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La liquidez ya no es opción... vuelve a valer ser rentista

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Una de las apreciaciones más alejadas al mercado que hemos tenido en el último año es comentar que hay inversores rentistas. En realidad hay inversores defensivos, que en su particular aceptación del riesgo, se consideran rentistas. Están acostumbrados a comprar fondos que cortan cupones de deuda y que hace que su patrimonio crezca sin sobresaltos año a año. Incluso hay verdaderos rentistas que son quienes con esta misma estrategia pagan todos sus gastos con lo generado por su alto capital acumulado.

Pero son estos perfiles los que se han dado de bruces como consecuencia de un retorno de la normalización monetaria y la lucha de los bancos centrales para atajar el incendio de la inflación. Los tradicionales rentistas están asistiendo atónitos, desencajados, estupefactos, al peor año que puedan recordar para sus inversiones con pérdidas medias de 10%. A esto hay que añadirle la inflación, y que la única receta aplicable para evitar el sufrimiento ha sido la liquidez... ¡Hasta ahora!

Hasta ahora cuando manejabas un fondo de inversión de bolsa la liquidez se quedaba yerma en cartera ante el riesgo de achicarla comprando renta fija. Pero ya es habitual que los gestores aprovechen el dinero que no tienen invertido en simples monetarios que ya ofrecen algo de rentabilidad. El precio de una cartera de renta fija global recupera ya un 3,9% este mes, según los índices de Bloomberg y Barclays, lo que ha permitido achicar las pérdidas en el año hasta el 17,3% (aunque es una cifra muy alta todavía, debe tenerse en cuenta que su precio llegó a caer casi un 22% a finales de octubre). En el caso de la deuda europea avanza un 3,5% en noviembre mientras la americana, el 2,05%.

El territorio de la inversión va a dejar de ser hostil para los rentistas. Ahorradores para los que lo importante no es cruzar la meta, lo importante es asegurarse cruzar la meta. Ningún rentista quiere que le entierren bajo el epitafio que diga batió al mercado. Su objetivo no consiste en ganar más dinero que la media, sino en ganar suficiente dinero para satisfacer sus necesidades.

Según los índices de Bloomberg y Barclays, la rentabilidad esperada de una cartera diversificada de renta fija a nivel global alcanza ya el 3,61% frente al 1,31% previsto a inicios de año, antes de que el contexto de mercado cambiase radicalmente con la llegada de la inflación, que ha forzado a los bancos centrales a ejecutar una de las subidas de tipos más rápida de las últimas décadas. De todo el amplio abanico de bonos, las expectativas de rentabilidad más elevadas las ofrece en estos momentos el high yield (es decir, la deuda con alta probabilidad de impago). En concreto se encuentra en el 9,5%. A esta le sigue la renta fija emergente en dólares, que se prevé que ofrezca un retorno de casi el 8%.

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