Bolsa, mercados y cotizaciones

Los inversores en bonos verdes exigen más retorno

  • Solo el 20% de las emisiones climáticas consiguió una 'greenium'
  • El apetito sigue ahí, pero se nota que los bancos centrales han reducido las compras
Foto: iStock.

El año 2022 está siendo histórico para la renta fija. La rápida subida de tipos que han llevado a cabo los bancos centrales para combatir la inflación ha provocado un brusco ajuste en el precio de todos los activos. En el caso de los bonos, las caídas en los precios son de doble dígito, equiparables a las que sufre la renta variable. Visite el potal especializado elEconomista Inversión sostenible y ESG.

La deuda verde no se libra, ni mucho menos, de estos descensos. El índice global de bonos verdes, el Bloomberg MSCI Global Green Bond, se hunde, por precio, un 29%, y el Bloomberg MSCI Global Aggregate Sustainability, que recoge una cesta más amplia de deuda sostenible, cae un 22,3%; de ahí que ni un solo fondo de bonos sostenibles se salve de las pérdidas en 2022.

Si nos centramos en los bonos verdes, el  desplome en su precio ha disparado su rendimiento hasta su máximo histórico, por encima del 4,1% (en renta fija, las caídas de precios se traducen en alzas de la rentabilidad). Una cesta global de bonos verdes mundiales ofrece ya un rendimiento superior al de una cesta similar de bonos vainilla (que está en el 3,8%), algo atípico, que no había sucedido hasta 2022 (los datos sobre bonos verdes arrancan en 2014, año en que se realizaron las primeras emisiones de este tipo). 

Mitos que se derrumban

En este anormal escenario de mercado, se han derrumbado varios mitos, como el de que la renta fija es fija, o el de que financiarse con bonos verdes es más barato para los emisores que hacerlo con deuda tradicional. Actualmente, los inversores no necesariamente están dispuestos a renunciar a parte de la rentabilidad por el hecho de que el bono sea verde.

"Los inversores, en momentos de estabilidad, están dispuestos a pagar un poco más por el 'verde', pero ahora saben que van a poder comprar más barato dentro de unos días", explica Julián Romero (Ofiso) 

En el primer semestre de 2022, solo el 20% de las emisiones mundiales de bonos verdes alcanzó una greenium (green premium, o prima verde). Es decir, solo en 2 de cada 10 colocaciones los inversores desembolsaron una prima en el precio por el hecho de que el bono fuese verde y no tradicional. Así lo revela un estudio de la  Climate Bonds Initiative (CBI), organización de referencia en este tipo de emisiones, que analizó las condiciones en que se desarrollaron 50 colocaciones no soberanas en todo el mundo entre enero y junio de este año. 

"No es que los bonos verdes valgan menos ahora", aclara Julián Romero, presidente de Ofiso, el Observatorio español de la Financiación sostenible. "Lo que ocurre es que los inversores, en momentos de estabilidad, sí están dispuestos a pagar un poco más por el verde, pero ahora saben que van a poder comprar [ese mismo bono verde] más barato dentro de unos días, y se ajustan al mercado", explica.  Además, a la reducción de la greenium contribuye también otro factor importante que afecta mucho al mercado primario, añade Romero: "Los bancos centrales están retirando los programas de recompra de bonos, de modo que una parte importante de la demanda ha desaparecido".  

Este experto incide en que, una vez se estabilice el mercado y la volatilidad se reduzca, "probablemente la greenium vuelva"

En lo que respecta a la rentabilidad que ofrece la deuda verde, el presidente de Ofiso advierte que, con ese 4,1%, este activo ofrece una clara oportunidad de compra, ya que esta situación no durará: a medida que se normalicen los mercados, esa rentabilidad debería tender a igualarse o a situarse por debajo de la de los bonos convencionales.

"Ejercicio de precaución"

Según explican los analistas de la CBI en el informe Green bond pricing in the primary market correspondiente al primer semestre de 2022, "la relativamente baja incidencia de la greenium en la primera mitad del año no es una mala noticia para el mercado de bonos verdes en concreto, sino que más bien refleja un ejercicio de precaución extrema por parte de los inversores, debido a la incertidumbre geopolítica y macroeconómica".

Pese a todo, la demanda que recibe este tipo de emisiones continuó superando a la oferta, de acuerdo con este estudio. Las colocaciones de bonos verdes en euros alcanzaron una sobresuscripción de 3,1 veces, frente a las 2,4 veces de sus equivalentes vainilla. De aquí que los bonos verdes lograsen estrechar el diferencial en 18,2 puntos básicos (durante el proceso de fijación de precio) y los convencionales lo hiciesen en algo menos, 16,4 puntos básicos.

"Las subidas de tipos (...) plagaron el mercado de anécdotas de emisores que cancelaban sus emisiones en el último minuto", según la CBI

En el caso de las colocaciones en dólares, la demanda media para los bonos verdes fue 3,8 veces superior a la oferta, frente a las 2,7 veces para sus homólogos convencionales. Y el diferencial fue de 29,3 puntos básicos para el verde, y de 22,5 puntos para el vainilla. Lea también: Los bonos sostenibles son hoy más 'apetitosos' tras las caídas.

La mayor sobresuscripción en la primera mitad del año la recibió una emisión de KfW -el Banco de Desarrollo del Estado de la República Federal de Alemania-, con una emisión de 3.000 millones de euros a 10 años que recibió peticiones por 34.000 millones (11,3 veces más). No es un récord histórico: la sobresuscripción más elevada, con datos desde 2016, la ostenta Prologis, con 14 veces, y tampoco puede olvidarse que la emisión del primer bono verde del Reino de España en septiembre de 2021 recibió peticiones por 60.000 millones, 12 veces lo ofertado.

El volumen de emisiones también se resintió en la primera mitad de 2022, un año marcado por la la guerra en Ucrania y la consecuente la crisis energética, que exacerbó la inflación. "Las subidas de tipos y la elevada volatilidad (...) plagaron el mercado de anécdotas de emisores que cancelaban las colocaciones en el último minuto", reza el informe de la CBI.

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