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La desagradable sorpresa fiscal que se pueden llevar quienes compren un Tesla con bitcoin

  • El gasto en bitcoin al comprar el coche tributará como rendimientos del capital
  • Cuanto más se hayan revalorizado las criptomonedas, mayor será el 'palo'
  • La volatilidad del bitcoin convierte la venta de los vehículos en un riesgo
Imagen: Dreamstime

Este mismo martes el CEO y fundador de Tesla, Elon Musk, daba la 'buena nueva': sus coches ya se pueden comprar con bitcoin. Mientras unos celebraban el paso dado por innovador y otros lo criticaban como critican todo lo que tiene que ver con las criptomonedas, pocos reparaban en lo importante: el 'palo' fiscal que se puede llevar más de uno si decide adquirir su vehículo eléctrico con la criptodivisa.

Lo cierto es que comprar un Tesla puede acabar resultando más caro que hacerlo con dinero 'normal' en función de cuándo el cliente se hizo con sus criptomonedas. Esto se debe a que las autoridades fiscales, en este caso de EEUU pero el caso es extensible a otros países, consideran que gastar bitcoin, o incluso convertirlos de nuevo a dólares, equivale a ganancias por inversión y, por tanto, está sujeto al impuesto de rendimientos del capital. Igual que si se vendieran acciones o bonos.

La cantidad de impuestos que una persona tendrá que pagar por una transacción que involucre al bitcoin depende de cuánto tiempo haya tenido la criptomoneda y cuánto se ha revalorizado desde que la compró. Para aquellos inversores que adquirieron la criptomoneda hace más tiempo y hayan visto como su precio se ha disparado, comprar un Tesla puede resultar muy costoso.

Como apunta, Markets Insider, incluso aquellos que se hicieron con bitcoin hace un año, cuando estaba valorado en aproximadamente 6.500 dólares, casi una décima parte de sus precios actuales, pagarían solo en impuestos casi tanto como invirtieron inicialmente en la cibermoneda y eso comprando uno de los vehículos más baratos de Tesla y sin sumar los impuestos adicionales que imponga cada estado, en este caso de EEUU.

La otra cara de la criptomoneda sería para aquellos que se hayan hecho con bitcoin hace poco y hayan visto cómo su valor ha bajado desde que lo compraron. Esos 'afortunados' podrían tener hasta una exención fiscal. Si un inversor compró bitcoin este año a un precio más alto que su valor actual y adquiere el Tesla con ellos, podría reportar una pérdida y recibir una deducción de impuestos para el año siguiente.

El precio 'siempre' es en dólares

Los precios de los modelos de Tesla en EEUU oscilan entre los 39.000 dólares para el Model 3 y los más de 80.000 que cuesta el Model X. En los términos y condiciones de sus ventas, la compañía destaca varios factores de riesgo asociados al uso del bitcoin como forma de pago. Cabe destacar que las ventas no se establecen a precios estáticos en bitcoin, sino a un precio equivalente al que tiene el utilitario en dólares en ese momento determinado y solo válido dentro de un período de tiempo establecido por Tesla.

Esto es una navaja de doble filo para Tesla. Debido a la volatilidad del bitcoin, cualquier devolución de la compañía a un cliente sería una apuesta, ya que la empresa devolvería el pago en forma de bitcoin, un riesgo que los de Musk destacan también en sus términos y condiciones. "El precio del bitcoin puede ser volátil y estar sujeto a movimientos ascendentes y descendentes. Si el reembolso es en bitcoin, el valor de dicha cantidad en dólares podría ser significativamente menor que su valor en dólares en el momento de la compra".

Por otro lado, las compras con bitcoin son irreversibles, por lo que cualquier error en la transacción inicial sería por cuenta del cliente.

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