Bolsa, mercados y cotizaciones

Los bonos híbridos resisten el secano de rentabilidad del resto de la renta fija

  • Los fondos que invierten en esta categoría obtienen un rendimiento medio del 1,5%
Imagen: Dreamstime.
Madrid

La deuda subordinada vuelve a estar de moda entre los inversores, sobre todo la de entidades financieras. Esta misma semana el Banco Santander ha colocado una emisión en dos tramos, en euros y dólares, de bonos contingentes convertibles, más conocidos como CoCos, por valor de 1.500 millones, que pagarán un cupón trimestral del 4,125% en el caso de los denominados en la divisa comunitaria, con un plazo de siete años. Se une de esta forma a otras entidades que este año han continuado lanzando deuda de este tipo, muy apreciada por el supervisor europeo en un momento en que la pandemia puso en el punto de mira a la banca ante el temor del aumento de la morosidad.

De hecho, en lo que llevamos de año se han emitido ya 5.850 millones de deuda subordinada en Europa, de los que 2.000 millones corresponden a entidades financieras españolas, con CaixaBank y Sabadell a la cabeza, según los cálculos realizados por Pentagon, la herramienta de análisis de Rentamarkets. La rentabilidad media que ofrece el índice de CoCos en euros se sitúa ya en el 3,15, pero en el caso de los emisores financieros españoles puede llegar al 3,7%, superior al 2,5% de sus homólogos europeos.

"Dentro del espectro de la renta fija, la deuda subordinada es de los pocos segmentos, junto con algunos nombres específicos en high yield, que mantiene rentabilidades en positivo en el año. Llama la atención el buen rendimiento de los Tier 1 financieros –en los que se engloba la deuda híbrida–, donde la normalización lenta, pero gradual, de los tipos de interés del Tesoro está apoyando especialmente a los bancos, tanto en sus cotizaciones en bolsa como en los denominados AT1 o CoCos. En España, donde encontramos unas 20 emisiones de este estilo, los retornos se sitúan claramente por encima del 3%, superando incluso a sus homónimos financieros europeos", explica Ignacio Fuertes, director de inversiones de Rentamarkets.

¿Por qué este apetito por la deuda subordinada financiera? Lourdes Romero, del equipo de inversión de Liberbank Gestión, que cuenta con el único fondo español que invierte en esta clase de activos entre los diez mejores por rentabilidad en el año, explica que, después de los cambios regulatorios y la reestructuración de los últimos años, las entidades bancarias han llegado a esta crisis en una situación más solvente, con balances saneados y altos coeficientes de capital, que en la mayoría de los casos se han mantenido estables. "Desde un punto de vista sectorial, se encuentran en una situación ventajosa. Los resultados que están presentando son mejores de los previstos y con un coste de riesgo menor del esperado. El retiro de las medidas de apoyo, como moratorias y garantías gubernamentales, podría conducir potencialmente a un deterioro de la calidad de los activos durante los próximos trimestres. Pero el alto nivel de provisiones existentes, constituidas precisamente para anticipar los impagos derivados de la pandemia, coloca a los bancos en una posición de partida más sólida para abordar esta situación", subraya.

La aparición de las primeras vacunas en el último trimestre de 2020 provocó una rotación de los inversores hacia los sectores más cíclicos, de la que se beneficiaron las entidades financieras. Rafael Seves y María Portillo, gestores de renta fija de Mutuactivos, que también cuenta con un fondo de este tipo, señalan que "los AT1 se han visto beneficiados, en un entorno de muchísima liquidez, tipos muy bajos y búsqueda de TIR, por la mejora de su solvencia en los años previos a la crisis del Covid y también porque el mercado descuenta que, con la normalización de la actividad económica, los bancos van a aumentar su volumen de negocio y márgenes y reducirán sus pérdidas crediticias por impagos. Todo ello contribuirá a una mayor rentabilidad y solvencia", lo que ayuda a confiar en las emisiones de deuda híbrida.

François Lavier, gestor del fondo Lazard Capital, que se encuentra entre los mejores productos de su categoría en el año, con un 3,53% de rentabilidad, señala precisamente este factor como uno de los factores a tener en cuenta, puesto que aunque en volumen se mantiene en un tamaño relativamente estables, las nuevas emisiones de este tipo de deuda permiten amortizar las antiguas.

"El apetito de los inversores por el crédito financiero no ha disminuido dada la atractiva recuperación del valor relativo frente a otros sectores. Y este apetito se evidencia en las emisiones en el mercado primario, las cuales cuentan de forma sistemática con demanda de varias veces libros", subraya Moreno.

Grandes compañías

Pero no solamente los bancos se han situado en el punto de mira de los inversores que salen a la caza de este tipo de deuda. De hecho, los bonos híbridos de emisores no financieros han crecido exponencialmente en los últimos años, recuerda Ignacio Fuertes. "Las rentabilidades son inferiores a los puramente financieros, pero mantienen una tendencia buena y están siendo capaces de navegar, al menos en positivo, en un año donde hasta el momento en la renta fija tradicional está siendo complejo. No es de extrañar que muchos de los índices, más orientados a los tipos de deuda pública y corporativos con grado de inversión, tengan caídas que oscilan entre el 2 y el 4%", señala.

El inversor español cuenta con 41 fondos de deuda subordinada denominados en euros, que ofrecen de media una rentabilidad del 1,50% en el año, con datos de Morningstar hasta el 5 de mayo. A medio plazo, también proporcionan un rendimiento más que atractivo, ya que a cinco años dan un 4,38% anualizado. Esta revalorización en el año se sitúa en paralelo a la que ofrecen los fondos de high yield europeo, con un 1,52%, y muy por encima de la caída del 0,76% de los fondos centrados en deuda corporativa global, o la pérdida del 1,32% que sufren los fondos con una estrategia de bonos diversificados en euros.

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