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La Fed aleja el riesgo de la estanflación en EEUU

En su último Resumen de Proyecciones Económicas (SEP, por sus siglas en inglés), los altos funcionarios de la Reserva Federal presentaron notables revisiones tanto de las perspectivas económicas a corto como a medio plazo. En la trayectoria más inmediata, la mediana de las previsiones de crecimiento se revisó a la baja, mientras que las previsiones de inflación se revisaron al alza. Un contexto que, sin embargo, no implica, ni mucho menos, el acecho de la estanflación.

En lo que al crecimiento respecta, cabe destacar que, aunque éste se redujo en 2021, la previsión se elevó en 2022: la mediana de los participantes en el FOMC considera ahora que el PIB real durante el próximo año se expandirá un 3,8%, frente a la mediana de las previsiones anteriores del 3,3%. Además, la mediana de las previsiones para 2023 aumentó 0,1 puntos porcentuales, hasta el 2,5%.

Estas revisiones fueron notables porque, en términos de nivel, la mediana de las previsiones implica ahora que los responsables de la política monetaria esperan que gran parte del crecimiento que se eliminó de las previsiones de este año se recupere en los dos años siguientes. Las previsiones implican que el nivel del PIB real a finales de 2023 estará menos del 0,5% por debajo de lo que se esperaba en junio.

Al mismo tiempo se produjo otro gran número de revisiones de las previsiones inflacionistas. La mediana de las proyecciones de la inflación subyacente del gasto de consumo personal (PCE) para este año aumentó en 0,7 puntos porcentuales, hasta el 3,7%, y para el año próximo en 0,2 puntos porcentuales, hasta el 2,3%.

Además, la mediana de los participantes en el FOMC espera que el exceso de inflación se mantenga y que la inflación de cabecera del PCE se sitúe en el 2,2% en 2023 y en el 2,1% en 2024. Esto se ajustaría bastante al nuevo objetivo de la Reserva Federal de dejar que la inflación se sitúe por encima del 2% durante un tiempo para compensar los muchos años que estuvo por debajo del 2%.

En su conferencia de prensa, el presidente de la Fed, Jerome Powell, atribuyó gran parte de esta subida a los cuellos de botella de la oferta, que, según señaló, han sido "mayores y más duraderos de lo previsto".

Con todo, Powell sigue manteniendo la opinión de que este rebasamiento de la inflación probablemente sea temporal, debido en gran parte a que las expectativas de inflación a más largo plazo siguen bien ancladas. También restó importancia a que los precios se sitúen ligeramente por encima del 2% a medio plazo, añadiendo que es poco probable que los hogares "vayan a notar un par de décimas".

Estas previsiones llevaron a algunos responsables de la Fed a revisar al alza la trayectoria de las tasas prevista para los próximos años. Este movimiento reflejó una división equitativa en el Comité de Mercados Abiertos (FOMC), con la mitad de sus miembros favoreciendo al menos una subida de tipos para finales de 2022 y todos los participantes del FOMC, excepto uno, favoreciendo el despegue para finales de 2023.

Recordemos que en marzo de este año había 11 responsables políticos que querían mantener los tipos cerca del 0% hasta finales de 2023, por lo que las revisiones que hemos visto en las previsiones económicas en los últimos seis meses han llevado ciertamente a un replanteamiento más duro.

Por su parte, el debate sobre la rigidez del mercado laboral mostró que la opinión dominante es que se trata de una cuestión "transitoria". El presidente de la Fed aseguró que los desequilibrios en curso acabarán por resolverse, dicho esto, admitió que el hecho de que el mercado laboral no se haya flexibilizado al expirar las prestaciones por desempleo mejoradas y reanudarse la vuelta a los colegios era contrario a la expectativa dominante de la Fed. Aún así, la perspectiva del FOMC sigue esperando una relajación significativa de las condiciones del mercado laboral en un plazo relativamente corto.

Los inversores tampoco parecen preocupados por un potencial escenario de estanflación. Los rendimientos de los bonos a largo plazo han caído ligeramente mientras las tasas de inflación futuras implícitas en los bonos no han cambiado mucho desde mayo. Es decir, el mercado parece enter fé en los argumentos de transitoriedad que todavía apoya la Fed.

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