Bolsa, mercados y cotizaciones

La Reserva Federal tomará el pulso al crecimiento y a la inflación de Estados Unidos la próxima semana

La economía de Estados unidos, bajo la lupa. Dreamstime
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La próxima semana estará marcada por los datos macroeconómicos en Estados Unidos, en particular por el índice del gasto al consumo personal (PCE, en inglés) y por el crecimiento de la economía del país. La Reserva Federal de Estados Unidos se escudó hasta la fecha en una inflación demasiado resiliente como para hablar de tipos de interés a la baja, un discurso que afecta a las bolsas y cercenó la expectativa de recortes de tipos de interés que baraja el mercado para este año (las estimaciones de Bloomberg pasaron en menos de tres meses de seis a dudar de que puedan ser dos movimientos a la baja antes del 2025).

Pero a la par, toca actualizar el Producto Interior Bruto (PIB) del primer trimestre del año. La expectativa del consenso de expertos sitúa el crecimiento de Estados Unidos en el 2,1% mientras que en el mismo periodo del año pasado el dato estuvo en el 3,4%. De confirmarse esta ralentización del crecimiento de la actividad en el país, las políticas monetarias de Jerome Powell sí que estarían dejando su imprenta en la economía.

Además, los inversores también tendrán la oportunidad de comprobar la evolución de Estados Unidos con el PMI manufacturero del mes de abril (dato provisional) que se publicará el 23 de abril. En las mismas fechas se dará ese dato para la economía del conjunto de la eurozona y para Alemania, que aún sufre su dependencia del mercado chino y, por tanto, de la debilidad de la recuperación del gigante asiático.

Precisamente, el Banco Popular de China (el banco central del país) se reunirá el próximo lunes para reevaluar si modifica su tasa de préstamo preferencial (los tipos de interés de referencia para su economía y moneda) y si dará un mayor estímulo a su economía, atascada por el bajo consumo y lastrada por sectores como el inmobiliario.

Al cierre semanal está previsto que el Banco de Japón se reúna para tomar una decisión sobre sus tipos de interés. En principio, no se espera que realice un nuevo ajuste al alza como el que ya realizó en la última cita. Sin embargo, el yen nipón no ha dejado de perder fuerza contra el dólar, a pesar del fin de las políticas monetarias ultraexpansivas. El diferencial del Banco de Japón con otros grandes bancos centrales sigue siendo elevado y con la expectativa de una Reserva Federal de Estados Unidos más restrictiva por más tiempo el dólar ha mantenido su pulso frente a la cesta de las grandes divisas.

Por otra parte, el bono nipón a 10 años está experimentando un repunte de rentabilidad que acerca la misma al 0,9%. Es decir, se aproxima peligrosamente al límite fijado por el responsable monetario nipón, lo que puede forzar a la institución a intervenir de nuevo con compras, que no sería más que revertir sus últimos esfuerzos (una intervención del mercado de deuda de estas magnitudes funciona, en la práctica, como un ajuste a la baja de los tipos de interés).

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