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Carlos Mijangos (Sacyr): "La inflación nos mejora los márgenes y los costes los tenemos controlados"

  • "Concesiones va a ser más del 85% del ebitda"
  • "El activo estrella es el de Italia"
Foto: David García
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Un director financiero de una constructora, o concesionaria, como Sacyr, debe conocer el mercado al dedillo para estructurar las inversiones, las licitaciones y las emisiones de la forma más ventajosa para la compañía. Sin embargo, Carlos Mijangos, financiero de la empresa, tiene los zapatos manchados del mismo betún que usan para poner el alquitrán sobre sus autopistas. Accedió al cargo en 2015 y, desde entonces, ha ido quitando el sobrepeso de una mochila histórica que la compañía sigue soportando.

¿Cómo era Sacyr en 2015 y cómo es ahora?

En 2015 tenía distintas divisiones. Tenía una deuda bastante elevada y estábamos empezando a desarrollar todo el ámbito internacional, pero todavía sin una presencia fuerte en determinados mercados que ahora sí son estratégicos. Y, además, un préstamo sobre Repsol muy complicado. La principal actividad era construcción, después servicios, luego Testa y lo que menor peso tenía eran las concesiones. Ahora es completamente diferente. El real estate y las oficinas ya no existen. La parte de concesiones se ha convertido en el motor del grupo y la actividad de construcción se ha reducido mucho en cuanto a países y tipología de contratos para tratar de minimizar el riesgo de ese negocio.

¿Cómo se imagina a Sacyr en 2030?

Pues bastante parecida a hoy. Una empresa muy consolidada con una serie de mercados en la cual el desarrollo de concesiones permite flujos de caja previsibles y fáciles de estimar. Por lo tanto, un 85-90% será ahí.

Este foco en concesiones, ¿es solo por un tema de márgenes?

El concesional tiene mucho menos riesgo que el constructor, que es el origen del grupo hace 35 años. Al final son actividades que te permiten una estabilidad y una visibilidad que no da el negocio constructor.

Más allá del concesional, ¿cómo van a quedar el resto de los negocios?

Concesiones va a ser más del 85% del ebitda y las otras un 7% o un 8% cada una. Construcción tiene previsto ingresos estables de unos 2.500 millones y Servicios unos 1.000 millones. Serían 1.000 millones de ebitda de Concesiones, 100 millones de Construcción y 100 millones de Servicios.

¿Qué aporta la división de Servicios? ¿Están abiertos a escuchar ofertas?

Hay una parte de Servicios que es bastante complementaria, como la conservación de hospitales y carreteras, y otras menos complementarias, pero nos dan buenos márgenes y han generado caja en momentos complicados. Tienen un margen del 10% y tampoco hay tantos sitios donde colocar el dinero que te dé esa rentabilidad. Tenemos la obligación de estar en el mercado y analizar las oportunidades que se presenten y luego, adoptar la decisión que sea mejor para la estrategia de la compañía.

Se acaba de aprobar el Plan de Infraestructuras de Biden. ¿Qué esperan ahí?

Es un plan donde hay 550.000 millones nuevos de inversión en infraestructuras del cual casi la mitad es transporte y la otra mitad es energía, agua y medio ambiente. Nosotros estamos perfectamente colocados ahí. Además, en los estados donde más se va a invertir son California, Texas y Florida. En las dos últimas es donde nosotros tenemos más presencia.

Igualmente, aquí en Europa también se abre una gran oportunidad a través de los fondos Next Generation...

Es nuestro mercado natural. Cualquier proyecto que saquen las administraciones tanto a nivel nacional como a nivel local, tenemos un máximo interés. Pero sigue sin haber una visibilidad clara sobre dónde se va a concentrar esa inversión. Ahí nos interesan los proyectos más grandes.

Toda esta coyuntura que estamos viendo de problemas de suministro, cuellos de botella y de aumento de inflación, ¿cómo les afecta?

El hecho de generarse inflación hay que verlo desde dos perspectivas. Para las concesiones la inflación es buena porque los contratos van ligados a la inflación. Mejoras los ingresos más que los costes, por lo que la rentabilidad se incrementa. La parte constructora claro que está afectada por el incremento de los precios de las materias primas y los costes laborales [especialmente en EEUU]. Pero esto, en términos de grupo, es muy limitado por el peso de construcción sobre el total. También hemos tenido suerte de que los grandes proyectos ya estaban en la fase final, con lo cual ya se habían hecho las grandes compras.

