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El indicador fetiche de la Fed para la inflación de EEUU contiene el naufragio: el PCE subyacente subió lo esperado en marzo

  • El deflactor del consumo personal subyacente avanzó un 0,3% el mes pasado
  • Algunos analistas temían que pudiese repuntar hasta el 0,4% o incluso el 0,5%
  • Los mercados ven muy difícil que la Fed pueda recortar tipos a lo largo del año
Foto: Alamy

Respiro momentáneo en EEUU. La serie de disgustos que está dando de nuevo la inflación desde comienzos de año ha hecho una ligera pausa este viernes con la lectura de marzo del deflactor del consumo personal (PCE) subyacente (excluye energía y alimentos), el indicador fetiche para la Reserva Federal a la hora de dirigirse al objetivo del 2% en la subida de los precios. La lectura del 0,3% intermensual -exactamente del 0,32%- publicada por la Oficina de Análisis Económico (BEA), la esperada por los analistas, contiene la histeria generada en unos mercados que no han dejado de borrar perspectivas de recortes de tipos para este año. En las últimas horas los operadores apenas apostaban por un recorte de 25 puntos básicos para diciembre.

Con permiso del repunte registrado en índice de precios al consumo (IPC) en el primer trimestre del año, las alarmas se encendieron este jueves con el dato preliminar de producto interior bruto (PIB) del primer cuarto de 2024. Más allá de los datos de crecimiento, el informe de la BEA recogía que el PCE subyacente se disparó entre enero y marzo a un 3,7% anualizado frente al 2% de los dos anteriores trimestres. Esto constataba lo que ya venía señalando el IPC y redoblaba la preocupación al reflejar en los últimos meses lecturas más benignas el PCE por la distinta composición de su cesta, dando por ejemplo menos peso a la vivienda.

Esta lectura trimestral anticipada hacía temer a algunos analistas como los de ING que la intermensual de marzo fuese del 0,4% o incluso pudiese llegar al 0,5%, con el peligroso mensaje que mandaría eso. "El aumento del 3,7% anualizado del PCE subyacente (el publicado este jueves) se debió principalmente a la revisión al alza del aumento de enero, que pasó del 0,45% al 0,5%", explica este viernes tras el dato Paul Ashworth, analista de Capital Economics.

Con todo, el dato intermensual de marzo, del 0,32%, tampoco es para lanzar las campanas al vuelo, ya que lleva la tasa trimestral anualizada del PCE subyacente al 4,4% y deja la tasa semestral anualizada en el 3%. El dato interanual es el de 2,8% frente al 2,6% esperado. El PCE general también subió un 0,3% mensual en marzo y un 2,7% en lectura interanual. También ha preocupado que el PCE de servicios core haya subido un 0,4% intermensual, lo que supone una ligera aceleración respecto al mes anterior.

"La buena noticia es que el PCE subyacente de EEUU confirma que la persistencia de la inflación continúa, pero no se está acelerando como algunos temían", resume John Kerschner, estratega de Janus Henderson. No obstante, avisa: "La realidad es que la Reserva Federal necesita que los datos mensuales se sitúen entre el 0,15% y el 0,2% para alcanzar su objetivo declarado del 2%, que en estos momentos parece un poco lejano". "El 0,32% sigue estando muy por encima del 0,17% intermensual que necesitamos promediar a lo largo del tiempo para que la tasa anual de inflación vuelva al 2%", coincide James Knightley, de ING.

Pese a que los datos respaldan la tesis de que la Fed tendrá difícil encontrar una ventana para bajar los tipos este año, el mercado ha experimentado cierto alivio con que el indicador subyacente intermensual no se haya disparado. Tras la lectura publicada por la BEA, el bono a dos años, el más ligado a la trayectoria inmediata de los tipos de interés, ha bajado algún punto básico desde el entorno del 5%. Por su parte, el bono a 10 años, también se ha relajado en una medida similar hasta el 4,65%. No obstante, el optimismo se ha disipado levemente después ante el reto que afronta la Fed.

"La economía está resistiendo muy bien con tipos de interés altos y las presiones inflacionistas son persistentes", ha valorado Bruce Kasman, economista jefe de JPMorgan Chase en Bloomberg Television. "Y aunque no creo que sea correcto hablar de esto desde el punto de vista de un endurecimiento de la Fed, creo que los argumentos a favor de una relajación de la Fed aquí son bastante pequeños a corto plazo". Lo cierto es que la solidez del mercado laboral es la principal razón por la que los hogares aún no han frenado el gasto ante los altos tipos de interés y los elevados precios. La semana que viene será clave el informe de empleo relativo a abril.

"La subida de los deflactores general y subyacente del PCE se ajustó a las expectativas, pero las revisiones al alza de meses anteriores significan que la inflación subyacente se ha estabilizado en el 2,8%. Seguimos esperando que la inflación caiga en la segunda mitad del año, pero es difícil que la Reserva Federal tenga la confianza suficiente para recortar los tipos a corto plazo. Hemos retrasado la fecha de la primera bajada de tipos de junio a septiembre", apunta Michael Pearce, de Oxford Economics.

"En nuestra opinión, la media del PCE subyacente se situará entre el 0,2 y el 0,3% intermensual en el segundo trimestre, pero algunos economistas abogan por una media del 0,1-0,2%. Su argumento es que la inflación se debe en gran medida a la vivienda, los seguros y los servicios médicos, estos dos últimos debido a las subidas de precios anuales que tienden a aumentar las cifras en el primer trimestre, lo que se conoce como estacionalidad residual, y que esto desaparecerá en el segundo trimestre, como ya ocurrió en 2023. Somos un poco más cautelosos a la hora de hacer un llamamiento de este tipo todavía, pero creemos que la vivienda debería reflejar cada vez más lo que está ocurriendo en los alquileres privados y eso contribuirá a unas impresiones de inflación mensual más modestas", amplía Knightley desde ING.

En Capital Economics lo ven desde el lado optimista. "A pesar del repunte temporal de la inflación en el primer trimestre, tanto los datos fundamentales como los basados en encuestas apuntan a una pronta reanudación de la tendencia desinflacionista. Aunque el crecimiento del empleo sigue siendo sólido y la tasa de desempleo no ha subido mucho, el descenso de las ofertas de empleo y de las renuncias sugiere un marcado reequilibrio de la oferta y la demanda de mano de obra, impulsado por el aumento de la participación y la fuerte inmigración. La inflación de la vivienda está resultando un poco pegajosa, pero aún debería moderarse en lo que queda de año", escribe Ashworth en una nota rápida para clientes.

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