Bolsa, mercados y cotizaciones

No solo es Ferrovial: las firmas británicas también huyen de Londres para cotizar en Wall Street

  • Reino Unido no ha sabido evolucionar para adaptarse a las nuevas empresas
  • El mercado de EEUU ofrece valoraciones más altas
La bolsa de Londres, en Reino Unido. Foto: Dreamstime

Ferrovial es el centro de todas las miradas desde que el pasado 28 de febrero anunciase sus planes de trasladar su sede a Países Bajos para poder cotizar en el Russell 2000, el índice bursátil de pequeña capitalización de EEUU. Una decisión no exenta de polémica que ha generado duras críticas por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, pero que también ha servido para poner el foco en el problema que supone para las empresas que cotizan en el Ibex 35 no poder hacerlo también en Wall Street, pues les dificulta la captación de inversión. No obstante, el caso de la constructora es una excepción en el parqué español, a diferencia de la bolsa de Londres, donde la salida de compañías se ha vuelto una tendencia habitual.

El principal problema del mercado de renta variable londinense es que no ha sabido evolucionar con el tiempo. Por ejemplo, la City de Londres fue durante años el centro mundial de las empresas mineras, lo que satisfacía las necesidades de los inversores británicos, más reacios al riesgo y cómodos con los sectores tradicionales. Sin embargo, cuando esta industria se vino abajo, la bolsa inglesa no cambió para adaptarse a las necesidades de las tecnológicas y, ahora, tiene serias dificultades para retenerlas y ayudarlas a crecer. A esto se suma, además, que los inversores suelen elegir los valores en los que depositan su dinero en función de los dividendos de las empresas y no en su crecimiento, dando lugar a un volumen de inversión insuficiente.

Por su parte, los fondos de pensiones y seguros de Reino Unido también han huido de la renta variable patria en pos de los bonos del Tesoro británico en las dos últimas décadas. En concreto, las acciones cotizadas en la bolsa de Londres han pasado de representar casi la mitad de sus carteras a tan solo el 4%, mientras que la renta fija se ha incrementado en 55 puntos porcentuales, hasta alcanzar el 72% en 2022, según datos de Ondra Partners. En este caso, el cambio se debe a la reforma contable que entró en vigor en 2000, por la cual las compañías están obligadas a reconocer los déficits de estos vehículos de inversión en sus balances.

En este contexto, Wall Street ha ido ganando atractivo para las empresas británicas. Y es que el mercado estadounidense se presenta como uno mucho más amplio y profundo, un entorno que favorece el crecimiento, con valoraciones más altas y el acceso de los miles de millones de dólares que la Administración Biden quiere gastar en infraestructuras, destacan los expertos consultados por el Financial Times.

En respuesta, el Gobierno británico se ha propuesto devolver el atractivo a la bolsa de Londres con una serie de medidas que tienen como objetivo hacer que el sector de los servicios financieros del Reino Unido sea "abierto, sostenible y tecnológicamente avanzado". Entre los cambios que planea abordar, destaca la revisión de las normas sobre las ventas en corto y los estudios de inversión.

Por el momento, el anuncio de estas medidas no ha frenado el goteo de salidas y traslados. Al grupo de fontanería Ferguson y la biotecnológica Abcam se une ahora CRH, la mayor empresa de materiales de construcción del mundo, que esta misma semana ha anunciado que abandona la bolsa de Londres. La petrolera Shell también se está planteando cambiar la City por Nueva York, aunque todavía no ha tomado una decisión. Pese a esto, David Schwimmer, Director General del London Stock Exchange Group, asegura que el mercado británico es "el centro financiero más internacional del mundo con diferencia" y que sigue "atrayendo tanto capital como empresas que tienen ese tipo de perspectiva internacional".

Simon Olsen, socio de mercados de capitales de renta variable de Deloitte, señala que el mercado estadounidense no es siempre la tierra prometida. Son varias las empresas que han intentado salir a bolsa en EEUU mediante SPAC o cotizaciones ordinarias en los dos últimos años, pero han rectificado al "darse cuenta de que no van a conseguir lo que esperaban" y, ahora, están preparando ofertas públicas Reino Unido, explica Olsen.

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