Bolsa, mercados y cotizaciones

Un enjambre de buques sedientos de petróleo destapa el problema real de Venezuela con el crudo

  • Caracas es incapaz de cumplir con los contratos de entrega de petróleo
  • La industria de Venezuela no puede seguir el ritmo de la demanda de crudo
  • Los buques petroleros llevan días en la costa a la espera de recibir el petróleo

Venezuela es uno de esos países que lo tiene todo para ser una economía próspera, pero que en el momento de la verdad casi siempre se ha topado con determinados factores, obstáculos o contratiempos que le impiden aprovechar las oportunidades y sus vastos recursos naturales. Un buen ejemplo de ello se está presenciando en los últimos días en las aguas que bañan sus puertos y playas. Un enjambre de buques petroleros, sedientos de 'oro negro', se encuentra haciendo cola a la espera de recibir un crudo venezolano que no termina de llegar. Pese a que EEUU levantó las sanciones durante 6 meses (en febrero se han vuelto a activar) a la industria del país caribeño, Caracas ha sido incapaz de cumplir con los contratos de entrega de crudo que ya tenía de hace meses.

La lista de inusuales y e impactantes fotografías que está dejando el tráfico comercial marítimo en el mundo posterior a la pandemia se ha ampliado en Venezuela. Tras postales como la del EverGiven atorado en el Canal de Suez o petroleros en llamas en el Mar Rojo, la última instantánea muestra a decenas de petroleros vacíos haciendo prácticamente cola en los puertos del país caribeño para ser cargados y proceder a exportar la cotizada materia prima. Esta panorámica de los buques haciendo cola para recoger su petróleo en Venezuela tiene mucho significado, puesto destapa la gran debilidad de la industria de este país, incapaz de cumplir con sus contratos pese a tener las mayores reservas de petróleo de todo el mundo.

Más exportaciones de petróleo, misma producción

El levantamiento de las sanciones sobre Venezuela ha permitido al país exportar más crudo de una forma rápida y potente, pero en cuanto se ha comenzado a agotar el petróleo que tenían acumulado en tanques de almacenamiento terrestre y en el mar, la industria del país, anquilosada y con graves carencias de mantenimiento e inversión, ha sido incapaz de mantener el ritmo de producción que requieren las ventas que había cerrado con antelación PDVSA.

"El aumento de las exportaciones de Venezuela en 2023 no solo redujo el volumen de petróleo en el agua, sino que también redujo las existencias en tierra. Según Kayrros, a finales de 2023, los inventarios de petróleo crudo en Venezuela cayeron a un nivel casi récord, según los datos disponibles desde 2016", asegura la Agencia Internacional de la Energía (AIE) en su último informe mensual.

La industria petrolera del país lo ha intentado con ayuda de Chevron. No obstante, los resultados han sido insuficientes (la producción se ha incrementado en poco más de 30.000 barriles hasta los 800.000 barriles diarios), algo a lo que tampoco ha contribuido la reactivación de las sanciones sobre el crudo venezolano a mediados de febrero. EEUU había levantado estas sanciones a cambio de que el régimen de Nicolás Maduro comenzase a dar pasos 'democráticos'. Pese a todo, desde Venezuela siguen asegurando que su producción de crudo va a aumentar con intensidad pronto.

Sin embargo, el Gobierno de Maduro y los tribunales venezolanos no han dado los pasos que EEUU esperaba. Así, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció la reactivación de las sanciones contra la Compañía General de Minería de Venezuela, después de que el Tribunal Supremo venezolano confirmara la inhabilitación de María Corina Machado, candidata presidencial de la oposición. Ahora, Venezuela y PDVSA vuelven a enfrentarse al ostracismo y el anquilosamiento. La oxidación de la que fuera una industria capaz de producir casi 3,5 millones de barriles cada día parece algo inevitable que queda reflejado en el enjambre de buques que están esperando su carga frente a las costas de Venezuela.

En las últimas semanas, ha trascendido el considerable cuello de botella generado por unos buques a la espera de carga de crudo y combustible con la petrolera estatal PDVSA incapaz de hacer sus entregas a tiempo, según personas familiarizadas con el asunto, documentos y datos de transporte marítimo recabados por diversos medios.

