Sam Bankman-Fried se está convirtiendo en el héroe de las criptodivisas. Ya ha salido al rescate de varias plataformas con problemas, entre ellas Voyager, que recientemente se declaró en quiebra. Sin embargo, la documentación entregada por la compañía muestra un complicado engranaje de intereses del fundador de FTX como accionista, acreedor y prestatario al mismo tiempo. El mismo dinero que entra, por un lado, sale por otro a la misma persona que lo presta. El entramado también apunta a préstamos directos a otras plataformas con problemas.
Accionista, acreedor y prestatario a la vez. Así funcionaba Alameda Research, una de las firmas de Sam Bankman-Fried, fundador de FTX y una de las caras más conocidas del mundo crypto, dentro de Voyager. La documentación entregada por Voyager para acogerse al Capítulo 11 de la ley de quiebras en el juzgado de quiebras de Nueva York, parecido al concurso de acreedores en España, recoge que Alameda Research es uno de los principales accionistas de la plataforma con un 9% del capital, que prestó 75 millones de dólares el mes pasado, y lo más sorprendente, que recibió un préstamo de 376 millones.
Menos sorprende la línea de crédito que estableció con la DeFi. Precisamente hoy, en declaraciones a Reuters, Bankman-Fried ha declarado que dispone de 2.000 millones de dólares, a través de una firma de capital riesgo, para invertir en el sector y, de paso, calmar a los mercados del desplome en las últimas semanas.
El profesor de Derecho de la Universidad Georgetown, Adam Levitin, hace referencia a "capital reciclado", el capital circula por una compañía pero sin generar rentabilidad, al referirse a la estructura financiera que presenta la compañía. Alameda utiliza muchas sombras en el capital de Voyager, denuncia el experto en el The Wall Street Journal. "Hay un fenómeno general de mucho capital reciclado dentro de las criptomonedas, y Voyager es un ejemplo de eso".
I suspect that there's a lot more recycled capital in crypto than most people realize. The whole 3AC saga seems to involve a lot of recycled capital.
— Adam Levitin (@AdamLevitin) July 6, 2022
Can anyone think of a less polite term for a system built on recycled capital? It rhymes with crazy brain. https://t.co/RJpNbatvAY
Los préstamos cruzados entre accionistas y empresas o entre compañías no es ilegal, pero deja dudas sobre la sostenibilidad de la industria alrededor de las criptodivisas. La información facilitada por la compañía también desvela que el hedge fund Three Arrows debía a la compañía 650 millones de dólares. La quiebra declarada por el fondo terminó arrastrando también a Vogayer.
Muchos de los préstamos de Voyager era concedidos a otras empresas de criptomonedas. "Hay mucha actividad incestuosa entre las firmas de criptopréstamos", apunta Aaron Brown, columnista de Bloomberg y especialista del sector. "En las finanzas tradicionales hay más divulgación pública y supervisión regulatoria de este tipo de acuerdos, existen mecanismos para gestionar los conflictos de intereses, pero la criptografía es diferente".
Además, de a Alameda y Three Arrow, Voyager estableción préstamos millonarios a Genesis Global Trading por 17 millones de dólares. Un total de 27,3 millones a Wintermute Trading, 34,4 millones a Galaxy Digital y 13,8 millones a Tai Mo Shan, una filial de Jump Trading Group. Todas las entidades dedicadas a permitir operativas arriesgadas de forma apalancada con sus clientes. Galaxy Digital y Genesis también obtuvieron líneas de crédito de Celsius Network, que también está metida en problemas, y tiene desde el pasado mes congelada la retirada de fondos a sus clientes.
Proveedor de liquidez
Voyager jugaba un papel clave en el ecosistema de criptodivisas y de liquidez del sistema. La firma es un importante prestamista institucional para empresas más pequeñas que se encargan de crear mercado. Usan algoritmos para comprar y vender activos continuamente y dar liquidez a los inversores. Ganan dinero recaudando una pequeña diferencia entre el precio de oferta y demanda. La creación de mercado en criptografía es una operación intensiva en capital porque las empresas necesitan estacionar monedas digitales en otros cruces, para cubrir su operativa. Todo lleva a comprar activos con capital prestado en divisas digitales. "Es probable que esta práctica conduzca a exposiciones demasiado grandes y exacerbe la interconexión entre las instituciones", apunta Levitin.
Un dato importante para entender el sistema en el que está montando las DeFi, las plataformas de compra, venta, depósito y préstamo de criptdivisas, es que las líneas de crédito no solo están en dólares. Alameda prestó a Voyager 75 millones en monedas estables bajo una línea de crédito que incluía 200 millones de dólares en efectivo y USD Coin y 15.000 bitcoins. En realidad, la línea de crédito ascendía a 485 millones de dólares, pero los problemas de liquidez ahogaron antes a Voyager, antes de cumplir el plazo para otro tramo del préstamo.
Para Nansen, una firma de análisis de blockchain, la espiral bajista del mercado de divisas digitales se inició con el colapso de la moneda estable TerraUSD. Antes de su desplome, era conocida por ser la moneda virtual más grande que mantenía su paridad con el dólar. El problema vino con la caída de LUNA, el token que funcionaba de contraparte en la DeFi Curve Finance. Millones de posiciones de TerraUSD se liquidaron para cumplir con el protocolo. A partir de aquí entró en problemas a Three Arrows, Celsius, Babel o Vauld.
El fundador de FTX y uno de los billonarios más rutilantes del mundo crypto aseguraba a The Wall Street Journal que "el dinero que se prestó a Alameda es dinero que finalmente se devolverá y, presumiblemente, se utilizará para pagar a los clientes". Precisamente, Sam Bankman-Fried, ha declarado hoy, en una entrevista en Reuters, que dispone todavía de unos pocos miles de millones de dólares para estabilizar el sistema de criptodivisas. El multimillonario se ha convertido en un auténtico caballero blanco para salvar algunas DeFi, aplicaciones que permiten prestar y operar en divisas digitales.
Pocas posibilidades de recuperar el dinero
La ley de bancarrota de EEUU, como el concurso de acreedores, paraliza el vencimiento de las deudas de una compañía, dando tiempo para organizar y analizar todo el pasivo con el objetivo de garantizar su viabilidad. En EEUU, la compañía presenta su propio plan de futuro y, habitualmente, incluye quitas que tienen que ser negociada con los acreedores. El plan de la compañía para salir de la bancarrota dice claramente que espera que los titulares de cuentas se vean "perjudicados", lo que significa que no recibirán exactamente los bitcoins, o ethereum, que tienen depositados. Voyager tiene la intención de pagar a los usuarios con una combinación de las criptomonedas que depositaron, acciones en la empresa reestructurada, tokens de Voyager y dinero recuperado del fondo en quiebra Three Arrows Capital, radicado en las Islas Vírgenes, según muestran los documentos judiciales.
Además, Voyager admite que cada usuario no tenía su propia cartera. Los fondos estaban asignados por tipos. Es decir, contaba con una cuenta para todos los bitcoins o ethereum. La firma informa que tiene bajo custodia 1.300 millones de dólares en criptoactivos y un pasivo pendiente de cobro de 1.100 millones.
Los clientes con depósitos en dólares estadounidenses en sus cuentas podrán reclamar ese dinero "después de que se complete un proceso de conciliación y prevención de fraude" con Metropolitan Commercial Bank, según un comunicado de Voyager.