Bolsa, mercados y cotizaciones

El 'T-Note' vuelve a dar rentabilidad real más de 2 años después

  • El bono tocó el martes máximos de 2018
Madrid

"La inflación es el impuesto de los pobres", dicen algunos economistas. Llevándolo al ahorro, la subida de los precios ha hecho que el único refugio para el capital esté siendo la renta variable.

Sin embargo, las fuertes ventas de bonos soberanos, impulsadas por la nueva política de restricción monetaria iniciada por los grandes bancos centrales ha provocado que las rentabilidades exigidas a la deuda pública se eleven considerablemente. Hasta el punto que el T-Note americano vuelva a rendimientos reales positivos. Esto es, descontando la inflación prevista a largo plazo (en concreto, para la próxima década) para la economía estadounidense. Este hecho es algo que no pasaba desde comienzos de 2020.

Causas y consecuencias de esta situación: como causa, sin duda, la mayor agresividad en la política monetaria que ha comenzado la Reserva Federal, que ya ha elevado tipos de interés (los situó en el 0,25% tras la reunión de marzo) y que para el conjunto del curso incluso se esperan hasta 2 subidas más de 50 puntos y otras 4 de 25 enteros. En total, el mercado está descontando ahora mismo que la Fed terminará el año con el tipo de interés de referencia en torno al 2,25%.

Hay que tener en cuenta que las rentabilidades reales estaban por debajo del -1% en el mes de marzo, pero que en este mes y medio las ventas han llevado al bono americano a 10 años a un rendimiento del 2,94% marcado este martes, el máximo desde diciembre de 2018. Desde Nomura apuntan que "esto nos dice que estamos saliendo de la crisis de la pandemia y, por tanto, la política monetaria llevada a cabo para combatirla está dejando de ser necesaria". Además, creen que "el incremento de las expectativas de subidas de tipos está ayudando a estabilizar las previsiones de inflación".

Como consecuencia, sin duda, que ahora sí la deuda soberana empezará a competir en atractivo con otros activos, como puede ser la renta variable, y eso puede provocar un trasvase de los inversores más conservadores que se habían forzado a moverse hacia la bolsa para evitar las pérdidas seguras que venían en renta fija hacia, de nuevo, la deuda soberana más segura que vuelve a aportar rentabilidad real.

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