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El miedo se apodera de un BCE que se esconderá detrás de la Fed tras la bajada de tipos de junio

  • El BCE recula ante el miedo a una resurrección de la inflación y la Fed
  • HCOB: "Los servicios están cobrando otra vez impulso en Europa"
  • Aunque la inflación se ha moderado, las materias primas están repuntando

El Banco Central Europeo (BCE) empieza a recular. Tras unos meses en los que varios miembros del Consejo de Gobierno se han mostrado decididos a poner toda la 'carne en el asador' (bajar tipos antes que la Fed y más allá) ante la sorprendente moderación de la inflación, ahora parece que la situación no es tan evidente. Así, todo hace indicar que son dos las razones que han empezado a modificar una hoja de ruta que ya está llena de tachones y modificaciones: el cambio de rumbo de la Fed (de varios recortes a incluso no recortar) y los datos entrantes en la economía de la zona euro, que dejan entrever que las fuerzas inflacionarias siguen vivas.

Si bien es cierto que la bajada de tipos en junio es un 'trato hecho', una suerte de acuerdo al que se ha llegado en el seno del BCE ante la evidente moderación de los precios, lo que vendrá después de junio es ya algo más complejo de descifrar. Sin embargo, si hace unas semanas parecía claro que el BCE optaría por seguir bajando tipos, ahora la balanza hacia el otro lado, lo que puede suponer un 'jarro de agua fría' para los inversores y los hipotecados, cuyos préstamos con garantía hipotecaría ligados al euríbor fluctúan al calor de los movimientos del BCE.

El encargado de enseñar este nuevo matiz en la hoja de ruta del BCE ha sido el vicepresidente, Luis de Guindos, que en una entrevista con Le Monde ha esgrimido varios motivos de peso para casi descartar una bajada de tipos en la reunión de julio. Con los tipos de interés en el 4% (la tasa de depósito), el BCE rebajará el precio del dinero en junio en 25 puntos básicos si no hay sorpresas de última hora: "Hemos sido muy claros: si las cosas van en la misma dirección que en las últimas semanas, relajaremos nuestra postura restrictiva de política monetaria en junio. Suponiendo que no haya sorpresas de aquí a entonces, como usted dice en francés, es un "hecho consumado".

Sin embargo, a partir de ese momento, el precio del dinero se podría mantener en esa zona, al menos, por unos meses. El propio Guindos ha subrayado que el "prefiere ser muy cauteloso", lo revela que el español se muestra a favor de mantener los tipos de interés sin cambios tras la primera bajada de junio. Además, Guindos ha comentado una larga lista de obstáculos que puede interrumpir la senda bajista de los tipos: "Dependerá de cómo evolucionen los datos, de la situación geopolítica y del potencial impacto en los precios del petróleo, por ejemplo. También necesitaremos monitorear la evolución de los salarios y la productividad. Y tendremos que tener en cuenta lo que está sucediendo en Estados Unidos, donde la inflación es más alta. El nivel de incertidumbre hace que sea muy difícil decirlo. En cuanto a lo que sucederá después, me inclino a ser muy cauteloso".

De este modo, el BCE empieza a mirar a la Fed después de haber repetido en varias ocasiones que sus decisiones y políticas no miran hacia el otro lado del Atlántico. Sin embargo, aunque Guindos ha asegurado que el BCE no tiene como objetivo el tipo de cambio, existe el miedo lógico a que las bajadas de tipos en Europa deprecien el euro frente al dólar y devuelvan a la vida al monstruo de la inflación. Hay que tener en cuenta que en un contexto de precios del petróleo y otras materias primas al alza (casi todas ellas denominadas en dólares), la caída del euro se convierte en un auténtico riesgo.

"Más allá de los riesgos geopolíticos, la mayor amenaza restante proviene de la inflación en el sector de servicios, impulsada principalmente por los salarios", explica Luis de Guindos a los periodistas del diario francés.

Los servicios suben con fuerza

Los últimos datos blandos (encuestas de sentimiento empresarial) de la eurozona, conocidos este mismo martes apuntalan esta cautela. El índice compuesto (servicios y manufacturas) de gestores de compras (PMI), el barómetro económico más fiable de la zona euro, ha subido en su lectura preliminar de abril gracias al empuje del sector servicios tanto en Francia como, sobre todo, en Alemania. La recuperación del sector tras meses de debilidad sirve para contrarrestar a un sector manufacturero hundido en la recesión y arroja algo de luz sobre la adormecida economía de la región. Este escenario favorecería un proceder más cauto del BCE con las bajadas de tipos cuando las palomas del Consejo de Gobierno están pidiendo recortes más rápidos para compensar el exceso de endurecimiento en la política monetaria.

"La eurozona empezó con buen pie el segundo trimestre. El índice PMI compuesto flash dio un paso significativo hacia territorio expansivo. Esta evolución se vio impulsada por el sector de los servicios, en el que la actividad ha cobrado un nuevo impulso. Teniendo en cuenta diversos factores, nuestras previsiones del PIB apuntan a una expansión del 0,3% en el segundo trimestre, igualando la tasa de crecimiento observada en el primer trimestre, ambas medidas con respecto al trimestre anterior", escribe Cyrus de la Rubia, economista jefe del Hamburg Commercial Bank (HCOB), en el informe con los PMI.

