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Lagarde anticipa un cambio en 2022 en la ayuda para la pandemia

  • Anuncia cambios la próxima semana en el discurso oficial tras la revisión estratégica
Christine Lagarde, presidenta del BCE
Madrid

El Banco Central Europeo (BCE) no se ha ido de vacaciones este verano. Es más, parece que está trabajando más que nunca, teniendo en cuenta el anuncio de la semana pasada por parte de la institución, que publicó los resultados de la revisión de su plan estratégico, y también el último anuncio de Christine Lagarde.

La presidenta del organismo reconoció ayer que en la reunión de la semana que viene, el jueves 22 de julio, habrá cambios importantes, de cara a adaptar el discurso y las políticas de la institución al nuevo marco estratégico que presentaron el pasado jueves.

En el encuentro se conocerán "algunos cambios y variaciones interesantes", destacó la francesa en una entrevista a Bloomberg Television, añadiendo que será una reunión "importante" para la institución. "Tenemos que demostrar que vamos a ser capaces de cumplir con nuestro compromiso, por lo que vamos a revisar nuestra guía", señala Lagarde, en referencia al discurso inicial que siempre pronuncia la presidenta, unas palabras que vigilan los mercados para interpretar el estado de ánimo de la institución y posibles cambios en su política monetaria.

Lagarde también dejó algunas pistas sobre cambios que pueden llevar a cabo en los próximos meses, y que hasta ahora no se habían anticipado. Por ejemplo, el futuro del Programa de Compras de Emergencia por Pandemia (PEPP), que fue diseñado específicamente para estimular la economía durante la crisis del Covid-19, pero que ahora parece que podría convertirse en una herramienta a utilizar por el BCE en el futuro. Está diseñado para prolongarse hasta marzo de 2022, pero a partir de ese momento podría "transicionar hacia un nuevo formato", según ha destacado Lagarde.

Política más acomodaticia

Sería una forma de dar un giro acomodaticio a la política monetaria de la institución, que sigue esperando que los repuntes de inflación que están teniendo lugar en la zona euro sean transitorios. "Tenemos que ser muy flexibles y evitar anticipar que la salida [de la crisis] se producirá en las próximas semanas o meses", destacó la francesa.

Gilles Moëc, economista jefe de Axa IM, considera que el giro del BCE con la revisión estratégica "se trata de la base intelectual para un estímulo prolongado en un momento en que la propagación de la variante Delta reaviva los riesgos a la baja para la recuperación en curso", explica, y cree que "el hecho de que el BCE haya podido tomar una decisión en julio en lugar de en septiembre, envía un mensaje positivo sobre el nivel de consenso y unanimidad dentro del Consejo de Gobierno".

Por su parte, desde Monex Europe consideran que "la postura del BCE se distancia fundamentalmente del referente de la Reserva Federal, donde ya se discute la posible agenda de retirada gradual de los estímulos cuantitativos".

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