impacto en el mercado de trabajo ya es de gran calado. Se esperaba una oleada de Ertes y, de hecho, las personas afectadas por ajustes temporales de plantilla rondan las 600.000. Pero más llamativas son las estimaciones que hablan de cerca de un millón de trabajadores que ya han sido despedidos definitivamente, lo que borraría toda la creación de empleo acumulada desde marzo de 2019.

 Sin duda, es pronto para demandar exactitud a los cálculos, puesto que hasta la semana próxima no se conocerán los datos de paro y afiliación de este mes. Más difícil aún resulta hacer proyecciones sobre el efecto final de una cuarentena de duración todavía desconocida. Con todo, debe ya tenerse en cuenta el alto potencial destructivo para el empleo de una epidemia que, pese a su carácter coyuntural, ha sido capaz de crear una crisis de demanda global y detener la actividad de miles de empresas. Sus efectos sobre el PIB español aún pueden ser mayores si, una vez desactivado uno de sus grandes motores (el turismo), se ve también afectado otro de sus pilares (el sector exterior) por la ruptura de la cadena exportadora. A ello, debe sumarse el menor margen que nuestro país tiene para desplegar estímulos fiscales, por la elevada deuda pública que arrastra, y la ausencia de políticas coordinadas de esta clase a escala europea.

La actual crisis tiene potencial para desencadenar una destrucción de empleo mayor que la vivida desde 2008

En estas circunstancias, resulta muy probable que sean muchas más las empresas que no podrán sobrevivir y que tengan que convertir sus actuales Ertes en despidos definitivos. Existe así el riesgo real de una crisis en el mercado laboral peor que la desencadenada en 2008, lo que ejercerá una fuerte tensión sobre las cuentas públicas.

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