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Bruselas planteará eurobonos para financiar la crisis de energía y defensa

  • El bono alemán lidera las ventas y los periféricos reducen las primas de riesgo

La Unión Europea está cerrando filas para contener el impacto de la guerra en Ucrania, tanto por la parte de la defensa común, como por la de reducir la dependencia de los recursos energéticos rusos. En este esfuerzo, la UE está preparando una batería de medidas que la forzarán a buscar financiación para costearlas.

Se trata de un programa ambicioso que se tiene que pagar de alguna manera y Bruselas estaría pensando en volver a utilizar el formato que ya empezó a usar en 2021 para financiar el programa para la recuperación de la pandemia, el Next Generation.

Ayer, poco después del arranque de la sesión de las bolsas europeas, se empezó a especular con esta posibilidad, después de publicar Bloomberg, citando fuentes de funcionarios de la Unión, que las autoridades europeas se estaban planteando una nueva batería de emisiones de bonos europeos para poder costear la inversión en energía y en defensa necesaria para poder llevar a cabo el proyecto.

Según la agencia, la propuesta se podría presentar esta misma semana, después de una reunión de los principales líderes europeos que tendrá lugar el jueves en Versalles. Los detalles sobre cantidades de deuda a emitir, y el calendario en el que se llevarían a cabo las operaciones todavía no se habrían decidido, a la espera de conocer la opinión de los distintos líderes en los próximos días.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans, enfrió los ánimos sobre la posibilidad de que la Unión decida llevar a cabo estas nuevas emisiones, en una comparecencia de prensa, al destacar que la Comisión "no tiene estos planes", pero más tarde matizó sus declaraciones, al señalar que está seguro de que "los líderes europeos van a plantear la cuestión de la financiación, el jueves y el viernes, ya que está claro que la transición energética en la que estamos inmersos requiere revisar distintas opciones estratégicas", señaló.

Por su parte, el ministro de finanzas de Eslovaquia, Igor Matovic, se mostró favorable a esta posibilidad, al señalar que "la emisión de deuda conjunta es la mejor alternativa" y destacar que "Eslovaquia necesitará la ayuda de países europeos más ricos".

Más deuda mutualizada

Si el Covid fue el primer paso para ver una mutualización de la deuda europea por primera vez en la historia, la invasión de Ucrania por parte de Rusia parece que consolidará esta estrategia por parte de la Unión. Para financiar el Next Generation, que tendrá un coste de 800.000 millones de euros, Bruselas empezó en 2021 a lanzar emisiones de bonos de la región, con los distintos países miembros de la Unión, compartiendo costes y riesgos.

El plan de la UE se basa en emitir unos 150.000 millones de euros todos los años, desde mediados de 2021 hasta 2026. A cierre de 2021 se habían emitido 71.000 millones de euros en bonos europeos (de los cuales 12.000 millones son bonos verdes), con un coste de financiación medio del 0,14%, y otros 25.000 millones de euros en letras, que se colocaron en el mercado con un coste de financiación del -0,78%.

En 2022 las emisiones no han parado, con una operación el 1 de febrero con la que la Unión colocó 5.000 millones de euros a 30 años al 1,021%. El incremento del coste de financiación es notable, con un mercado de renta fija que en los últimos meses ha sufrido fuertes ventas, y desplomes en los precios, con el consecuente aumento de los costes para los emisores.

De hecho, la especulación de que Europa prepara nuevas emisiones masivas de deuda contribuyó ayer a acelerar las ventas de bonos, llevando al bono alemán a 10 años a volver a ofrecer una rentabilidad positiva a vencimiento, y ampliando las pérdidas por precio en el título hasta el 2,81% en lo que va de año.

Ayer el mercado de renta fija europea ya parecía empezar a descontar las nuevas emisiones de deuda mutualizada, con el bono alemán liderando las ventas y su rentabilidad incrementándose 12,5 puntos básicos, mientras los títulos de los países periféricos aumentaron su rentabilidad a vencimiento en menor medida: los españoles lo hicieron en 4,8 puntos básicos, hasta el 1,05% de rentabilidad, los portugueses en 4,4 puntos básicos, hasta el 0,918%, y los italianos manteniéndose planos, en el 1,59%.

Con el bono español los inversores ya pierden un 4,6% por precio en 2022, la mayor caída entre los principales títulos del Viejo Continente en lo que va de año: con el francés se pierde un 3,6%, con el italiano un 4% y con el portugués un 4,2%.

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