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La llegada a China de un metanero repleto de gas ruso tras un año con buques 'fantasma' dibujando círculos en el mar esconde algo 'más grande'

  • El metanero Arctic Mulan atraca en la terminal china de GNL de Beihai
  • La carga proviene de la planta Arctic LNG 2, proyecto estrella de Moscú
  • Durante un año, Pekín ha rechazado este gas sancionado por EEUU
Vista aérea de un buque metanero. Foto: iStock

No ha llegado un barco cualquiera en China. Un gran buque metanero con un cargamento de gas natural licuado (GNL) procedente de una instalación de exportación rusa sancionada por EEUU ha atracado por primera vez en una terminal del gigante asiático, en la última medida de Moscú para ampliar los suministros de combustible a Asia. Más allá del aspecto puramente operativo, la recepción por parte de China de este buque tiene unas implicaciones geopolíticas a gran escala.

El buque Arctic Mulan, de bandera rusa, con una capacidad de 79.800 metros cúbicos y que transporta combustible desde la planta Arctic LNG 2, situada al norte del país, 'proyecto estrella' gasístico de Moscú e incluida en la lista negra de Washington, atracó este jueves en la terminal de GNL de Beihai, en la provincia de Guangxi, según los datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg.

La planta del Ártico, sancionada inicialmente por la administración del presidente estadounidense Joe Biden, comenzó a exportar el verano pasado combustible en buques de la conocida como otro 'flota fantasma' de Moscú (con metaneros en vez de con los 'célebres' petroleros sin seguro occidental para evadir las sanciones), pero ninguno atracó en una terminal de importación, ya que los compradores temían las represalias de EEUU.

Según los datos de transporte marítimo recopilados por gCaptain, la instalación ha producido y cargado 13 cargamentos desde agosto de 2024, y actualmente se está realizando la decimocuarta carga. Sin embargo, los buques cisterna que transportan esos volúmenes han permanecido inactivos frente a los puertos rusos o han deambulado por aguas internacionales durante meses sin descargar. Hasta ahora, ninguno de los envíos había sido aceptado en una terminal extranjera, lo que pone de relieve el efecto disuasorio de las restricciones occidentales.

En ese contexto, es muy significativa la llegada de este buque a la terminal de GNL operada por PipeChina, que se produce antes de la visita del presidente ruso Vladímir Putin a Pekín, que comienza el domingo, y que se produce en un momento en el que EEUU ha intensificado sus esfuerzos para poner fin a la guerra del Kremlin en Ucrania. La dinámica comenzó a cambiar el 15 de agosto, cuando se celebró la cumbre entre Putin y Trump en Alaska y varios buques metaneros cargados zarparon hacia Asia casi simultáneamente.

Durante más de un año, en Pekín se han mostrado reacios a aceptar cargamentos de Arctic LNG 2, posiblemente por temor a exponer a sus empresas energéticas e instituciones financieras a sanciones secundarias de EEUU. China ha seguido comprando grandes cantidades de gas ruso por gasoducto y GNL no sancionado, pero hasta ahora se había mantenido al margen de la producción de Arctic LNG 2.

El proyecto ártico, ubicado en la península de Gydan, en el noroeste de Siberia, es propiedad mayoritaria de Novatek, el mayor productor privado de gas natural de Rusia. Esta iniciativa, con un coste de 21.000 millones de dólares, fue diseñada para suministrar hasta 19,8 millones de toneladas de GNL al año una vez que estuviera plenamente operativa, lo que reforzaría el papel de Rusia como uno de los principales exportadores mundiales de gas.

La instalación es clave para los planes de Rusia de triplicar las exportaciones de GNL para 2030 y acceder a nuevos mercados de gas tras una fuerte caída en las ventas por gasoducto a los principales compradores tradicionales de Europa. De ahí su vitola de 'proyecto estrella' del Kremlin. Sin embargo, desde que EEUU impuso sanciones al proyecto a finales de 2023, Arctic LNG 2 ha tenido dificultades para colocar sus cargamentos en el extranjero.

Más allá de presionar a la India por sus compras de petróleo ruso, EEUU ha evitado hasta ahora tomar medidas más estrictas contra los compradores de GNL ruso, ya que busca negociar un alto el fuego en Ucrania. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que las conversaciones cara a cara con Putin en agosto fueron "extremadamente productivas".

El envío a un comprador aún por identificar, si se descarga, será inusual también porque las importaciones chinas de este combustible 'superenfriado' han disminuido este año debido al aumento de la producción nacional y del suministro por gasoducto, incluido el procedente de Rusia.

Un millón de toneladas errantes

Los analistas afirman que la aceptación de este cargamento podría indicar un ajustado cálculo político."La transacción se produce en un contexto de demanda spot de GNL prácticamente inexistente en China, debido al fuerte suministro procedente de otras fuentes y a la escasa demanda", analiza Jan-Eric Fähnrich, analista de Rystad Energy. "Por lo tanto, esta medida no está motivada por la necesidad, sino que está diseñada para poner a prueba la postura más suave de Washington con respecto a las sanciones energéticas a Rusia", elucida.

El aparente suministro sugiere un posible cambio en la disposición de Pekín a aceptar gas ruso sancionado. También podría indicar un ablandamiento de la postura de Washington contra los proyectos energéticos rusos. Funcionarios estadounidenses debatieron la cuestión de las inversiones en proyectos energéticos rusos y la posible flexibilización de las sanciones junto con las últimas conversaciones de paz sobre Ucrania.

"La reacción del presidente estadounidense Donald Trump probablemente determinará si se trata de una transacción puntual o si abre la puerta a una serie de buques que actualmente se dirigen hacia el este a través de la Ruta del Mar del Norte", agrega el experto en unas declaraciones recogidas por Bloomberg.

Para Moscú, este avance representa un salvavidas. Con los mercados europeos cerrados y los compradores tradicionales reticentes, encontrar salidas para la producción de Arctic LNG 2 es crucial. Los envíos regulares a China ayudarían a Rusia a monetizar el proyecto y a mantener la producción, incluso a niveles reducidos. También refuerza la narrativa de un eje energético cada vez más profundo entre Rusia y China, con Pekín emergiendo como el comprador indispensable de los hidrocarburos rusos bajo sanciones.

Aun así, persisten las dudas. No está claro si se trata de una compra única o del inicio de importaciones chinas constantes de cargamentos de Arctic LNG 2. Cerca de un millón de toneladas de GNL permanecen a flote en una docena de buques y barcazas de almacenamiento. Mucho dependerá del afán de confrontación de Pekín con Washington y de la capacidad de la flota fantasma para transportar gas de forma fiable, especialmente durante los gélidos meses de invierno ártico. La ruta del Mar del Norte, la vía más rápida hacia Asia para los cargamentos procedentes del Ártico ruso, está abierta en verano y se cierra en otoño, cuando el hielo dificulta la navegación.

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