PDVSA ha tratado de aumentar los envíos este mes después de los contratiempos de enero, como los cortes en el principal puerto de Venezuela que han afectado a sus exportaciones. Sin embargo, el aumento ha sido insuficiente para aliviar la congestión y, hasta este lunes, al menos 19 superpetroleros esperaban para cargar cerca de los puertos venezolanos de José y Amuay, desde donde se embarcan la mayoría de las exportaciones, frente a la docena de finales de noviembre. "Tengo dos clientes esperando desde principios de enero para cargas negociadas el año pasado, y ni siquiera se les han asignado ventanas de carga todavía", relata una fuente interna a Reuters.

Los buques llevan meses en Venezuela

Datos de seguimiento de buques de la firma financiera LSEG y documentos de PDVSA muestran que algunos petroleros, principalmente con destinos como India, Malasia y China, han estado esperando desde diciembre. Los cargamentos con destino a EEUU también sufren retrasos, pero no tan prolongados como los destinados a Asia. PDVSA ha reconocido a muchos clientes que no tiene suficientes inventarios de crudo exportable para acelerar las entregas.

Los crecientes retrasos han obligado a algunos operadores de petroleros a elegir agentes marítimos que puedan asegurar provisiones para la tripulación durante largos periodos. Otros han estado esperando cerca de Aruba, Curazao y Trinidad para tener un mejor acceso a los suministros. La semana pasada, las existencias de crudo pesado de PDVSA en su principal centro de almacenamiento, el puerto de José, aumentaron a unos 6,8 millones de barriles desde los 5,32 millones de barriles de finales de enero. Sin embargo, los inventarios de diluyentes necesarios para producir grados de crudo exportables disminuyeron.

Una posible falta de crudo para cumplir con todos los cargamentos negociados desde octubre podría obligar a algunos armadores a salir de aguas venezolanas con las manos vacías en los próximos meses si Washington reimpone las sanciones, incluso después de haber esperado durante meses para cargar. El Departamento del Tesoro de EEUU autorizó en octubre una licencia de seis meses a Venezuela para aprobar las exportaciones de petróleo a sus destinos elegidos como forma de fomentar unas elecciones presidenciales justas este año. Pero Washington ha dicho que el presidente Nicolás Maduro no ha cumplido sus promesas y podría revertir esa relajación de las sanciones en abril.

El acuerdo original con EEUU ha supuesto el regreso del crudo venezolano al mercado general y un aumento de los cargamentos transportados por petroleros que, en su mayoría, no pertenecían a la flota fantasma (como la puesta en marcha por Rusia para evadir las sanciones internacionales), ya que los comerciantes y fletadores volvieron a confiar en el transporte de barriles venezolanos.

La opacidad del petróleo en Venezuela

Según la firma británica de comercio marítimo Gibson Shipbrokers, "durante este periodo, las exportaciones de crudo venezolano han aumentado, pero sigue habiendo cierta ambigüedad. Según los datos de la firma AIS, los flujos han promediado 470.000 barriles diarios en los últimos tres meses, frente a 370.000 diarios entre agosto y octubre, mientras que el mercado también ha visto el regreso de compradores en India. Sin embargo, el verdadero nivel sigue siendo opaco, y la cifra real es probablemente superior a los flujos de carga rastreados, especialmente hacia Extremo Oriente. El regreso de Venezuela a las sanciones apoyará de nuevo a la flota oscura a medida que los petroleros convencionales vuelvan a salir de este comercio".

"En términos de producción, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estimó una producción plana en diciembre, frente a noviembre, de 800.000 barriles al día. Aunque PDVSA ha señalado su intención de aumentar la producción a partir de los niveles actuales, es probable que esto resulte difícil dadas las actuales dificultades de producción y la necesidad de reparar la infraestructura existente, así como de poner en marcha nuevas inversiones. Si el país tiene que volver a un marco de sanciones, esto añadirá más complejidad para alcanzar mayores niveles de producción dada la dificultad de asegurar el apoyo internacional y la inversión fuera de los aliados y socios cercanos de la nación y lo que ya ha sido proporcionado por Irán, Rusia y China", rematan desde Gibson Shipbrokers.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud