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Expresar el amor sin tocarse: lo que nos enseñan 'Pushing Daisies' y los psicólogos para los reencuentros post-coronavirus

  • Brasil, Canadá, Suecia y España han creado 'arcos' de abrazos con plásticos
  • Los psicólogos avisan de que tendremos que compensar con el uso del lenguaje
Una madre y su hija se abrazan con una cortina de plástico en una residencia de Valencia. Imagen: EFE.

Si aún no ha podido reunirse con su familia o sus seres queridos, estará a punto de hacerlo. ¿Cómo reencontrarse meses después sin poder expresar el amor o el afecto a través de un beso o un abrazo? Este desafiante escenario desde el punto de vista biológico y cultural está produciendo, además de comportamientos irresponsables y situaciones incómodas, soluciones ingeniosas como los abrazos de plástico que hace años nos mostraban en la pequeña pantalla los protagonistas de Pushing Daisies. Pero los psicólogos nos aportan otras herramientas para vencer a nuestro ADN y manifestar amor sin la necesidad de piel.

"Él buscó su otra mano por detrás de la espalda, y la agarró fuerte con la otra, haciendo que estaba cogiendo la de ella. Y en ese mismo momento, ella hizo como si estuviera agarrando la de él". Bienvenidos a la vida amorosa de Ned y Chuck, una pareja profundamente enamorada que, sin embargo, no puede tocarse. ¿Por qué? Un sólo roce de la piel de Ned sobre la de Chuck acabaría inmediatamente con su vida. Esta tragedia se aloja, para nuestro alivio, en una deliciosa ficción en colores saturados que emitió TVE sin pena ni gloria en el año 2011, cuatro años después de su estreno estadounidense.

En la historia de Pushing Daisies, el pastelero Ned tiene el superpoder de resucitar a cualquier persona muerta con el toque de su dedo. Un segundo roce, sin embargo, le envía al otro barrio para siempre. Si la resurrección se prolonga más de un minuto, entonces, otra persona viva que se encuentre cerca morirá en su lugar, en una suerte de compensación cósmica. Ned resucita a Chuck, su amor de la infancia, y no es capaz de separarse de ella. El precio a pagar, como ya es fácil averiguar, será alto si quiere mantenerla con vida junto a él.

Ned y Chuck se besan con un film transparente en 'Pushing Daisies'.

Bryan Fuller, creador de Pushing Daisies (Criando malvas, en castellano), concebida 12 años antes de la pandemia de coronavirus, nunca hubiera imaginado que algunos de sus planteamientos podrían sernos instructivos hoy en día, cuando nos enfrentamos al desafío de encontrarnos con nuestros seres queridos y no poder expresar afecto como estamos acostumbrados. Besos, abrazos y cualquier forma de contacto físico emergen como las nuevas bestias negras de la corte del coronavirus SARS-CoV-2, una trampa perfecta para seguir multiplicando su expansión. ¿Es posible para las personas manifestar afecto sin recurrir a tocarse?

"Hay muchas formas de expresarnos. Después de meses sin ver a tu familia, lo habitual sería darte un abrazo, un beso, tocarte, pero hay otras maneras de expresión que podemos utilizar igualmente", comenta a elEconomista la psicóloga Beatriz Navarro, vicesecretaria del Colegio Oficial de Psicología de Castilla-La Mancha. Navarro no obvia que los seres humanos estamos programados biológicamente para buscar el contacto físico, lo que se aprecia en la conducta más temprana de los bebés, pero también alude a que existe un componente cultural y ambiental que reforzará un comportamiento de mayor o menor cercanía física con respecto a las personas que nos rodean. "En España hay mucha costumbre de tocarse, no sólo con personas cercanas, sino con gente que te acaban de presentar o en el entorno laboral. Eso es cultural. De manera natural no tienes la necesidad de besar a nadie en el trabajo que acabe de llegar. Aquí tenemos esa costumbre y esa necesidad", afirma.

"Aunque debamos evitar el abrazo, hay que distinguir que no es lo mismo la distancia física que la emocional. Podemos seguir relacionándonos de manera cercana a nivel emocional aunque no debamos estar a menos de dos metros", asegura esta profesional. ¿Cómo se hace? La psicóloga aporta algunas estrategias para gestionar el momento con más calma y vencer la dificultad: "Por ejemplo, con la manera de tratar a los demás, la amabilidad, mostrar cariño o preocupación... Esto se puede hacer sin acercarnos; preguntando al otro cómo está, contarle cómo estamos nosotros, ver si necesita algo, ayudarle..." Navarro subraya que estamos en un tiempo en el que la clave será reforzar el valor de las palabras, entrenar una comunicación verbal más precisa y asertiva ante la falta de otros apoyos comunicativos como los gestos o expresiones faciales, que también quedan confinados tras las mascarillas obligatorias.

El buen uso de la palabra evitará situaciones incómodas en los encuentros en los que uno prefiere arriesgarse al contacto y otro, en cambio, lo rechaza. "Se nos hace raro en nuestro contexto, cuando no ves a alguien en mucho tiempo y lo vuelves a encontrar, no acercarte a darle un beso, parece que es muy distante. Pero tenemos que pensar que a lo mejor el otro prefiere no acercarse. Se puede interpretar como un gesto de cuidado", profundiza.

'Estación de abrazos' de la compañía Minc para sus empleados, en Malmö (Suecia). Imagen: Reuters.

Ned y Chuck, pese a la distancia física impuesta por los malvados guionistas -y no un coronavirus-, desprendían chispas con solo mirarse en la mayor parte de sus escenas, y no renunciaban a un pseudocontacto con estrategias propias que parecen haber dado ideas a ciudadanos de todo el mundo. Las escenas en la cama con una cortina de plástico que les permite abrazarse mientras duermen vuelven de pronto después de ver fotografías actuales de los llamados 'arcos de abrazos', ingenios que incluyen paneles de plástico y que permiten a los familiares abrazar a sus seres queridos más mayores, ancianos que sufren la mayor letalidad del SARS-CoV-2. En España, esta iniciativa se puso en marcha hace unos días en la residencia Ballesol Valterna de Valencia, y consiste en una cortina plástica que se higieniza en cada uso y unas mangas "de usar y tirar" que permiten los abrazos seguros entre los mayores y sus familias.

"Está siendo muy emotivo y muy bonito, porque es el primer reencuentro cercano", señala Jesús Alcázar, director de este centro. "Mientras podamos poner en práctica ingenio y medidas para que se produzcan estos encuentros familiares, que son muy positivos, lo haremos", añade.

Esta misma estrategia se está desplegando en residencias de Brasil, empresas de Suecia e incluso jardines comunitarios de Canadá. Beatriz Navarro valora las imágenes observadas de estas experiencias: "Parecen bastante satisfechos los usuarios. Es una forma de poder acercarse y es positivo. No podemos estar acercándonos siempre así, pero para una ocasión especial, es positivo".

Ned y Chuck se agarran sus manos imaginando que están cogiendo las del otro en 'Pushing Daisies'.

Ned y Chuck se acostumbraron a besarse con un film transparente plastificándoles los labios, a bailar con trajes de apicultor y abrazarse agarrándose sus propias manos mientras se miran a los ojos e imaginan que están agarrando las manos del otro. Y estaban destinados a hacerlo así para siempre. La portavoz del Colegio Oficial de Psicología castellano-manchego nos recuerda que nosotros somos más afortunados. "Tenemos que pensar todos que es por una buena razón, y una razón importante. Hay que pensar que es temporal, que esto pasará y que ya habrá tiempo para besos más adelante", concluye.

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Nicaso
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Pues que se lo recomienden al gobierno para que no nos dé el abrazo del oso con los impuestos.

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#1