Los objetivos están claros en el Plan Estratégico. ¿Por qué cree que el mercado no está recogiendo ese valor que ustedes dicen que tienen sus activos?

Creo que hay dos cuestiones. Una es la transformación de la compañía, que se sella definitivamente el año que viene con la entrada en explotación de seis grandes activos, que están al 85-90%. La otra es la lucha contra nuestra historia, que no ha sido fácil. Hay determinadas cuestiones que van surgiendo de vez en cuando, como lo de Panamá, lo de las radiales o Repsol. Hay inversores que, si no entienden bien la compañía, no le dedican el tiempo suficiente como para saber que esos riesgos en realidad son muy bajos. Sin embargo, los analistas sí ven esa potencialidad.

¿Cuáles son esos seis activos que entran al perímetro de beneficios en 2022?

El activo estrella es el de Italia, la autopista de Pedemontana, que está a punto. Luego está una autopista en Chile, que es una circunvalación de Santiago, y cuatro más en Colombia. El salto se va a ver en ebitda y por eso los objetivos que nos ponemos de cara a 2025.

Tras el 'Investor Day' se vio un repunte en la acción, que llegó a 2,5 euros y luego una corrección hasta los 2,2 de nuevo. ¿Qué ha podido ver el mercado?

Ha sido claramente por la noticia del juicio de las radiales. Se ha descontando íntegramente el potencial impacto de casi 150 millones. Este proceso es bastante largo. Vamos a recurrir y nuestros servicios jurídicos creen que tenemos argumentos sólidos para ganar la apelación. Estamos evaluando el impacto contable y el uso de provisiones genéricas, en su caso.

Otro aspecto que quizás el mercado no entendió el año pasado es el riesgo de demanda que tienen sus activos.

Ahora sí se entiende. Concesiones sigue creciendo a doble dígito porque los activos o te pagan por disponibilidad o tienes mecanismos de limitación de riesgos. Nuestro tráfico bajó exactamente igual que el de los demás, un 20%, pero mientras nuestros ingresos han subido un 8% en 2020, los de nuestros competidores cayeron un 26%.

A medida que la compañía ha vuelto a coger cierto tamaño ya en bolsa, ¿han notado la entrada o el interés de ese inversor institucional internacional?

Ese inversor está entrando, pero con posiciones todavía pequeñas porque los que de verdad tienen esa capacidad grande, que son los especializados en infraestructuras, necesitan que tengas más tamaño para poder entrar. A partir de los 2.000 millones ganaremos atractivo para los grandes fondos.

Dentro de estos criterios de los fondos, ¿el ESG está siendo una preocupación?

Preocupación no, pero análisis sí. El 90% de los fondos te lo plantean. Hemos hecho un esfuerzo enorme en los últimos dos años y hemos empezado a certificarnos, empezando por Sustaynalitics, donde hemos sacado un ranking altísimo, la primera constructora española y la quinta a nivel mundial. Y es inminente que nos den los resultados de S&P, en los que también esperamos muy buenas noticias. Y para mí, a la hora de encontrar financiación, hay muchísima más masa disponible si tienes ese sesgo ESG.

En 2019 hablamos de lo cerca que estaba la entrada al Ibex, pero no ha llegado aún.

En liquidez estamos cumpliendo los requisitos y en capitalización estamos muy cerca. No nos obsesiona porque creo que vendrá de manera natural. Y en el momento que entras al Ibex, hay muchos fondos que tienen que entrar porque van indexados.

Dividendo en 'scrip'

Sacyr adquirió el compromiso con sus accionistas de dar, de forma estable, un dividendo del entorno del 5% de rentabilidad. Sin embargo, para limitar la salida de caja en un momento en el que la prioridad sigue siendo la de reducir deuda con recurso, estos pagos se realizan con formato scrip. "Mientras tengamos una deuda con recurso relativamente elevada, no tiene sentido descapitalizar la compañía pagando dividendo con caja; quizás, en 2024 o 2025 podamos cambiar esto", explica Mijangos. Hay que tener en cuenta que el 90% de los accionistas optan por el papel, por lo que cada año solo salen 4 o 5 millones de euros.

Uno de los objetivos más ambiciosos de la compañía es reducir de 800 a 100 millones la deuda corporativa de cara a 2025. "El grupo va a generar más de 700 millones de caja libre durante estos cinco años; hay bastante visibilidad y con eso, y alguna rotación específica y oportunista de algún activo no estratégico lo conseguiremos", señala el financiero.

