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Andrés S. Balcázar (Pictet): "Si hace 5 años le hubiera pedido a un Gobierno cambios en su política ambiental, se hubiera muerto de risa"

  • Balcázar es el director de renta fija global de Pictet AM
  • Ha visitado Madrid para presentar el 'Pictet Climate Government Bonds'
  • "El balance de poder" entre gobiernos e inversores "se está reequilibrando", afirma
Andrés Sánchez Balcázar, durante la entrevista. Foto: Ana Isabel Morales.

En junio 2022, Pictet lanzó el Pictet Climate Government Bonds, fondo de deuda soberana que invierte en bonos de estados que muestran avances y compromisos de descarbonización creíbles. Andrés Sánchez Balcázar, director de renta fija global de Pictet AM y cogestor de este vehículo, ha visitado España para presentarlo. El fondo está clasificado como 'artículo 9', es decir, tiene el nivel más alto en sostenibilidad según la Comisión Europea. Ofrece un activo 'sin riesgo' como es la deuda soberana, con el añadido de que tiene un objetivo de impacto muy claro. En lo que llevamos de 2023 sube un 0,53%, según datos de Morningstar. Visite el portal especializado elEconomista Inversión sostenible y ESG.

¿Cuál es la filosofía de inversión del fondo?

El Pictet Climate Government Bonds invierte al 90% en deuda soberana, tanto desarrollada como emergente. La inversión se decide en base a la evolución de las emisiones de CO2 de los países en los últimos cuatro años, y la relación de éstas con el PIB. Si un país ha reducido sus emisiones en ese periodo, y además ha reducido el CO2 por PIB, se considera invertible. Este es el criterio principal, pero hay otros, como las políticas de descarbonización anunciadas por los países. No pretendemos ser expertos en cambio climático, de ahí que contemos con un comité de expertos para juzgar hasta qué punto son creíbles esas políticas y objetivos, ya que muchos países anuncian metas muy ambiciosas que tienen poca capacidad de alcanzar. En ese comité contamos con Michael Köhl -especializado en bosques-, Joeri Rogelj -uno de los autores del sexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC)- y Vaclav Smil, uno de los grandes expertos globales en cambio climático, autor de 35 libros, uno de los favoritos de Bill Gates. 

¿Cómo se reparte la cartera entre desarrollados y emergentes?

Tenemos alrededor de un 70% en desarrollados y un 30% en emergentes. Esto corresponde a dos objetivos. El primero, ser conscientes de que sin los emergentes no hay transición energética. Tienen emisiones per cápita o por PIB mucho más altas, pero cuentan mucho en términos de su capacidad para reducirlas. Si se tratase solo de premiar los países que ya tienen emisiones bajas, solo tendría a Suecia y a Finlandia en el portfolio. A eso se suma que no queríamos que fuera un fondo únicamente emergente, es decir, que lo que dominara en los retornos fueran solamente las primas de riesgo emergentes [...]. Deseábamos que existiese un equilibrio entre las fuentes de retorno. Del lado desarrollado, que sean más los tipos de interés, y del emergente las primas de riesgo.

"El problema de la denominación de 'bono verde' es que significa muchas cosas. No queremos caer en la trampa de pensar que un bono, solo por ser verde, es bueno"

España está entre las principales posiciones.

España ha sido favorecida por la menor dependencia del gas ruso. Su tendencia [en emisiones de CO2] ha sido decididamente a la baja. El problema en este país es de reforestación. En España se fijaron unas metas de reforestación en 2002 que no se han podido cumplir [...], en parte por temas estructurales, como la sequía, y en parte debido a las políticas, que son más difíciles de manejar que las emisiones. Pero sigue una tendencia a la baja del CO2, y de aumento de la generación de energía renovable, y todo esto es creíble porque hay una buena financiación, un buen compromiso político.

Para estar en esta cartera, ¿se tiene en cuenta que un país sea emisor de bonos verdes?

El problema es que la expresión 'bono verde' significa muchas cosas. El porcentaje del bono que pueda ser destinado a reducciones de CO2, a renovables... varía mucho entre emisores. Hay un problema de regulación. La UE está trabajando para definir claramente cuál es el nivel de inversión verde que puede llevar a un bono a ser llamado verde, y para acotar cuál es el porcentaje de las actividades del emisor que estén dedicados a reducciones de CO2 o a renovables que permita esa denominación. Por ahora, los porcentajes varían muchísimo. Hay compañías que son grandes emisoras de CO2 que emiten bonos verdes sin que una buena parte de sus actividades estén dedicadas a la reducción de emisiones de CO2. Nosotros no queremos caer en la trampa de pensar que porque es verde es bueno. Recientemente, un gran productor de carne en Brasil realizó una emisión verde, pero 90% de sus actividades son de alta emisión de carbono, y lo que hizo fue segregar el pequeño 10% de sus actividades que no eran grandes emisoras y atar el bono a esas actividades. Pero, al final, ese bono financia a toda la compañía [se refiere al productor de carne JBS, que ha sido denunciada por los activistas climáticos]. Lea también: El 27% de los fondos españoles, en el 'foco' del regulador europeo.

Es decir, que hay mucho bono verde que no es verde. 

Así es, y no existe aún la gobernanza para vigilar que esas inversiones se hagan efectivas. Le puede interesar: Sube la presión de los reguladores para evitar el greenwashing.

"España hizo una segregación muy clara del destino de los fondos de su bono verde. Eso es algo que nos gusta apreciar"

La UE lleva años hablando de la creación de un estándar de bono verde, pero no llega. ¿Qué pasa? 

Es que es una patata caliente, por así decirlo, porque políticamente también tiene impactos. [La creación de ese estándar] implicaría que un país le dijese a otro que no lo está haciendo bien, que no está haciendo lo suficiente. Si das prioridad a un estándar, en este caso el verde, estarías influyendo en la política doméstica de cada país. Y es ahí donde esto se ha vuelto un tema político complicado. Por eso tampoco existe una taxonomía verde soberana. La taxonomía verde europea es para compañías, no para gobiernos. 

¿En el bono verde de España están invertidos?

Sí, porque España hizo una muy clara segregación del destino de los fondos de esa emisión a energías renovables en particular. Para nosotros hay un compromiso. España ha ganado mucho en transparencia y claridad en esas emisiones y es algo que nos gusta apreciar. Pero, de nuevo, desafortunadamente hubo una moda en los mercados desde hace tres o cuatro años de emitir 'verde' sin que todo esté necesariamente atado a actividades que tengan un impacto real. 

Están infraponderados en EEUU.

Sí, es decir, un índice normal de deuda soberana tendría alrededor de 20% de deuda americana de Estados Unidos. Nosotros ahora tenemos de hecho una ponderación ligeramente negativa, porque, desafortunadamente, la evolución de las emisiones en el país continúa a la alza. 

¿Están concienciados los gobiernos de la necesidad de llevar a cabo la transición ecológica?

Creo que el grado de concienciación de gobiernos y de inversores está aumentando. Y el balance de poder se está reequilibrando. Si yo, hace cinco años, hubiera ido a decirle a un Gobierno: "Soy inversor en tu deuda, y por ende tienes que poner atención en tus políticas medioambientales", se hubiera muerto de la risa. Ahora hay alianzas de inversores que están logrando tener conversaciones mucho más constructivas con los gobiernos.

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