El secreto del pequeño país que asombra al FMI: "Es una expansión económica incomparable"

  • Guyana acumula cinco años creciendo más de un 20% cada ejercicio
  • Era uno de los países más pobres de Sudamérica a finales de los años 90
  • Guyana tiene hoy la renta per cápita más alta de la región gracias al petróleo

Imagine un país que lleva cinco años creciendo más de un 20%, cuya deuda pública ha caído en casi 80 puntos porcentuales desde que comenzó el siglo XXI, con una inflación relativamente controlada, uno de los mayores superávits por cuenta corriente del mundo (en términos de PIB) y que pese a todo no parece mostrar desequilibrios a simple vista. Esta auténtica historia de éxito tiene algo de trampa, puesto que está ligada al masivo hallazgo de petróleo (el secreto que hay tras el despegue a gran velocidad de esta pequeña economía), pero aun así el Fondo Monetario Internacional ha admitido que la historia de Guayana es un éxito sin precedentes, hasta la fecha.

Después de que comenzara la producción de petróleo a gran escala a finales de 2019, la economía de Guyana ha más que triplicado su tamaño. El PIB per cápita ha pasado de ser uno de los más bajos de la región de América Latina y el Caribe a principios de los años noventa a superar los 20.000 dólares estadounidenses en 2023, convirtiéndose en el país más rico de la región, al menos en términos estadísticos.

Kenji Okamura, Director General Adjunto del Fondo Monetario Internacional, visitó Guyana la semana pasada y solo tiene palabras positivas para describir lo que ha visto en este pequeño país, que tiene poco más de 800.000 habitantes: "Felicité a las autoridades por la incomparable expansión económica. Guyana hoy está en condiciones de cosechar los beneficios del rápido aumento de los ingresos petroleros gracias a los esfuerzos realizados mediante la implementación de reformas y ajustes a lo largo de los años". El petróleo ha sido la clave, pero la gestión de este recurso natural no ha sido menos importante a la hora de explicar la evolución del país, sobre todo la ausencia de desequilibrios después de este 'shock positivo' para la economía.

"Los planes implementados por las autoridades y los fuertes avances están beneficiando a toda la población a través de mejores programas educativos y de salud, políticas de vivienda, energía e infraestructura de transporte. Lo más importante es que estos planes también brindan a las generaciones actuales y futuras oportunidades empresariales y laborales a través de un crecimiento económico muy fuerte y una economía más diversificada", aseguraba este experto del FMI.

Es como ganar la lotería

Guyana es un pequeño estado con una gran cantidad de petróleo, lo que bien gestionado puede terminar equivaliendo a una especie de premio de la lotería para cada guyanés. "Es como si el país hubiera ganado la lotería. Es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida. Hay mucho optimismo en el país", asegura a la BBC Diletta Doretti, representante del Banco Mundial para Guyana y Surinam.

Ganar la lotería no siempre es sinónimo de una mejor vida, ni siquiera de una mayor riqueza. Hay multitud de ejemplos de personas que se han arruinado tras ganar un premio por la nefasta gestión del mismo o los cambios en el comportamiento de los agentes provocados, precisamente, por el repentino incremento de su riqueza. Al igual que hay personas que sufren este tipo de situaciones, a un país y un gobierno les puede suceder lo mismo.

No obstante, por ahora, el Gobierno de Guyana está haciendo un trabajo relativamente bueno. El Gobierno tiene un conjunto de reglas según las cuales recibe y ahorra una gran parte de los ingresos del petróleo para evitar la acumulación rápida de desequilibrios macroeconómicos.

El Gobierno, en lugar de usar el dinero para entregarlo directamente a la población en forma de ayudas, subvenciones, etc. estableció un sistema similar al de Noruega para evitar caer en el temido 'mal holandés' o 'mal de los recursos naturales'. Esta herramienta nace de la Ley del Fondo de Recursos Naturales (NRF, por sus siglas en inglés) aprobada en 2019 y modificado en 2021, que establece un fondo soberano.

El NRF se crea con la intención de desvincular el gasto público de la volatilidad de los ingresos procedentes de los recursos naturales, para "garantizar que no conduzcan a una pérdida de competitividad, transferir riqueza entre generaciones de manera justa, y utilizar la riqueza de estos recursos para financiar las prioridades de desarrollo nacional y cualquier iniciativa destinada a lograr una economía verde inclusiva. No obstante, el Gobierno puede usar parte de ese dinero, pero no será sencillo, puesto que el uso de los fondos del NRF para fines presupuestarios están sujetos a límites anuales y a la aprobación parlamentaria, y sólo pueden usarse para financiar prioridades de desarrollo nacional y proyectos esenciales que estén directamente relacionados con la mejora del efecto de un desastre natural importante", sostienen desde el FMI.