A medida que esta situación vaya mejorando, se podrá pensar en ser examinado por las agencias de calificación. "La clave es que las agencias nos puedan evaluar como una concesionaria para que entiendan nuestro apalancamiento; creemos que esto puede suceder a finales de 2022 y a partir de entonces nos prepararemos para pasarlo en 2023", anticipa Mijangos.

El escenario actual de inicio del tapering no supone un riesgo añadido para Sacyr puesto que la mayoría de la deuda es de proyecto y está cerrado el tipo de interés en un 80-85%. "100 puntos básicos de subida de tipos no llega a 30 millones de incremento de deuda; el coste actual de financiación es del 4% y no tenemos grandes vencimientos pronto", concluye Mijangos.

Derivados

Una de las cuestiones que los inversores le hacen a Carlos Mijangos de forma recurrente es la estrategia a seguir con su posición en Repsol, cubierta a través de varios derivados desde 2015. El enorme agujero que ha supuesto para la compañía la errónea entrada en la petrolera allá por 2006 ha sido, hasta ahora, una mochila pesada para el grupo. Sin embargo, la gestión de esta posición a través de derivados ha frenado la sangría e incluso ha dado alguna alegría que otra a Sacyr en los últimos tiempos. Este año vencía un 5% del 8% que les quedaba y el resto lo hará en 2022, 2023 y 2024. "Llegados estos vencimientos, si la acción de Repsol está por debajo de 13,75 [ahora está en 10,5] nosotros ejecutamos la opción y devolvemos con eso el importante préstamo del banco; no hay ningún riesgo financiero", asegura Carlos Mijangos. "Si está por encima, son ganancias para la compañía, por lo que veremos cuando llegue el momento".

Paralelamente, la compañía ha anunciado recientemente un derivado sobre sus propias acciones. Este vehículo de inversión es un forward, por el cual se comprometen a comprar esa acción en un plazo de tiempo determinado y se liquida por diferencias. "Es una apuesta nuestra a que la acción va a estar claramente por encima del nivel pactado, que es 2,2 euros, y esperamos que esa diferencia compense la prima que hemos pagado y nos dé un dinero", explica el directivo. Si está a 3 euros, por ejemplo, la ganancia sería de 8 millones. "Claramente creemos que la compañía está infravalorada y con esto mandamos también ese mensaje", concluye.

Sin embargo, en junio el presidente, Manuel Manrique, vendió cerca de 800.000 acciones a 2,2 euros, ese mismo precio. Estos títulos son parte de su retribución.

Reducirá el peso de Latinoamérica

La compañía ha ido ganando peso internacional en los últimos años, haciéndose un hueco importante en países como Italia, dentro de Europa, Latinoamérica (especialmente Chile y Colombia) y más recientemente en Estados Unidos, el cual ahora "es un mercado estratégico para la empresa", reconoce Carlos Mijangos. Actualmente, Sacyr tiene un 50% de su negocio en Europa, un 45% en Latinoamérica y un 5% en el resto del mundo. "Nosotros queremos que un tercio de la actividad esté en Europa, un tercio en los países de habla inglesa y el resto en Latinoamérica, por lo que tenemos que reducir exposición en Europa y Latinoamérica y ganarla en países como EEUU y Reino Unido, aunque también Australia y Canadá", expone Mijangos. "En el tercio de habla inglesa nos faltaba Canadá y este año hemos conseguido los dos primeros contratos; estamos licitando mucho más en estos países porque tienen una moneda fuerte y son sistemas jurídicos y mercados financieros más robustos, aunque también hay más competencia, por lo que es fundamental elegir bien los consorcios para poder llegar a las listas cortas de los concursos", arguye el directivo. "Latinoamérica no es que nos interese menos pero vamos a reducir exposición; hay dos países core que son Chile y Colombia y el resto de los países dependerá de los momentos, las oportunidades que surjan y de las condiciones", agrega.

"Hay algunos países latinoamericanos donde tenemos contratos en los que se nos paga en dólares y financiamos en dólares, otros donde se hace en parte así y otros en moneda local; una potencial devaluación de esas divisas siempre tiene un reflejo en la cuenta de resultados", apunta el directivo, que concluye que, "obviamente, un dólar fuerte siempre nos va a ir bien".

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