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La Fed duplica el ritmo de su recorte de compras y anticipa tres subidas de tipos en 2022

  • Desde los 20.000 millones hasta los 10.000
  • Debido a la "inflación y de la nueva mejora del mercado laboral"
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La última reunión de 2021 del Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) no dejó indiferente a nadie. El órgano encargado de dictar la política monetaria en Estados Unidos anunció este miércoles su intención de acelerar la retirada de sus estímulos ante el continuo acecho de la inflación. De esta forma, el banco central duplicará el ritmo en el recorte de sus compras de activos, un proceso, comúnmente conocido como tapering, en un esfuerzo por ganar margen de maniobra suficiente para implementar su primera subida de tipos de interés en la primera mitad del año que viene.

Así, la Fed reducirá sus compras mensuales de bonos del Tesoro en 20.000 millones de dólares (desde los 10.000 millones implementados desde noviembre) y en 10.000 millones de dólares (desde los 5.000 millones) su adquisición de activos respaldados por hipotecas (MBS, por sus siglas en inglés). Con la confirmación oficial de ambas cifras, la reducción de las compras mensuales pasará a partir de ahora desde los 15.000 millones a los 30.000 millones de dólares. Un camino que, de mantenerse, completaría la retirada de estos estímulos el próximo marzo.

"A la vista de la evolución de la inflación y de la nueva mejora del mercado laboral, el Comité ha decidido reducir el ritmo mensual de sus compras de activos netos en 20.000 millones de dólares en el caso de los valores del Tesoro y en 10.000 millones de dólares en el de los valores respaldados por hipotecas. A partir de enero, el Comité aumentará sus tenencias de valores del Tesoro en al menos 40.000 millones de dólares al mes y de valores respaldados por hipotecas de agencias en al menos 20.000 millones de dólares al mes", rezó el comunicado.

Esta decisión llega avalada por un reajuste en las perspectivas de inflación de la institución. Si en comitivas previas la Fed y su presidente, Jerome Powell, insistieron en que la presión sobre los precios se postulaba como transitoria, el FOMC cierra 2021 con un cambio de guion. La comitiva vino acompañada de una actualización de las perspectivas macroeconómicas, así como el conocido como "dot-plot" (o diagrama de puntos), donde los altos funcionarios del banco central reflejan dónde ven el precio del dinero a corto, medio y largo plazo.

Con una inflación que en noviembre rondó máximos no vistos en casi cuatro décadas, la Fed se vio obligada a claudicar y elevó sus perspectivas medias sobre los precios del gasto de consumo personal (PCE) hasta el 5,3% este año y el 2,6% el que viene. En su tasa subyacente, también se produjeron incrementos hasta el 4,4% y el 2,7%, respectivamente. En lo que al diagrama de puntos respecta, la tendencia fijada por la mediana, avisa al mercado que una mayoría dentro del FOMC observan ya al menos tres subidas de tipos de 25 puntos básicos el próximo año. En su reunión de septiembre, la última vez que se actualizaron estas perspectivas, solo se telegrafió una subida.

Las presiones inflacionistas son más persistentes y el crecimiento económico ha iniciado una lógica desaceleración

Bajo la presión de los cuellos de botella en la cadena de suministro, los efectos de base de la reapertura económica así cómo mucho otros factores, como una lánguida mano de obra que ha hecho subir los salarios en el último año, la Fed despide el año ante la coyuntura económica más delicada que hemos visto en mucho tiempo.

Si bien el banco central fue ágil en marzo del año pasado en rebajar el precio del dinero hasta el 0 y el 0,25%, donde permanece actualmente, e iniciar una nueva ronda de flexibilización cuantitativa, véase la compra de activos por valor de 120.000 millones de dólares mensuales hasta el pasado noviembre, para inmunizar a la economía del Covid-19, la retirada puede resultar algo tumultuosa. Especialmente teniendo en cuenta que las presiones inflacionistas son más persistentes y el crecimiento económico ha iniciado una lógica desaceleración tras la expiración de los estímulos fiscales. Por otra parte, las nuevas previsiones de la Fed, no observan la consecución de uno de sus mandatos, el pleno empleo, hasta finales del próximo año.

Los datos, sobre todo los relativos a la inflación, y la reacción de los mercados financieros a la primera subida de los tipos deberían ser el factor dominante que influya en la política monetaria en 2022, pero en última instancia serán los miembros del FOMC los encargados de tomar las decisiones oportunas. La rotación de los presidentes regionales de la Fed con derecho a voto hará que la inclinación política sea un poco más agresiva el próximo año.

El mercado estima que la primera subida de tasas podría producirse bien en la reunión del 4 de mayo o en la del 15 de junio

La presidencia de la Fed de Boston está abierta, lo que significa que el suplente designado, el presidente de la Fed de Filadelfia, Patrick Harker (un halcón moderado) podrá votar a comienzos de año. También lo hará Esther George, de la Fed de Kansas City y uno de los puños de acero en lo que a política monetaria se refiere. Junto a ella, Loretta Mester, otra halcón monetaria, al frente de la Fed de Cleveland, presionará para encarecer el precio del dinero. Tampoco debemos olvidar los tres puestos vacantes en el Consejo de Gobierno, que deberían suplirse con candidatos relativamente centristas.

Los futuros sobre potenciales cambios en la política monetaria en EEUU que recopila el indicador FedWatch de la CME, indican que el mercado estima que la primera subida de tasas podría producirse bien en la reunión del 4 de mayo o en la del 15 de junio. Más allá, las expectativas sugieren una vuelta de tuerca más a la manivela monetaria de 25 puntos básicos al cierre de la comitiva del 21 de septiembre y otra más el 14 de diciembre, llevando las tasas hasta un rango del 0,75% y el 1%.

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