Bolsa, mercados y cotizaciones

Las nuevas reglas de la Esma obligarían a más de 1.600 fondos a cambiar de nombre

Muchos fondos podrían tener que borrar el acrónimo 'ESG' de sus nombres. Foto: Istock.

A mediados de mayo, la Autoridad Europea de Valores y Mercados, o Esma, publicó su informe final de directrices sobre los nombres de los fondos que utilizan términos como "sostenible", "responsable" o "ESG" (acrónimo que alude a los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo). Entre otras cosas, para los fondos que quisieran incluir ESG en su nombre, el supervisor elevaba la exigencia y subía del 50% al 80% la parte de la cartera que tiene que estar invertida en activos "que promuevan características ambientales o sociales". Más noticias sobre inversión sostenible en elEconomista ESG.

Con todo esto, el regulador europeo quiere evitar el greenwashing, o ecopostureo, en los fondos de inversión sostenible, es decir, que no se llame verde, ESG o sostenible a productos que no lo son. Y Morningstar estima que estas directrices podrían forzar a más de 1.600 fondos de inversión a cambiar de nombre, o a realizar desinversiones por hasta 40.000 millones de dólares en empresas cotizadas. No puede olvidarse que la inversión responsable ya supone más de la mitad del patrimonio en fondos en la UE: casi el 60% de los activos en fondos de inversión que están a la venta ya son sostenibles (unos 5,5 billones de euros). En España, representan un 34% del patrimonio, según Inverco, aunque es cierto que sólo una parte presume de ello en su nombre. Los casos de 'ecopostureo' suben un 26% en la Unión Europea.

Las directrices de Esma incluían, además, novedades en lo que respecta a las exclusiones, algo que destaca Morningstar en el análisis que ha publicado este miércoles, que viene firmado por Hortense Bioy, responsable de Investigación de Inversión Sostenible en la plataforma, además de otros expertos.

En concreto, Esma determinó que los vehículos que deseen incorporar en sus nombres las palabras Impacto, Medioambiente y Sostenibilidad, deberán -además de dejar fuera a las empresas vinculadas a armas, tabaco y derechos humanos- , incluir otras exclusiones que establecen los índices de referencia europeos alineados con el Acuerdo de París (unos índices creados por la UE dentro de su Plan de Finanzas Sostenibles). Las exigencias para estos fondos subían, según las nuevas pautas, de forma considerable. Tal y como explicaba Claudia Antuña, socia responsable de Sostenibilidad en Afi: "Se han añadido exclusiones en otros cuatro sectores, que tienen que ver con los combustibles fósiles; y además esto está muy aterrizado, son exclusiones medioambientales muy tasadas y muy específicas". Se concretó, por ejemplo, que no entrarán en estas carteras compañías que obtengan más de un 1% de sus ingresos de la exploración, extracción o distribución de carbono; o compañías que deriven más de un 10% de ingresos de la exploración extracción, distribución o refinamiento de energías fósiles.

Las nuevas exclusiones que incluyó la Esma "son particularmente impactantes", señalan desde Morningstar, "ya que descartarían inversiones en empresas que obtengan un cierto nivel de ingresos provenientes de los combustibles fósiles". Las gestoras piden a la UE etiquetas más claras para los fondos de inversión ESG.

Los analistas de Morningstar han identificado alrededor de 4.300 fondos de la UE que incorporan términos ESG o relacionados con la sostenibilidad en sus denominaciones, que entrarían dentro del ámbito de aplicación de las nuevas directrices. De ellos, "más de 1.600 vehículos están expuestos a al menos un valor [una empresa cotizada] que potencialmente incumple las reglas de exclusión" planteadas por la Esma. "Si todos estos fondos mantuvieran sus nombres, se podrían producir desinversiones en acciones por valor de hasta 40.000 dólares", advierten. Los sectores más afectados por las potenciales desinversiones incluyen el energético, el industrial (ferrocarriles y defensa, por ejemplo), así como los materiales básicos. Los países más afectados serían Estados Unidos, Francia y China, en términos de valor de mercado. Las cotizadas más afectadas incluyen a TotalEnergies, Tencent Holdings, Ecolab y Shell.

Las guidelines que publicó ESMA el mes pasado aflojaban la exigencia en otra cuestión. El regulador bajaba la presión sobre los fondos más exigentes, los artículo 9, que se asocian más bien con los términos sostenible o sostenibilidad en sus denominaciones. El regulador optó finalmente por no establecer un porcentaje que tienen que incluir estos fondos de lo que se considera "inversiones sostenibles" (en el borrador previo sí se hablaba de al menos un 50% de la cartera). Señaló que le parece suficiente que estos fondos inviertan "significativamente" en ellas, sin detallar qué significa "significativamente". El documento de Morningstar publicado hoy señala que, "en el mejor de los casos, sólo el 56% de los fondos con el término específico sostenible en sus nombres podrían seguir utilizando dicha palabra si el umbral mínimo para una asignación "significativa" a inversiones sostenibles se fija en el 30%". El 44% restante de los fondos necesitaría aumentar dicha asignación a inversiones sostenibles, modificar su metodología o cambiar de nombre, explican los analistas de este proveedor.

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