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Minar 'criptos' no es rentable, pero no todo está perdido si se cazan los mejores precios energéticos

  • Minar no es rentable al precio medio de la electricidad en el mundo
  • Emigrar a países con una energía más barata es una salida
  • Buscar recursos más baratos cubre a los mineros de la volatilidad
Foto: iStock.

La rentabilidad de minar criptomonedas se ha desplomado a la misma velocidad que lo hizo en la anterior crisis, la de la pandemia. La volatilidad en este mercado no solo está en el precio, sino que esa inestabilidad existe en otra vertiente, en el proceso de emitir nuevos tokens. Las ganancias dependen del valor de la criptodivisa y del coste de la energía, una combinación ahora perdedora, aunque no del todo imposible. Una vía de escape para los mineros es la emigración.

La solución a una parte del problema está en manos de los propios mineros: conseguir energía más barata -lo del precio ya dependerá del mercado-. Y es necesario buscar alternativas en un momento en el que todos los mineros de bitcoin, que usan la prueba de trabajo como protocolo, están mal pagados o extremadamente infrapagados, como explica a elEconomista.es Julio Moreno, analista senior de CryptoQuant. 

"La electricidad supone una parte muy importante de los costes operativos de minar, algo que marca la diferencia y una razón por la que ves a muchos mineros ir a la caza de los precios más competitivos. Como es una industria global y flexible, puedes ver estadísticas de cómo los mineros se mueven de una región a otra, cada vez que hay cambios regulatorios u oportunidades de encontrar energía más barata", dice a este medio Pierre Samaties, socio especializado en 'cripto' de la consultora estratégica Roland Berger. 

La firma de análisis estima que a los mineros no les sale a cuenta poner en marcha sus equipos al precio medio de la electricidad en el mundo, en los 100 dólares el megavatio hora (MWh), pero sí les compensa en los 30 o 40 dólares el MWh. Por eso, suelen buscar regiones con precios atractivos en la factura de la luz. "No tiene sentido minar al precio medio que pagan los consumidores, pero sí lo tiene si se cierran acuerdos con las compañías energéticas o si se recurre a fuentes de energía propias", explica Samaties. 

Es lo que propone la compañía estadounidense de electricidad y gas Black Hills Corporation. Ofrece una tarifa específica a un cliente industrial que se dedica a la minería de criptomonedas, cuyo nombre no ha desvelado. Se trata de un acuerdo de cinco años en el que proporcionará entre 45 y 75 megavatios a dicha empresa con un contrato blockchain de suministro flexible, como detalla la proveedora en un comunicado. La propia Black Hills propuso al gobierno local de Wyoming esta tarifa -que finalmente fue aprobada-. Y con ella gana ahora su primer cliente en la modalidad interrumpible.  

Contrato blockchain de suministro flexible

Además, la compañía estadounidense ha asegurado que el acuerdo para proporcionar energía a una granja de minado no va a afectar al precio que pagan los consumidores minoristas, ya que Black Hills puede interrumpir la carga de energía que proporciona a este cliente si no hay suficiente oferta. El planteamiento es vender la energía cuando sobra y a precios más competitivos.

"Las energéticas y las empresas de minería pueden formar una bonita simbiosis. Por un lado, te permite aprovechar el excedente de energía y ajustar las variaciones de la demanda. Si tienes un 30% de energía extra que la red no necesita, puedes convertir ese excedente en dinero", dice el socio de Roland Berger sobre cómo el sector eléctrico puede beneficiarse de los clientes 'cripto'.

Para los mineros, cerrar acuerdos específicos con empresas energéticas es una opción y, otra, recurrir a las energías verdes, que son de las más baratas junto a la nuclear. Según el informe del Bitcoin Mining Council del primer trimestre de 2022, el 64,6% de energía que emplea el minado de esa criptodivisa es sostenible. "Esa cifra se va a incrementar porque los mineros van a buscar la energía más barata, que es la renovable", apunta el socio de Roland Berger. 

Sin embargo, cabe recordar que esa industria genera importantes emisiones. Con la crisis que atraviesan estos activos de riesgo, el consumo energético ha bajado hasta los 130 TW/h anuales, una cifra que, en todo caso, equivale a añadir una segunda Argentina al planeta. En momentos en los que los precios de las criptomonedas son elevados, suben las emisiones generadas porque a más mineros les sale a cuenta emitir tokens.

En la actual tendencia bajista del mercado 'cripto', lo que más afecta a las recompensas de los mineros es el desplome en el precio de bitcoin -más que los precios de la energía-, una razón que ha provocado que pierdan más del 70% de sus ingresos en dólares, según el analista de CryptoQuant. 

Moreno calcula que el hashrate, la capacidad de computación de la red, ha caído un 12% desde principios de junio, cuando la creación de Satoshi Nakamoto valía 28.000 dólares. Un retroceso que también muestra la desconexión de los mineros.

Los que siguen en activo están sacando más  criptomonedas al mercado, que ponen a la venta para compensar las pérdidas operativas, explica el analista. Este fenómeno se puede extender también a ethereum, la segunda 'cripto' por capitalización.

¿Dónde se minan más bitcoin?

El índice de consumo eléctrico de bitcoin de la Universidad de Cambridge muestra que China y Estados Unidos son los países que más energía usan, más de la mitad del total, el 21% y el 38%, respectivamente. Ese índice también se toma como referencia de la cuota de minado de la criptodivisa. España tiene un 0,02%. 

Hacer que el minado de criptomonedas sea sostenible es esencial para los propios mineros. Solo así podrán minimizar costes y cubrir sus recompensas de la volatilidad del precio de bitcoin.

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