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Telefónica comenzará a incrementar su ebitda a partir de este mismo año

  • Recupera los 4 euros por primera vez desde mayo
Foto: David García
Madridicon-related

Telefónica está pasando por un momento clave para el futuro de la compañía. Y no solo por la irrupción de Saudi Telecom Company (STC) en su accionariado, si no porque después de años de desinversiones de activos con el objetivo de reducir su alto apalancamiento, por fin verá crecer sus beneficios de forma natural (no por operaciones corporativas, como en 2021).

Y, aunque lo parezca, no es un factor totalmente independiente a la entrada de STC ya que si se confirma que Telefónica comenzará de nuevo a crecer en un sector en el que puede beneficiarse de una mayor consolidación, la inversión en la compañía puede resultar más que rentable para los saudíes que, recordemos, compraron el 9,9% que ostentan a un precio medio de 3,68 euros, por debajo de los niveles actuales.

En este contexto, el récord de beneficio bruto (ebitda) de la década pasada se situó por encima de los 25.000 millones de euros en 2010. Esa época ya queda muy lejos. Desde ese momento ha habido grandes desinversiones, además de un negocio presionado por la alta competencia y las fuertes necesidades de inversión en infraestructura, ancho de banda, promoción e innovación tecnológica. Así, los beneficios de Telefónica han ido en declive hasta tocar suelo en 2022 por debajo de los 12.900 millones de euros.

De cara a este curso, el consenso de analistas estima unas ganancias brutas que superarán de nuevo los 13.000 millones, que ascenderán a 13.217 millones en 2024 y 13.299 millones al año siguiente en lo que parece un punto de inflexión en su negocio, algo que seguro será un tema central en su próximo encuentro con inversores de noviembre.

En cuanto al beneficio neto, más ligado a otros factores menos predecibles, no verá el punto de inflexión hasta el siguiente año, en 2024, ya que este curso estará impactado por la pérdida del contrato con Drillisch en Alemania.

"Es cierto que el resultado neto es difícil de predecir ya que responde a muchas variables distintas pero sí estamos viendo que este año se espera que siga una buena evolución y que, sobre todo, en 2024 y 2025 veamos un crecimiento algo más robusto", explica Juan Peña, analista de GVC Gaesco. "Para este año prevemos que se situará en línea con el año pasado y de cara a los próximos años un crecimiento ligero de entre el 1 y el 2%, con márgenes estables, porque lo que ganas por un lado con las mejorías, por ejemplo, en Reino Unido, lo puedes perder por otro con las divisas sudamericanas o la salida del perímetro del contrato con Drillisch, que sí que tiene un impacto fuerte en la rentabilidad de la empresa", agrega el experto, que sí concede que no hay previsto mucho impacto en amortizaciones y depreciaciones porque en los próximos años no van a desplegar mucha infraestructura.

A la vez, los expertos esperan que paralelamente se vaya reduciendo ligeramente el apalancamiento de la compañía, que sigue siendo su talón de Aquiles. Sobre todo, en un momento en el que se prevén tipos altos de interés de cara a los próximos años. El año pasado lo cerró con una deuda neta sobre el ebitda de 2,75 veces, que bajará a 2,63 este curso y a 2,47 el que viene, todavía alto con respecto a otros grandes nombres propios del sector. "Es cierto que la subida de tipos le afecta, pero no muchísimo ya que unas tres cuartas partes de la deuda aproximadamente están a tipo fijo", señala Peña. "No tiene ya mucho margen para seguir desinvirtiendo activos más allá de alguna pequeña operación en Latinoamérica, por lo que creo que lo que tiene que hacer es reducir un poco el dividendo y utilizar esa generación de caja para reducir el apalancamiento, aunque creo que es algo que no van a hacer", agrega. "Por todo esto es importante ver lo que dicen en el próximo Investor Day", concluye. Hay que recordar que mantienen el dividendo en efectivo tras eliminar el scrip en 0,3 euros, lo que a precios actuales supone una rentabilidad del 7,5%, una de las mayores del sector.

Aún con esta leve mejoría de sus beneficios, sigue siendo la compañía que cotiza más cara entre las grandes del sector europeo. De cara a 2024 (el primero en el que sube el beneficio neto), ofrece un PER (veces que el beneficio se recoge en el precio de la acción) de 11,5 veces, por encima de las 11 de Deutsche Telekom, las 10 de Vodafone, las 9,4 de Orange o las 6,3 veces del beneficio que se paga en BT. Las otras tres grandes, además, gozan de una recomendación de compra frente al mantener que reciben los títulos de la española. Por contra, sí logra márgenes ligeramente superiores a la francesa y la británica, aunque muy inferiores a los de la alemana, que mantiene esa ventaja gracias a su exposición al mercado norteamericano con a través de T-Mobile.

En su última presentación de resultados, la compañía ya anunció que espera generar un flujo de caja libre antes de la inversión en espectro este año de unos 4.000 millones de euros, por encima de las estimaciones del consenso que la cifraban entre los 3.600 y los 3.700 millones. Para los analistas de Bankinter, "con un oibda creciente y un capex estable, la generación de flujo de caja libre mejora y permitirá una gradual reducción de la deuda, uno de los objetivos críticos del grupo". "Creemos que las oportunidades y los riesgos están equilibrados, destacando el nuevo foco en eficiencia de costes, el potencial de sinergias en Brasil y Reino Unido y un objetivo de menos intensidad de capital, aunque por otro lado el entorno competitivo se mantiene elevado en España", concluyen desde el equipo de análisis del banco.

No superaba los 4 euros desde mayo

Telefónica ha ido perdiendo euro tras euro durante la última década. El último que perdió fue el de la cota de los 4 euros, en mayo, aunque es cierto que ya la había perdido temporalmente durante los primeros meses de la pandemia. La entrada de STC ha servido de catalizador para que la teleco dirigida por José María Álvarez-Pallete los recuperase. Si bien, los analistas no son ya mucho más optimistas con la evolución futura de la acción, a la que solo le dan un potencial adicional del 5%, hasta los 4,22 euros donde el consenso de expertos que recoge Bloomberg sitúa su precio objetivo de cara a los próximos 12 meses. Las últimas firmas de análisis en actualizar sus estimaciones han sido CaixaBank BPI y Bestinver Securities, que han ratificado sus recomendaciones de compra y sus precios objetivos precios en los 4,9 y los 5 euros por acción. De igual forma, solo el 12% de los que siguen su evolución sugiere que ya es momento de deshacer posiciones mientras que el resto se reparten en la misma medida entre el comprar y mantener como consejo, a la espera, eso sí, de que el Gobierno decida si permitir la operación de STC.

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