Motor

La DGT explica cómo realizar una frenada de emergencia con y sin ABS

Ante una situación límite en el ámbito de la circulación, es frecuente que actuemos de forma instintiva, sin detenernos a pensar en qué sería lo más conveniente.

Por ejemplo, al encontrarnos con un obstáculo imprevisto, en el que se necesita frenar el vehículo con urgencia, lo más probable es que pisemos el pedal de freno hasta el fondo, sin conocer si ese gesto está bien ejecutado o si es contraproducente.

Por ello, desde la Dirección General de Tráfico (DGT) recuerdan, a partir de un grafismo animado, cómo se debe realizar una frenada de emergencia, diferenciando entre si el vehículo dispone de ABS o no.

Frenar sin perder el control

El Sistema Antibloqueo de Frenos (Anti-lock Braking System) es un dispositivo que impide que los neumáticos resbalen sobre el suelo durante el frenado. Actualmente disponen de él la mayoría de vehículos, siendo obligatorio en la Unión Europea desde julio de 2004.

Gracias a él, a los vehículos que dispongan de este sistema les resultará más complicado bloquear las ruedas durante un frenazo. Por ello, la DGT recomienda pisar el freno, pero también el embrague, hasta el fondo. "Notará un golpeteo y oscilaciones en el pedal, señal de que el ABS está funcionando, pero no afloje la presión, manténgala durante todo el tiempo", explica el ente.

Además, recuerdan que con el ABS se mantiene la capacidad de dirección, por lo que es posible girar para esquivar un obstáculo a la vez que se accionan los pedales. "Sin soltar la presión del freno, gire el volante de forma progresiva para esquivar; siga frenando y deshaga el giro en movimientos rápidos y cortos", recomienda.

Sin ABS la cosa cambia, puesto que será muy sencillo que se bloqueen los frenos si se acciona el pedal hasta el fondo del recorrido.

Por ello, y si no se está familiarizado con este tipo de eventos, se recomienda que se accionen tanto el embrague como el freno hasta el fondo en un primer momento. Si se nota que se han bloqueado las ruedas, se debe aflojar ligeramente la presión del freno. Y si, por el contrario, se ha soltado demasiado, se debe volver a apretar. Es decir, el conductor debe calibrar en cuestión de segundos la intensidad correcta con la que debe accionar el freno de forma manual.

Además, y al contrario que sucede con el ABS, el coche se puede quedar sin dirección durante un giro si se bloquean las ruedas. Por ello, ante un obstáculo se recomienda levantar el pie del freno justo antes de girar. Y una vez regresado al carril, seguir frenando si es necesario.

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