Bolsa, mercados y cotizaciones

Susana de Antonio (Euronext): "Las empresas españolas llegan mejor preparadas a sus OPV"

  • Son demasiado conservadoras en sus ambiciones, asegura

Euronext opera a día de hoy los mercados de París, Ámsterdam, Bruselas, Lisboa, Dublín, Oslo y también el de Milán, tras comprar esta bolsa el pasado octubre. Esta especie de unión europea de capitales pudo haberse ampliado con la incorporación de España: Euronext cortejó durante un tiempo a BME, que finalmente fue adquirida por la suiza Six. A día de hoy, la actividad de Euronext en España -país en el que abrió oficina en 2017- está focalizada en las pymes tecnológicas, a las que aspira a facilitar el acceso a financiación en los mercados de capitales. Les ofrecen, sin coste para ellas, una formación (el programa TechShare) para prepararlas de cara a un posible salto al parqué en los mercados de Euronext. Precisamente hace unos meses la fintech AllFunds elegía Euronext, y no BME, para estrenarse en bolsa.

¿Cuántas empresas han participado este año en el programa 'TechShare' y cuál es su objetivo?

Esta ha sido ya la sexta edición, y la tercera en España. Este año han participado, entre enero y junio, unas 130 o 140 empresas a nivel europeo, de las que 11 son españolas. Está destinado específicamente a empresas tecnológicas, y el objetivo es que entiendan qué implicaciones tiene salir a bolsa y que, en base a eso, puedan decidir de forma informada hacerlo o no.

Desde que arrancó el programa hace seis años, ¿cuántas empresas han debutado en el parqué?

El programa está dirigido a empresas que puedan salir a bolsa en un plazo de uno a tres años. Hasta ahora han salido, en total, unas siete u ocho compañías. Somos conscientes de que el porcentaje de conversión es bajo, pero el objetivo es que, al menos, se consolide esa opción de acudir a los mercados [como alternativa de financiación].

¿En qué consiste el programa?

Tiene tres partes. Por un lado, realizamos sendos campus, uno al principio y otro al final del programa en sí, que suele consistir en pasar dos días en escuelas de negocio europeas. Este año ha tenido que realizarse todo en formato virtual debido a la pandemia, y el pasado ya tuvimos que cancelar el segundo campus, el de Lisboa, por el mismo motivo. La idea es, en el programa que comienza en enero de 2022, regresar al formato 100% presencial si es posible. Durante esos dos días, reunimos a todos los participantes de cada edición y celebramos sesiones con profesionales de escuelas de negocios que abordan temas de estrategia, internacionalización, financiación, estrategia… Aparte de esos dos campus, en cada país organizamos cuatro workshops que abordan distintas temáticas: cómo preparar un equity story atractivo, cómo es el proceso de valoración, relaciones con inversores, gobierno corporativo… Estas sesiones las organizamos junto con partners (Baker & McKenzie PwC, BBVA…). Y la tercera pata es un programa de coaching que se imparte en paralelo, también con partners, que ofrecen a las empresas sesiones para abordar temas más personalizados, desde dudas legales hasta cuestiones sobre reporting o relaciones con inversores.

¿Qué particularidades observa en la preparación de las empresas españolas de cara a su debut en bolsa?

En general, están más preparadas de lo que ellas creen. En España, las empresas pequeñas y medianas y muchas start ups pecan de conservadurismo en sus ambiciones en lo que respecta a dónde pueden llegar. Es cierto que son pocos los ejemplos de empresas pequeñas que hayan salido a bolsa y les haya ido bien. Mucha gente piensa que si no tienes un tamaño de al menos 500 o 1.000 millones no te puedes plantear un debut, y no es así. En otros mercados, compañías muy pequeñas salen a bolsa y gracias a ello consiguen crecer mucho más rápido. 

¿Cuál es el motivo de que lleguen más preparadas las españolas?

En parte, que el capital riesgo está muy extendido en este país y casi todas las start ups tienen en su capital un inversor de ese tipo que ayuda a que la empresa esté muy ordenada. Al final, los requisitos que implica un proceso de salida a bolsa no distan tanto de los que exige un fondo de capital riesgo cuando entra en tu capital: te pide un plan estratégico, tu equity story, solidez del equipo gestor, reporting... 

¿Y en otros países el capital riesgo está menos presente?

En el resto de países europeos en los que operamos, aproximadamente el 70% de las empresas que salen a bolsa estaban en las carteras del capital riesgo, que desinvierte precisamente a través de esa OPV. En cambio, en España es más habitual que salga un fondo y sea sustituido por otro en el capital, de ahí la mayor permanencia de este tipo de inversores. Creo que la ambición para lanzarse a ese proceso [de salida a bolsa] aquí no es suficiente. Es algo que hay que trabajar. [Es necesario]que se crean que pueden convertirse en líderes.

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