Para los economistas de HCOB, varios factores indican que la recuperación del sector privado de servicios, que domina el conjunto de la economía, está llamada a mantenerse. En primer lugar, en los dos últimos meses ha habido un impulso positivo en las nuevas empresas, lo que se traduce también en una política de contratación más audaz, señalan.

En segundo lugar, los mayores aumentos de los precios de producción no sólo responden a la subida más rápida de los costes de los insumos, sino que también reflejan la confianza de los proveedores de servicios a la hora de fijar los precios. Por último, la recuperación se está produciendo simultáneamente en las dos economías más importantes de la zona euro, Alemania y Francia. Esto sugiere la presencia de factores comunes, como una menor inflación y unos salarios más altos, que refuerzan el poder adquisitivo y contribuyen al resurgimiento del sector servicios.

En lo que atañe a la hoja de ruta del BCE, De la Rubia se expresa claramente: "Las cifras del PMI están a punto de poner a prueba la voluntad del BCE de recortar los tipos de interés en junio. Los aumentos acelerados de los costes de los insumos, probablemente impulsados no sólo por la subida de los precios del petróleo, sino también, lo que es más preocupante, por la subida de los salarios, son motivo de escrutinio. Al mismo tiempo, las empresas del sector servicios han subido sus precios a un ritmo más rápido que en marzo, alimentando las expectativas de que persista la inflación de los servicios. A pesar de estos factores, esperamos que el BCE recorte los tipos en junio. Sin embargo, dudamos de que el banco central adopte una "velocidad pragmática", como sugiere François Villeroy de Galhau, del BCE. En su lugar, esperamos un enfoque más cauto".

Precisamente el gobernador del Banco de Francia dijo en una entrevista este domingo que la volatilidad del petróleo por razones geopolíticas no se interpondrá en la bajada de junio. Pero los comentarios del BCE sobre el camino a seguir después de junio son cada vez más dispersos, enfatizan desde el servicio de estudios de ING. "Los halcones advierten de que es prematuro hablar de recortes más allá de junio, mientras que algunas palomas apuntan ahora a una posibilidad de recortes de más de 100 puntos básicos. En nuestra opinión, esto implica que las perspectivas para después de junio están menos ancladas en general, lo que significa que podrían ser más propensas a corregirse al alza a corto plazo si los tipos estadounidenses siguen subiendo", escribe en una nota para clientes el equipo de renta fija encabezado por Michiel Tukker.

"El BCE parece encaminarse hacia un recorte en junio, pero con opiniones divergentes en el seno del Consejo de Gobierno, los mercados están a la caza del camino a seguir a partir de entonces. Por ejemplo, por un lado, tenemos al austriaco Holzmann, que sigue viendo muchos riesgos de inflación y expresó su preocupación por desviarse de la Fed en más de tres de cuatro recortes. Por otro lado, Mario Centeno, del banco central portugués, restó importancia a las preocupaciones sobre la inflación de los servicios, subrayó la independencia de la Fed y continuó afirmando que los recortes podrían superar los 100 puntos básicos este año", añaden Tukker y sus colegas.

"La divergencia de puntos de vista también significa que los mercados están menos anclados más allá de la fijación de junio y, en nuestra opinión, el riesgo se inclina hacia precios más altos más allá de eso, al menos a corto plazo. Por un lado, los mercados pueden interpretar la divergencia como un factor de ralentización del ritmo de los recortes de tipos, simplemente porque el BCE solo tomará medidas con un amplio apoyo. Además, los datos de inflación de EEUU, incluido el PCE (deflactor del consumo) de esta semana, siguen siendo alcistas, por lo que una deriva al alza de los rendimientos estadounidenses puede arrastrar a los tipos de la zona euro. Por último, el posicionamiento del mercado y el consenso pueden subestimar la probabilidad de que se produzcan solo dos recortes este año", concluyen desde el banco holandés.

"La inflación en Europa sigue bajando (2,4% interanual en marzo), pero la inflación doméstica sigue siendo excesivamente alta (4,4% interanual en marzo). Lo que le falta al BCE aquí es claridad sobre si el alto nivel de crecimiento salarial de Europa será absorbido por los márgenes de beneficio de las empresas o, por el contrario, si las empresas trasladarán el aumento de los costes a los consumidores", explica Frederik Romedahl, estratega de Danske Bank.

"La continua incertidumbre sobre las presiones inflacionistas subyacentes en la zona euro puede determinar si el BCE opta por proceder con mayor cautela en los recortes de tipos después de junio", sentencia el estratega de Danske Bank. Desde la entidad esperan un recorte de 25 puntos básicos del BCE por trimestre: en las reuniones de septiembre, diciembre y, del mismo modo, en 2025.

Los expertos del banco francés Natixis consideran que el BCE está arriesgando ya incluso demasiado con la bajada de tipos de junio: "Con la bajada de tipos de junio, el BCE corre el riesgo de revivir la inflación, generando expectativas en las acciones y los activos de riesgo. El principal problema es la falta de aumento de la productividad, que mantiene el mercado laboral ajustado y los costes laborales unitarios aumentan rápidamente", advierte el economista jefe de la entidad francesa.

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