Opinión

Lo que las encuestas electorales esconden

  • Los sondeos coinciden en que el PSOE podría prescindir de los nacionalistas
  • Una lista conjunta PP-C's alteraría sustancialmente las predicciones
Un votante elige sus papeletas en unas recientes elecciones.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) enviaba, a principios de esta semana, las oportunas instrucciones a la Delegaciones Provinciales de la Oficina del Censo Electoral para que inicien los trámites de comprobación de las mesas y los locales en los que se celebrarían las elecciones.

Cierto es que, como afirman desde el propio Instituto, se trata de "un trámite normal que se lleva a cabo en previsión de que pueda haber elecciones generales". Pero que desde la Administración del Estado se empiece a mover ficha es un síntoma evidente de que la probabilidad de volver a las urnas en noviembre ha pasado ya a la categoría de alta posibilidad. Y así lo entienden también los partidos políticos que han movilizado a sus equipos, con mención especial al presidente en funciones, Pedro Sánchez, que es de quien depende la convocatoria y que lleva semanas preparando su campaña.

Y como ocurre siempre que apuntan elecciones, las encuestas propias y ajenas proliferan por doquier y se convierten en el principal instrumento de valoración, interpretación y acción de los políticos y en motor del sentido de voto de indecisos.

Y en este contexto es curioso comprobar como si analizamos los sondeos realizados por los cinco institutos demoscópicos que acertaron los resultados del 28 de abril -el CIS, IMPO, Sigma2, Metroscopia y Sociométrica- y tomando el promedio de lo que han publicado durante el periodo entre el 10 de julio y el 10 de agosto últimos, se llega unos registros que dan información que confirma el ascenso del PSOE que pasaría de 132 a 140 escaños en el Congreso, a costa de Unidas Podemos que bajaría de 42 a 35. También crecería hasta 75 escaños, recuperando muchos votantes de VOX que pasaría de los 24 diputados actuales a sólo 15 y Ciudadanos perdería dos y quedaría en 55.

Unos resultados que, de confirmarse darían la mayoría a la suma de la izquierda que alcanzaría 175 escaños frene los 145 del bloque del centro y la derecha.

Si profundizando en este análisis dejamos entrar en este cálculo a los institutos que fallaron el 28-A -GAD3, NCReport y Celestetel- los agregamos en el mismo periodo al promedio, las cifras varían pero apenas cambian el resultado del conjunto porque el bloque de izquierdas sumaría 171 escaños, los 128 del PSOE y 43 de Unidas Podemos, frente al bloque del centroderecha que arrojaría una fuerte subida del PP, hasta 93 escaños, más 37 de Ciudadanos y 19 de VOX; en total 159 escaños, insuficientes para gobernar.

Tomando estos datos como referencia y lo que las encuestas reflejan que la división sigue penalizando al bloque del centroderecha, mientras que Sánchez no necesitaría a los independentistas de ERC y Junts per Cat ni a Bildu.

Lo que no se contempla por ninguno de estos institutos, porque de momento son sólo variables hipotéticas es cómo cambiaría el escenario la presentación de unas listas conjuntas de PP y Ciudadanos o la entrada en escena de Errejón y Carmena y una versión nacional de Más Madrid. Aunque los datos no lo dicen la lógica apunta a que se produciría una modificación sustancial de resultados.

¿Conocía estos datos Pedro Sánchez cuando tras sus contactos con las organizaciones sociales declaraba que su objetivo es un gobierno de izquierdas sin el apoyo de los nacionalistas? ¿Responden a esto datos la petición de Cayetana Álvarez de Toledo de listas conjuntas con el partido de Rivera y la inscripción en el registro por los populares catalanes del nombre Cataluña Suma, reeditando la fórmula exitosa de Navarra Suma?

Es probable, y también como la repetición de los comicios, parece que entra en la categoría de posible.

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