Opinión

Tamaño y sector, causas del retraso del Ibex 35

El Ibex 35 registra en 2019 su mejor marca desde 2013

El Ibex 35 avanzó el 16,6% el año pasado y registró su mejor marca desde 2013. Pero antes de echar las campanas al vuelo, cabe destacar que, en la clasificación de los 23 mercados desarrollados, España se situó en el puesto número 18, y que las acciones mundiales se revalorizaron casi el doble. La idea de culpar a los grandes riesgos que acechan Europa –la desaceleración, los aranceles o el Brexit– es tentadora. Sin embargo, al otro lado de los Pirineos, en Francia, la subida fue del 28%; algo más al norte, en los Países Bajos, fue del 34,5% ; y en Suiza, nada menos que del 34,8%. Estos resultados evidencian que a España le penaliza su estructura de mercado, algo que de momento se antoja complicado de resolver. Por tanto, si no quiere quedarse atrás respecto a la renta variable internacional, debe diversificar su cartera de inversión más allá de la frontera española.

Seguro que muchos se resintieron de la incertidumbre política en torno a las elecciones y de la desconfianza ante un gobierno de izquierdas. Esto cristalizó a finales de 2019 con la formación de una coalición en minoría y las primeras declaraciones sobre la reforma de los impuestos a la banca. Además de no ser el único país donde los titubeos políticos están a la orden del día, el retraso de España viene de lejos: la causa principal radica en la composición de su mercado.

Las fases por las que transitan los mercados alcistas atraen a diferentes tipos de inversor. En las iniciales, solo los más valientes se lanzan a buscar acciones desplomadas cuyo potencial alcista sea elevado. En esta fase se favorece a los valores de pequeña capitalización, sensibles al ciclo económico y poco conocidos (es decir, los que más sufren en los mercados bajistas y que aguardan al gran rebote). Esos días quedaron atrás en el actual mercado alcista, cerca ya de su undécimo aniversario. Por otro lado, los que invierten en la última fase suelen ser más cautos, dado que se inclinan por grandes títulos de crecimiento, de elevada calidad y con amplios márgenes de beneficio (es decir, empresas capaces de capear las tormentas económicas).

Los mercados españoles benefician a los tempraneros, a los más osados. BME elabora los índices Ibex 35, Ibex Medium Cap e Ibex Small Cap. Si bien la capitalización bursátil media del Ibex (considerado de gran capitalización) es de 9.700 millones de euros, esta cifra resulta insignificante al compararse con el promedio mundial de 179.000 millones, 18 veces mayor.

Las cotizadas españolas son penalizadas por la estructura de mercado del país

Además, las categorías principales que dominan el índice de referencia español son las acciones sensibles al ciclo económico y los valores defensivos. Ninguna se caracteriza precisamente por la alta calidad ni por los enormes márgenes, lo que explica, en gran medida, que el indicador batiera al conjunto del mercado el 9 de marzo de 2009 con un espléndido 70,4%, un año después de que empezara esta racha alcista. Las defensivas –entre las que predominan las compañías de servicios públicos y de telecomunicaciones– suelen dejar que desear en épocas de vacas gordas y toman la delantera en las vacas flacas. Así que, después del impulso inicial, a la bolsa española le quedaba poco combustible para registrar rentabilidades.

No hay grandes valores de crecimiento en todos los países ni en todos los sectores. Muchos de ellos son tecnológicos, los cuales, a escala mundial, se elevaron hasta el 50,3% en 2019, siendo los más rentables del año. En España escasean estas acciones que, en cambio, abundan en Holanda, origen de su mejor comportamiento relativo el año pasado.

El sector tecnológico probablemente seguirá en cabeza hasta que concluya este mercado alcista, así que piense a escala mundial y compre en consecuencia. Por ejemplo, tenga en cuenta EEUU —patria del 86,8% de la capitalización de mercado del sector —, Japón (5,4%) o Alemania (2,3%).

No obstante, no se limite a invertir en este sector, dado que hay otros que también ofrecen tamaño, revalorización y calidad a los últimos compradores del actual ciclo de mercado. Por ejemplo, las grandes farmacéuticas internacionales registran un desempeño similar: tras un arranque poco alentador, su cotización subió el 14,8% entre el 30 de abril y el cierre de 2019, frente al 9,4% general. En España tampoco encontrará este tipo de acciones, así que apunte hacia EEUU, Suiza y el Reino Unido, los cuales representan el 80% de todo su capital.

Algunas grandes marcas del lujo, concentradas en más del 90% en EE. UU., Francia, Alemania y Suiza, también han cosechado resultados similares a los del sector tecnológico. No es de extrañar que el país helvético, gracias a sus valores sanitarios y de bienes de lujo, se haya anotado el segundo mejor resultado del año en Europa.

Tampoco sorprende que en los países más rezagados escasearan las grandes apuestas de revalorización. Por ejemplo, en Bélgica, aparte el gigante Anheuser Busch InBev, las empresas cotizadas son aún más pequeñas que en España, con una capitalización media de 7.500 millones de euros. Y, como en España, predomina la cíclica banca y los defensivos servicios públicos, por lo que se quedaron el 7,5% por debajo de la rentabilidad internacional en 2019.

No se puede cambiar la estructura del mercado de un día para otro. Por tanto, busque tamaño, calidad y crecimiento, porque a este mercado alcista le queda cuerda para rato: solo tiene que mirar hacia la dirección adecuada.

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