
Si bien es cierto que el oro no ha dado continuidad al espectacular rebote que protagonizo entre enero y abril, y que el metal dorado se mueve en un rango relativamente estrecho desde mayo, también lo es que en las últimas sesiones han empezado a verse señales que invitan a un mayor optimismo en su evolución de cara a los compases finales de 2025.
La onza del metal precioso acumula su cuarta semana de ganancias de las últimas cinco, algo que le permitiría al oro volver a registrar un balance mensual positivo en agosto. A falta de tres sesiones para que acabe el mes, el objetivo parece plausible y le permitiría salir de la anomalía que supuso julio en su evolución. No en vano, solo en dicho mes el oro no ha logrado revalorizarse.
Con este comportamiento, el oro ha logrado 'despegarse' un 1% sobre su media de los últimos tres meses y medio y ya son un total de hasta 12 analistas los que ven a su onza cotizando en el último trimestre por encima los actuales niveles.
BNP Paribas y Morgan Stanley, son ese sentido los más alcistas en las proyecciones, al disparar su previsión hasta los 3.800 dólares, lo que supondría añadir al menos otro 12% adicional a su rentabilidad anual, que ya supera el 28% desde enero.
Este movimiento se produce en pleno incremento de la tensión monetaria y arancelaria. Sobre todo, después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, decidiera destituir a la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, lo que ha avivado las preocupaciones sobre la independencia del banco central.
El apetito por el riesgo también se ha visto sacudido por la intención del presidente norteamericano de renovar su arriesgada política comercial, amenazando en su red social con nuevos aranceles y restricciones a la exportación de tecnología avanzada y semiconductores como represalia a los impuestos a los servicios digitales en el extranjero.
Ambos movimientos han favorecido que el optimismo desatado tras el discurso del presidente de la Fed, Jerome Powell, en Jackson Hole se desvaneciera en el inicio de la semana.
"Aunque las compras de los bancos centrales y la demanda de joyería se han ralentizado, esperamos que el entorno general siga siendo positivo para el oro. Los rendimientos reales algo más bajos y la debilidad del dólar probablemente supondrán un impulso moderado para el metal precioso en los próximos meses", destaca Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM.
Desde la gestora hacen hincapié en como los bancos centrales han seguido aumentando sus reservas de oro en el segundo trimestre, aunque el ritmo de las compras se haya ralentizado considerablemente, fruto de su elevado precio. No obstante, según el Consejo Mundial del Oro, los bancos centrales registraron 22 toneladas de compras netas solo en junio.
La ratio oro-petróleo alcanza su máximo en cinco años
La evolución el oro en las últimas sesiones ha permitido que la ratio oro-petróleo, que ofrece una lectura rápida de la salud económica y el estado de ánimo del mercado, se haya disparado a cerca de 50 barriles por onza de oro, muy por encima de su media de alrededor de 18 veces desde el año 2000.
Así lo afirma Darwei Kung, Head of Commodities and Natural Resources de DWS que explica que esta relación entre ambas materias indica cuántos barriles de petróleo se pueden comprar con una onza de oro. "La divergencia entre dos de las materias primas más importantes del mundo refleja la creciente incertidumbre económica porque el oro tiende a mantener su valor durante las recesiones económicas y algunos lo consideran un activo refugio y una cobertura contra la inflación, mientras que los precios del petróleo reflejan el equilibrio entre la oferta y la demanda y los riesgos para el suministro (tienden a subir cuando aumentan la producción industrial y el consumo)".
"Aunque sigue habiendo volatilidad a corto plazo, creemos que las razones estructurales que impulsan el oro y el petróleo se normalizarán poco a poco, reduciendo el extremo actual en la ratio", tranquiliza Kung.