Opinión

Las causas y los efectos

Cuando contemplamos los datos coyunturales más significativos recientes, destacan, una y otra vez, dos realidades innegables. En el promedio de 2008-2015, el promedio anual de desempleados desciende en un 1,9 por ciento; pero aún deja un porcentaje de parados respecto a la población activa, a pesar de la recuperación de la etapa del Gobierno de Rajoy: el 15,3 por ciento en 2018: ¿esto es prueba de un efecto muy negativo? Pero esta cifra en las estadísticas va acompañada de otra que, asimismo, considero digna de anotarse como muestra de un panorama preocupante, porque el déficit del Sector Público respecto al PIB aumenta un promedio de nada menos que del 7,3 por ciento en el período 2008-2015, a causa de los planes del Gobierno, para enmendar la herencia de Rodríguez Zapatero; y en 2017, este déficit fue también negativo en un 3,0 por ciento, porcentaje que, prácticamente, de nuevo pasa a surgir en 2018.

Ambas magnitudes tienen que pasar a considerarse como problemas básicos que mucho comprometen el futuro de la economía española, y por ello, al conjunto de nuestra sociedad. Además nos coloca a parte de lo que suceda en el mayor, y más importante, conjunto de los países europeos. Y al estudiar lo que sucede en estas faltas de coincidencia, saltan inmediatamente nombres de economistas que advirtieron las causas que generan tan preocupantes efectos, porque es muy grave tener simultáneamente altas tasas de paro y altísimos porcentajes de deuda pública en el PIB. Basta citar a Milton Friedman que en "El papel de la política monetaria" -discurso presidencial pronunciado en la octogésima reunión de la Asociación Económica el 29 de diciembre de 1967 y traducido al español en "Información Comercial Española" en enero de 1969, muestra ese grande de la escuela de Chicago, que tanto influyó en Fuentes Quintana cuando fue vicepresidente del Gobierno de Suárez, que ese camino es el intolerable. Y, desde luego, tampoco se puede olvidar la curva de Laffer que, una y otra vez, ha precipitado la consecuencia de no tener en cuenta realidades presupuestarias o lo que ocurrió además con las rigideces en el mercado laboral que expone la curva de Phillips. Concretamente en España nos explicó muy bien esto Ubaldo Nieto de Alba, en relación con el modo con el que se mejoró por el Pacto de La Moncloa una de las situaciones más peligrosas que había tenido la economía española.

Lo que hemos señalado de esa realidad de desempleados y de situación de endeudamiento público exige soluciones que no se pueden soslayar. Y tampoco se debe creer que existen remedios fáciles. Al estar en Europa todo además se complica. Y la complicación aumenta cuando además surge la búsqueda de la igualación de ingresos, considerando que es muy fácil resolverlo con el castigo fiscal de los más altos. El tener muy presente lo que en España sucede con el saldo neto de las inversiones respecto al exterior se liga a todo lo señalado. Y conviene añadir que ahí radica, al ignorarlo, más de un fracaso de las medidas de política económica del Gobierno de Felipe González y, no digamos del de Rodríguez Zapatero. Conviene señalar todo esto precisamente en el modelo actual, para que tal cosa no vuelva a plantearse, en un momento en que las propuestas electorales pueden atraer para lograr triunfos políticos. Son muy serias las cuestiones señaladas de desempleo y de endeudamiento para no intentar agravarlas más.

Las altas cifras de desempleo y de endeudamiento público exigen soluciones urgentes

Todo ello se liga a que es además urgente cambiar el panorama energético español y, ¿va a ser posible financiarlo de modo adecuado, con ese panorama de endeudamiento, para que sus insumos, a causa de estas situaciones no nos perturben para el desarrollo productivo? Pero, además, estos momentos de choques importantes creados por los avances en la nueva estructura de la Revolución Industrial, exigen una adecuada financiación, y, simultáneamente, disponer de una población activa muy bien preparada, con complementos financieros, como los que expuso José Manuel González Páramo en su aportación desarrollada en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, "La digitalización del dinero".

Pero es necesario exponer todo eso porque, ajeno a decisiones de España, ha surgido la cuestión del Brexit o la desaceleración económica en el conjunto de la Unión Europea, y sin olvidar tampoco, especialmente interesante para España, lo que acontece en el área iberoamericana. No creamos que, de momento, no puede afectar a algún sector concreto de nuestra economía, por ejemplo, el acuerdo de la Unión Europea con Mercosur. Y, desde luego, de qué manera las dificultades de coordinación plena del mercado interior español se derivan de tensiones separatistas crecientes. Su enmienda puede ser difícil si se dejan abandonados, durante cierto tiempo, problemas tan agudos.

Está en manos del Gobierno y de la sociedad actuar ante los efectos y desajustes económicos 

Como consecuencia de todo lo dicho parece obligado que los políticos, por un lado, y la sociedad por otro, comprendan que es necesario, ante estos efectos peligrosísimos, actuar sobre sus causas y hacerlo con la mayor rapidez posible. En ese sentido, los políticos deben abandonar sus posturas habituales de considerar importantes aquellas soluciones que se pueden resolver a corto plazo, pero dejando a un lado las que han de desarrollarse forzosamente a largo plazo. Y los economistas deben considerar que su obligación es la de efectuar críticas constantes alrededor de soluciones fáciles de temas muy complicados, y que por ello deben imitar conductas como la de Manuel de Torres, cuando criticó con dureza la subida muy fuerte de salarios de José Antonio Girón; o como la de Olariaga, en sus críticas a la política bancaria de Cambó; o como la de Miguel Paredes, con sus críticas a la política industrial autárquica que defendía Robert. Por ello, deben plantar cara, de manera continua, para que queden siempre nítidas las soluciones. Naturalmente, todo esto es difícil, pero es necesario tenerlo en cuenta porque si seguimos ignorando estas exigencias van a surgir, inmediatamente, nuevas causas que generarán efectos todavía más preocupantes que los citados, y con visos de convertirse en permanentes. Como dijo Friedman en el trabajo anterior, las fuerzas básicas que deben tener aceptable el camino son "el espíritu de empresa, la inversión, el trabajo exigente y la sobriedad" que calificó como los "verdaderos resortes del desarrollo económico"; pero eso, y desde luego es mucho -también lo dijo Friedman-, se encuentra claramente a nuestro alcance.

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