Bolsa, mercados y cotizaciones

Año nuevo, pero no necesariamente cartera nueva

Este año 2018, que vino precedido de un 2017 que fue como la seda, se esperaba tranquilo. Pero está siendo de todo menos eso, marcado por las tensiones comerciales -que se han relajado en los últimos días gracias a la tregua entre EEUU y China-, el temor en torno a los emergentes, el pulso de Italia a Europa o los flecos del Brexit.

Quizá lo único positivo de que 2018 esté siendo difícil es que ésta será la referencia en la que se fijarán muchos inversores en 2019: un 2018 complicado que, en realidad, tiene "un buen fondo", según los expertos consultados.  

"No creo que nos encontremos ante un cambio de ciclo bursátil ni que vayamos a asistir a una recesión el año que viene; y, evidentemente, la situación económica no justifica las caídas que hemos presenciado", comenta Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank España, a quien la bolsa le sigue gustando y que cree que los descensos se explican, en gran parte, porque el mercado había corrido mucho. Ignacio Perea, director de inversiones de Tressis, añade: "Si miramos la macro, ésta no ha cambiado especialmente; Europa se ha deteriorado más de lo esperado, pero sigue creciendo".  

Todos los perfiles -conservador, moderado y agresivo- ven cómo sus carteras arrojan pérdidas

Es cierto que, el pasado 8 de noviembre, la Comisión Europea recortó su previsión de crecimiento para la zona euro en 2019 del 2 al 1,9% -y la de España, del 2,8 al 2,6%-. Lo hizo en un escenario marcado por la guerra comercial, por los crecientes problemas en los emergentes y por las subidas del petróleo. Es esa desaceleración la que ha desanimado el sentimiento inversor, que hoy es más negativo. Y esto, según Perea, es "un gran problema". 

A 15 de noviembre, todos los perfiles inversores -conservador, moderado y agresivo- ven cómo sus carteras arrojan pérdidas -del 3, del 4 y del 4,4%, respectivamente- este año. La pregunta es ¿qué cambios deben introducirse en ellas para convertirlas en ganancias en 2019?  

Algunos expertos señalan que no es preciso modificarlas. Entre ellos está Celso Otero, gestor de fondos de renta fija de Renta 4, que explica que, "pese a que todos los perfiles han sufrido, no hay que variar el perfil solo porque el mercado te lleve a ello; lo que hay que asumir es que si quieres seguir siendo conservador no vas a ganar dinero". A ese mismo inversor, el conservador, Otero también le aconseja "añadir bolsa a la cartera", pero sólo en el caso de que desee elevar un poco el riesgo. 

Siguiendo con el perfil más cauto, lo primero que le diría Marta Díaz-Bajo, directora de análisis de fondos de atl Capital, a un conservador, es "que tenga paciencia, que le va a costar más que a otros alcanzar un 2 o un 3% de rentabilidad porque su exposición a mercados agresivos no puede ser tan elevada". Por su naturaleza, este perfil no acude a los nichos con más oportunidades -ahora muy castigados-, como la renta variable emergente o la renta fija emergente. "Se centraría en bonos del Tesoro de EEUU e incluso italianos, aunque pocos". Los expertos coinciden en que resulta extremadamente complicado explicarle a este tipo de inversor -que, pese a todo, es el que menos pérdidas sufre este año- que él está perdiendo dinero cuando Wall Street cotiza en máximos. 

Más opciones para los moderados 

El perfil moderado, por su parte, lo va a tener mucho más fácil para recuperarse, ya que puede asumir más riesgos y, por otro lado, no ha perdido mucho más que el conservador. Este tipo de inversor sí podría posicionarse en renta variable emergente, un activo muy volátil que, por tanto, no debería alcanzar un gran peso en la cartera -no más de un 5% del patrimonio, apunta Díaz-Bajo-. La experta introduciría también una cierta exposición a deuda estadounidense, así como a deuda subordinada financiera. Se refiere a los llamados cocos que, según explica, "han sido tan castigados que se han convertido en oportunidades", al ofrecer ya rentabilidades próximas al 8%. Désirée Gémar, directora de relación con inversores de Fidentiis Gestión, añade algún ingrediente más a las carteras moderadas: "Un cierto picoteo, a través de fondos, en petroleras y en compañías papeleras y, en menor medida del sector financiero, que está muy castigado".  

El tercer perfil, el agresivo -capaz de soportar los vaivenes sin perder la calma- tendrá a su alcance más herramientas para cambiar el rojo por el negro en 2019, ya que puede dar más peso en sus carteras a esos activos más volátiles, como, por ejemplo, la deuda y la bolsa emergentes o el sector financiero. En este último, explica Gémar, lo fundamental es realizar una correcta selección y entrar antes de que suban: "El mercado se mueve antes de que las cosas ocurran, en base a las expectativas; el día que anuncie la subida de tipos ya te has quedado fuera". Gémar es de la opinión de que 2019 será un año para volver al análisis fundamental y de revisar las valoraciones de las compañías, muchas de ellas muy castigadas, para identificar buenas oportunidades a precios razonables. En otras palabras, el año de cambiar el asset allocation por el análisis fundamental. "En este momento hay muchas cosas encima de la mesa, pero también muchos desfases en términos de valoración en empresas y sectores", añade. 

Por su parte, Fernando Luque, editor senior de Morningstar, explica que hacía mucho que veía valoraciones tan atractivas a nivel mundial, en base al cual apoya la idea de un fondo de renta variable global para la parte de la cartera destinada a bolsa. Por países, "vemos interesante la bolsa china y la española, aunque la estadounidense está ligeramente infravalorada", apunta. 

Para Sergio Míguez, director de relaciones institucionales de EFPA (la Asociación Europea de Asesoría y Planificación Financiera) en España, la clave para navegar en el mercado en 2019 es introducir en las carteras un componente de diversificación con un sesgo global: "La bolsa española estará muy barata y tendrá potencial, pero yo huiría de ella y miraría hacia la diversificación más global posible, con especial atención a dónde vende cada compañía y a qué economías está expuesta". En su opinión, será preciso combinar distintas fuentes de retorno para que una parte de la cartera cuente con un mecanismos de preservación de capital a través de otras fuentes de rentabilidad, como el retorno absoluto. Su objetivo es tener una exposición a bolsa con betas no tan altas, "que en un escenario de volatilidad pueden no ser lo más indicado".  

"Durante este año, ya hemos vendido notas estructuradas que te pagan un cupón si el subyacente está por encima del 80 o del 60%, de forma que si cae sigues cobrando; y si a vencimiento no ha caído más del 50%, al inversor se le devuelve el dinero", explica Rosa Duce. En otras palabras, afirma, "lo que estamos haciendo es sacrificar interés por protección y hay que ir en esa línea, muchos fondos ya están trabajando así". 

Míguez se muestra cauto pese al "buen fondo" del mercado. "Mi opinión personal es que el entorno ha cambiado, es más volátil; no sé si es porque anticipamos el final del ciclo o por el ruido geopolítico, pero el escenario es de subida de tipos de interés y de retirada de estímulos; y en ese entorno volátil hay que estar preparados, porque vienen curvas... y habrá oportunidades".  

En sus perspectivas para 2019, que acaba de publicar, Robeco apunta a que "se avecinan turbulencias" y que, por tanto, los inversores harían bien en "buscar acciones más defensivas, con elevada calidad, value y bajo riesgo". Desde el banco de origen holandés explican que el diferencial de crecimiento entre los mercados emergentes y desarrollados irá ampliándose, "lo que supondrá una oportunidades de obtener mayores rentabilidades para los inversores con tolerancia al riesgo".  

En el lado positivo, afirman que "tendremos un crecimiento continuado en las economías desarrolladas", pero prevén "que el brillante panorama económico se vea ensombrecido por la preocupación sobre el final del mercado alcista", entre otros factores. En cualquier caso, los expertos consultados coinciden en que la volatilidad y la política monetaria abrirán nuevas opciones para las carteras; por ejemplo, la actual ausencia de alternativas en renta fija cambiará una vez que el mercado empiece a descontar las subidas de tipos, e instrumentos financieros que hoy no funcionan empezarán a hacerlo. También están de acuerdo en la dificultad de anticipar qué activos lo harán bien a un año vista; de hecho, los datos indican que los que mejor funcionan un ejercicio dejan de hacerlo el siguiente -pinche en la imagen para ampliar el tamaño del gráfico-. 

El reto de 'educar' al inversor 

"De cara a 2019, a un inversor le diría que, como siempre, debe estar preparado para momentos críticos como los que hemos vivido hace unas semanas", señala Fernando Luque; "Y que, a no ser que nos encontremos en un entorno de recesión, debe estar invertido en bolsa y hacerlo de forma muy disciplinada; caídas como las sufridas recientemente deben aprovecharse... aunque, generalmente, hacen lo contrario". Según los datos de Fidelity International, y con datos desde 1992 hasta el tercer trimestre de 2018, quien haya permanecido todo este tiempo en mercado ha disfrutado una rentabilidad superior al 1.000 por cien. Quien se haya perdido solamente las 30 mejores jornadas ha ganado mucho menos: un 129%. Y quien estuviese fuera del mercado en las cinco mejores sesiones se ha anotado un 641%.  

Marta Díaz-Bajo, de atl Capital, se refiere, en este sentido, a un cambio importante que, en su opinión, va a producirse: "El invertir a corto plazo se ha acabado para siempre". Según explica, "la diferencia entre los retornos tomando horizontes temporales de cinco o diez años es muy amplia; por el contrario, si inviertes a veinte años, o a treinta, la diferencia entre un periodo y otro se reduce considerablemente". Vender cuando no hay que hacerlo, añade, "es lo que más rentabilidad detrae". Esta ampliación de la duración de la inversión afectará, afirma, a todos los perfiles. "Acostumbrarnos a ello llevará tiempo, pero lo haremos", asegura.

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