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Telefónica: el balance bursátil que deja César Alierta

  • La capitalización de la operadora cae más de un 36% desde el año 2000
  • Los accionistas ganan más de un 4% desde entonces gracias al dividendo

César Alierta fue nombrado presidente de Telefónica en julio del año 2000, en plena burbuja puntocom. Era una etapa de gloria para las tecnológicas y la mayor empresa de telecomunicaciones española valía en bolsa más de 77.000 millones de euros. Las acciones de la teleco cotizaban en niveles cercanos a los 19 euros. Muy lejos quedan ahora esas cifras, pero no hay que olvidarse de los dividendos que han cobrado los accionistas durante este periodo.

Casi 16 años después de su llegada, Alierta abandona la presidencia de la compañía dejando a Telefónica con una capitalización que ronda los 49.000 millones de euros, es decir, que su valor bursátil ha caído más de un 36%, perdiendo más de 28.000 millones, según datos de Bloomberg. Es cierto que durante la etapa de Alierta como presidente el Ibex 35 también acumula caídas de en torno al 22%.

Pero durante esta etapa Telefónica también ha vivido sus mejores momentos. La compañía llegó a valer más de 111.000 millones de euros en 2007, antes del estallido de la crisis. Con esta cifra, la operadora mantiene el récord de capitalización de la bolsa española. Ninguna otra compañía ha logrado batir ese valor ni antes ni después, ni siquiera Inditex, que es la única que se ha acercado a esas cotas.

Un mayor retroceso ha sufrido la acción de la compañía desde abril del año 2000, ya que se desploma un 47% desde entonces, hasta el entorno de los 9,85 euros. Esta diferencia entre la evolución de la capitalización y el precio del título se explica porque la operadora ha llevado a cabo diversas ampliaciones de capital durante estos años, tanto para retribuir al accionista como para abordar el crecimiento.

Esa caída en bolsa se compensa con los dividendos cobrados por los accionistas que han tenido los títulos durante todos estos años. Un inversor que permanezca en la acción desde la entrada de Alierta ganaría más de un 4% solo con los pagos en efectivo, sin tener en cuenta otras formas de retribución ni lo que la inflación se ha comido desde entonces.

Revolución en la política de retribución

La llegada de César Alierta a Telefónica supuso un antes y un después en la política de retribución al accionista. Desde el primer momento, una de sus prioridades fue premiar a los inversores. Con esta filosofía, comenzó recomprando acciones para amortizarlas, remunerando así indirectamente al reducir el capital, tal y como había hecho los años anteriores su predecesor Juan Villalonga.

Pero su gran aportación fueron los dividendos en efectivo. Alierta retomó los pagos en metálico en 2003, una política que venía de la etapa como presidente del ya fallecido Cándido Velázquez-Gaztelu. Los dividendos estuvieron creciendo hasta que en 2012 la compañía tuvo que cancelar la remuneración. Tras un año sin retribuir, Telefónica volvió a pagar, pero tuvo que recurrir a la fórmula del scrip dividend durante 2014 y 2015 para poder mantener la entrega en torno a los 0,75 euros por acción.

Antes de su marcha, Alierta ha querido dar visibilidad a su política de dividendo, comprometiéndose en la última presentación de resultados a conservar un pago de 0,75 euros durante la próxima década. Y, lo más importante, confirmó el objetivo de retirar el dividendo en acciones este mismo año siempre que salga adelante la venta de O2. En cualquier caso, el scrip dividend será una fórmula pasajera.

Un periodo de crecimiento

La operadora actual es muy diferente a la de hace 16 años. Las compras se han sucedido en este milenio y la internacionalización que hoy tiene Telefónica llega hasta el punto que de Latinoamérica procede más de la mitad de sus beneficios. Alierta llevaba tres años en la presidencia de la teleco cuando creó Vivo en Brasil junto Portugal Telecom. Un año más tarde, siguió expandiéndose con un la compra de los activos de BellSouth en América Latina. En 2006, adquirió el 51% de Colombia Telecom y hace solo dos años que cerró la gran compra de la brasileña GVT a Vivendi.

Pero no quería centrarse solo en América Latina. En 2005, se hizo con el 5% de China Netcom y tres años después alcanzó una participación del 5,38% en China Unicom tras la fusión CU-CNC, y continuó reforzando la alianza estratégica con China Unicom para más tarde ir desinvirtiendo en la compañía.

En Europa, adquirió los activos de O2 en Reino Unido, Alemania e Irlanda en el año 2006 y ocho años después se hizo con E-Plus en Alemania. En los últimos años, también llegaron las desinversiones en el Viejo Continente. En 2014, por ejemplo, vendió Telefónica Czech Republic y Telefónica Irlanda.

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