Opinión

El cupo catalán que perseguirá ERC

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones

El futuro Gobierno Sánchez, al que el Congreso de ERC parece haber decidido apoyar de alguna manera, opta por el diálogo para la cuestión catalana.

Si se hace un análisis serio de la cuestión, descontando una imposible e hipotética independencia, la negociación sólo puede desembocar en tres cosas: la relación de la hacienda autónoma con la del Estado, la desconexión de su poder judicial con el de España y el reconocimiento de una cierta personalidad de la Generalitat en el exterior. La primera es fácil de encajar en la Constitución de 1978, porque ya existen los "cupos vasco y navarro" como antecedentes. Las otras dos no se pueden encajar en ella fácilmente. Tampoco el referéndum de autodeterminación, que piden los independentistas; es anticonstitucional y requeriría una reforma de la Carta Magna que abriría una caja de truenos de imprevisibles resultados.

Por eso, es posible que la negociación de un "cupo catalán" sea el acuerdo más que probable de ese diálogo/negociación; además de acuerdos coyunturales sobre la situación de los presos del "procés". Para ello hay vías reglamentarias que la Generalitat, titular de las competencias penitenciarias, y la abogacía del Estado ya están estudiando. Algo más fácil y, a la vez, más complejo después de la decisión pre-judicial sobre la inmunidad de Junqueras del tribunal de Estrasburgo y la decisión del Parlamento Europeo de permitir a Puigdemont y Comin que retiren sus credenciales como eurodiputados. Es decir, que la relación entre la hacienda catalana y la del Estado puede pasar a una situación similar a la vasca y navarra. Es un camino probable aunque requiera periodos transitorios para el encaje económico de los presupuestos del Estado. No hay que olvidar que Cataluña es el 19 por ciento del PIB de España.

Pero la emulación es uno de los fenómenos políticos del Estado de las Autonomías. Cuando se iniciaron las transferencias de competencias todas quisieron llegar al máximo. Así que no sería extraño que en pocos años, si Cataluña obtiene su cupo, el resto quiera acceder a un sistema similar.

"¡Todos a por el cupo!" será el grito de los políticos autonómicos arrastrados por la demagogia. En Galicia no querrán ser menos, ni en Andalucía, ni Valencia... Al final todos se verán presionados. ¿Quién quiere quedarse para el final? Sólo los que calculen que ingresarán menos lo pensarán. Pero en estas autonomías el sistema actuaría con la lógica del "cupo negativo". Un fondo de solidaridad les transferiría lo necesario para mantener presupuestos razonables.

Entonces el Estado español se reduciría a temas como el ejército, algunas fuerzas de seguridad (Guardia Civil, fronteras, delitos monetarios,...), política exterior (con matices), el fondo de solidaridad e infraestructuras generales y la gestión de las pensiones. En esto último los catalanes, vascos y navarros no querrán depender de sí mismos porque tienen las jubilaciones más elevadas y un alto nivel de envejecimiento. El Parlamento español adaptará las directrices europeas a normas estatales que serán interpretadas autonómicamente. Los ministerios del Gobierno español actuarán de agencias asesoras e intermediarias ante la Unión Europea y entre las diferentes autonomías.

Más tarde, con el tiempo, se alzarán voces recentralizadoras en aras de la eficiencia administrativa. El Senado sería la cámara donde debatir estas iniciativas. Ese nuevo proceso de recentralización no estaría exento de tensiones y requerirá un largo itinerario para llevarlo a cabo.

Se abrirá entre las CCAA una carrera por acceder al status fiscal de País Vasco y Navarra

En el fondo estaríamos repitiendo la historia de este territorio que ya vivió los procesos de dispersión y centralización. La primera fuerza en unificar el territorio fue Roma. Luego fueron los visigodos, que para ello tuvieron que pelearse con suevos, vándalos, alanos y hasta bizantinos. La dispersión llegó en la Edad Media con las taifas musulmanas y los reinos cristianos.

Los Reyes Católicos cerraron el ciclo político unificando la corona. Los Austrias mantuvieron las haciendas forales. Más tarde los Borbones unificaron la hacienda con las leyes que rigieron en toda España (con excepción de los Cupos, que hasta el franquismo mantuvo en Álava y Navarra). Ahora estamos en el movimiento contrario, pero revertirá. La geopolítica no se puede olvidar y España en su península es un territorio compacto y definido por la geografía y la historia. Al final todo vuelve a su ser natural.

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comentariosforum3

RG
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El Gobierno ya propuso a Cataluña el "cupo" y lo rechazaron: en qué quedamos?.

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#1
JonS
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No te hagas ilusiones, Arboledas “España es un territorio definido por la geografía y la historia”. Hasta que deje de serlo. Y cada vez falta menos para que eso suceda a este Estado disfuncional que no es capaz de que sus territorios, sus naciones, demasiado diferentes, se entiendan. Too late for that. Too late to create a “single and united nation”

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#2
Carmen
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Dos comentarios: 1.- Cuando Arturo Mas en 2012 pide a Mariano el concierto vasco se lo tendría que haber concedido, no valía la pena defender la solidaridad Inter territorial a la vista de la corrupción andaluza; 2.- La industria y agricultura catalana no es competitiva en absolutamente nada de lo que produce, compare precios y calidades de productos similares en el portal de precios alemán www.violey.com y encontrará productos alemanes, franceses, similares pero de una calidad sideralmente superior, a un precio mucho menor puesto en cualquier punto de España por DHL a pesar de la más larga distancia, es decir, Cat vende basura a precio de oro, tienen muy mal futuro, se acostumbraron a los aranceles y se gastaron el lucro generado en los meublés. Sin la mamandurria española, sin los tontos clientes españoles lo van a pasar muy mal.

Puntuación 2
#3