En 2020 se recibieron los primeros ingresos del petróleo y se depositaron en una cuenta extraterritorial del NRF (el dinero en el fondo ya casi equivale al 10% de todo el PIB de Guyana), y en 2022 los primeros fondos se transfirieron al presupuesto (algo más del 4% del PIB). No obstante, ese dinero se está usando para financiar los ambiciosos planes para transformar la economía, según explican desde el FMI. La mayor parte del aumento del gasto público (financiado con la transferencia al presupuesto) en 2022 se concentró en gastos de capital para abordar necesidades urgentes (inversión en viviendas sociales o rehabilitación de carreteras) y en el inicio de proyectos plurianuales para aumentar la producción potencial (proyectos de infraestructura y capital humano) y aumentar la resiliencia a los efectos climáticos.

"Felicito a las autoridades por la visionaria Estrategia de Desarrollo Bajo en Carbono 2030. La venta de créditos de carbono y el uso de estos fondos apoya a la población, financia las necesidades de adaptación climática y fomenta la energía renovable y más limpia necesaria para el desarrollo. La estrategia, que incluye objetivos de conservación marina y aumento de la biodiversidad, es ambiciosa", sostiene Okamura.

Invertir sin sobrecalentar la economía

Además, el experto del FMI cree que las políticas del Gobierno están siendo clave para "mejorar el bienestar económico a través de la inversión pública, evitando al mismo tiempo el riesgo no trivial de sobrecalentamiento económico. Las autoridades han gestionado esta transformación con éxito hasta el momento y coincidimos en que es primordial seguir manteniendo la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda", señala.

"Por último, obtuve una comprensión más profunda de la impresionante transformación económica de Guyana y aprecio mucho las excelentes y duraderas relaciones entre Guyana y el FMI. Espero que nuestra asociación continúe a través del diálogo político regular y la asistencia técnica, incluso a través del Centro de Asistencia Técnica de la Región del Caribe", sentencia Okamura.

Los retos de Guyana Las reservas de petróleo comercialmente recuperables de Guyana (más de 11.000 millones de barriles y que se espera que duren 40 años) son un tesoro para una población tan pequeña. Aunque el PIB se ha disparado, todavía no ha habido tiempo material para que se realicen los cambios necesarios para que transformar la vida de todos los guyaneses. De este modo, las estadísticas de una riqueza elevada conviven con otras típicas de país en desarrollo. Por ejemplo, la esperanza de vida y el índice de educación y desarrollo humano de la ONU siguen siendo inferiores a la media de la región, mientras que más de un 5% de la población carece de acceso a la electricidad. Mantener la estabilidad financiera es primordial para apoyar el crecimiento económico.

Los riesgos derivados del petróleo

"El principal riesgo macrofinanciero está relacionado con los ambiciosos planes de gasto del gobierno que posiblemente generen presiones inflacionarias y un tipo de cambio real sobrevalorado, más allá de lo esperado en el escenario base, y que se produzca lo que se conoce como efecto crowding-out o expulsión del crédito del sector privado". A medio plazo, las fluctuaciones de los precios de las materias primas, podrían afectar las exportaciones y las reservas internacionales brutas. Como todas las economías que exportan grandes cantidades de crudo, Guyana también se enfrenta al riesgo de depender demasiado de los ingresos petroleros, algo que se intenta corregir con el fondo soberano (este fondo absorbe los ingresos del petróleo para suavizar su impacto y alargar el 'chicle' lo máximo posible).

Aun así, desde el FMI insisten: "La excesiva dependencia de los ingresos petroleros a medida que aumente la producción (ya está en 640.000 barriles por días) conduce a una mayor exposición a shocks externos. Las posiciones fiscales y externas se vuelven dependientes de los ingresos petroleros y de los precios mundiales del petróleo", avisan desde el FMI.

Pese a todo, Guyana se mantiene por ahora en una posición privilegiada. Su petróleo es de los más competitivos del mercado por su elevada calidad y sus bajos costes de extracción. Además, la gran inversión realizada para explotar este crudo ha venido de ExxonMobil, una empresa privada. Si de la noche a la mañana el petróleo se hundiera, sería Exxon (no Guyana) quien tendría que lidiar con el coste de una enorme inversión que no tendría retorno. Aunque aún es pronto para sacar una conclusión, por ahora parece que Guyana está haciendo un trabajo notable en la gestión de esta riqueza petrolera.

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