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La curiosa técnica de Rusia que protege su petróleo: telarañas metálicas que cazan drones como moscas

  • Las refinerías del país han comenzado a instalar grandes redes metálicas
  • Los funcionarios rusos aseguran que soy muy efectivas pese a la sencillez
  • Moscú 'teje' un plan mucho más denso para proteger su industria energética

Ucrania encontró el punto débil de Rusia. Ahora, Moscú ha encontrado cómo hacer de su punto débil un auténtico fortín a prueba de drones. Las refinerías rusas, atacadas de forma masiva por aviones no tripulados ucranianos, han encontrado la fórmula para impedir que los drones de Kiev impacten contra su infraestructura energética, protegiendo así a la 'gallina de los huevos de oro rusa'. Los productos refinados son una de las más importantes fuentes de financiación del Kremlin. La táctica de las refinerías es relativamente sencilla, pero muy efectiva. De una forma simple, esta técnica pasa por copiar lo que hacen las arañas con los insectos.

El imaginario ruso para salir adelante en esta guerra no tiene fin. Las refinerías del país han comenzado a levantar grandes 'telarañas' metálicas con el objetivo de 'capturar' a los drones ucranianos que buscan impactar contra estos centros de refinado de petróleo. La idea parece sacada del mundo animal, donde algunos tipos de araña tejen frondosas telarañas en las que los mosquitos quedan atrapados y terminan sirviendo de alimento al arácnido.

El productor de petróleo ruso Bashneft ha sido uno de los que ha instalado estas redes anti-drones para proteger instalaciones clave en sus refinerías de un posible ataque ucraniano, aseguraba el viernes pasado el jefe de la república de Bashkortostán, donde tiene su sede la compañía. Las empresas rusas que venden este tipo de redes a nivel comercial y público muestran en sus páginas webs estas redes metálicas gigantes que cubren casi por completo los edificios de las refinerías por todos lados y están sostenidas por grandes amarres y una suerte de estacas o vigas metálicas clavadas al suelo.

Ucrania ha intensificado sus ataques contra las refinerías de petróleo en Rusia, el segundo mayor exportador de petróleo del mundo y uno de los mayores proveedores de productos refinados, desde principios de año en un intento por reducir los ingresos energéticos de Moscú y la cantidad de dinero que tiene para gastar en el ejército y la guerra contra Ucrania. Aunque la producción de refinados ha caído con los ataques, hasta ahora, Rusia no se ha enfrentado, por ahora, a escasez de combustible. Pese a todo, Moscú introdujo restricciones a algunas exportaciones de gasolina para proteger su mercado interno de combustible.

Radiy Khabirov, jefe de Bashkortostán, donde tiene su sede Bashneft, ha asegurado a Reuters que se estaban manteniendo intensas conversaciones con el Ministerio de Defensa de Rusia para aumentar la seguridad de las refinerías. "Lo más importante que se hizo es que hemos asegurado las columnas principales (de las refinerías) con redes de protección metálica y el sistema de vigilancia está funcionando", sostiene Bashinform, una agencia de noticias estatal local, citando a Khabirov.

"No nos detenemos ahí. Hay varias soluciones de las que no hablaré todavía. Están clasificadas (por seguridad). Pero créanme, esto nos preocupa mucho", afirmó. Bashneft está controlada por el mayor productor de petróleo de Rusia, Rosneft, y tiene varias refinerías en la región, importantes para el sector energético del país.

La oleada de ataques de Ucrania

Tras la oleada de ataques en los últimos meses, Rusia está intensificando su estrategia y sus acciones militares para contrarrestar el efecto de los drones ucranianos. El ministro de Defensa, Sergei Shoigu, ha visitado el campo de entrenamiento del Distrito Militar de Moscú para recibir información del diputado Yunus-Bek Yevkurov sobre un plan específico de entrenamiento táctico previsto para el 1 de junio pensado para repeler los drones con fuego de armas pequeñas, aseguraba el ministerio de Defensa en un comunicado en Telegram el sábado.

Precisamente el sábado se enfrentó a uno de los bombardeos más intensos del año, interceptando unos 50 drones en ocho regiones desde Belgorod hasta Moscú, según ha revelado el ministerio, sin especificar daños. El gobernador de la región de Belgorod, fronteriza con el noreste de Ucrania, dijo que murieron dos personas. El bombardeo nocturno fue la última muestra de que la lucha de Ucrania contra la invasión a gran escala de Rusia ha entrado en una nueva fase, enfrentando a la tecnología autóctona contra una franja de 2.000 kilómetros de instalaciones petrolíferas, en su mayoría de la era soviética.

En su visita al campo de entrenamiento, Shoigu también examinó nuevos equipos, incluidos drones con cargas útiles de hasta 200 kilogramos y un nuevo cuadricóptero (levantado y propulsado por cuatro rotores) de ataque que puede equiparse con diferentes tipos de munición. Los drones y su armamento se han creado a partir de materiales y componentes nacionales, lo que permite una producción más rápida, según el Ministerio. Shoigu también comentó que Rusia creará un centro de investigación y producción de vehículos aéreos no tripulados y sistemas robóticos.

Los analistas afirman que los ataques con aviones no tripulados están demostrando que los objetivos petrolíferos y gasísticos de importancia económica no están fuera de alcance, incluso lejos de las líneas del frente de la guerra. Sergey Radchenko, profesor de la Johns Hopkins School of Advanced International Studies, ha afirmado a la prensa internacional que "aquí es donde los ataques pretenden hacer daño". Radchenko distingue entre este tipo de objetivos y los ataques que han llamado la atención, pero han tenido un impacto estratégico menor. Según el experto, Ucrania ha podido enviar gradualmente aviones no tripulados "cada vez más al interior de Rusia" y, con ello, puede estar intentando que Rusia se lo piense dos veces antes de actuar al otro lado de la frontera.

Un ataque perpetrado en enero contra una instalación de Novatek en Ust-Luga interrumpió las operaciones de procesamiento de gas durante varias semanas. Sergey Vakulenko, antiguo ejecutivo de estrategia de Gazprom Neft, filial de la mayor empresa energética rusa, cree que el episodio de Ust-Luga puede ilustrar un problema mayor para Rusia que una interrupción temporal de la producción en una única instalación.

En un reciente análisis publicado en Internet, Vakulenko razonaba que si los pequeños drones pueden llegar hasta Ust-Luga, que está a cientos de kilómetros de la frontera ucraniana, hay unas 18 refinerías rusas en riesgo de ser atacadas, y representan más de la mitad de la producción de refino del país. No es el único analista que advierte esta preocupación por las refinerías rusas. Y aunque los drones utilizados en estos ataques sean pequeños, pueden causar problemas. "Con un poco de suerte, pueden dañar no sólo las tuberías, sino también compresores, válvulas, unidades de control y otras piezas de equipo que son difíciles de reemplazar debido a las sanciones", escribió Vakulenko en el análisis.

Rusia sufre los ataques a su petróleo

Lo cierto es que, en lo que va transcurrido de 2024, Ucrania ha podido atacar con sus drones múltiples instalaciones industriales y energéticas y las exportaciones rusas de gasóleo se están desplomando como consecuencia de ello. El refinado de petróleo ruso se acerca a su nivel más bajo en 11 meses, ya que las reparaciones de las plantas afectadas por los ataques de drones se ralentizan y, además, las inundaciones registradas en algunos puntos dificultan las operaciones.

Rusia procesó 5,22 millones de barriles de crudo al día del 11 al 17 de abril. Esta cifra es inferior en unos 10.000 barriles diarios, o un 0,2%, a la media de los siete días anteriores, según cálculos de Bloomberg. Durante todo el mes de abril, la producción media de las refinerías rusas ha sido de unos 5,23 millones de barriles diarios, cerca de los niveles más bajos desde el pasado mes de mayo, según muestran los datos históricos.

El mal tiempo también ha afectado a la producción de las plantas de refinado: las inundaciones en la región rusa de los Urales obligaron a desconectar la refinería de Orsk el 7 de abril. En el último periodo de referencia, la instalación no procesó crudo, según transmite una fuente cercana a Bloomberg. En los siete días anteriores, la instalación había procesado una media de 26.500 barriles al día. La pérdida de esos volúmenes fue uno de los factores que más contribuyeron al descenso general de los índices de procesamiento en Rusia los citados días de abril. Orsk se prepara ahora para reanudar sus operaciones, informó el viernes el servicio de prensa de la planta.

Otras dos refinerías -la planta independiente de Novoshakhtinsk y la de Lukoil en Perm- redujeron su producción media en 45.000 barriles diarios. Ello puede deberse al mantenimiento, que los operadores rusos suelen realizar en primavera antes de que aumente la demanda en verano.

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