Bolsa, mercados y cotizaciones

El coste de financiación para el Ibex resistirá al no estar cerca el alza de tipos

  • El BCE no tendrá prisa en retirar estímulos ni con repuntes de inflación
El Ibex aguantará ya que el 'tapering' tendrá que esperar
Madrid

En las últimas semanas los mercados han empezado a reaccionar ante lo que, para muchos, es el mayor peligro que acecha a las bolsas de cara a los próximos meses: la retirada de los estímulos de los bancos centrales. Los programas de compras de deuda y los tipos de interés en mínimos históricos son dos de los pilares más importantes que han sostenido a las bolsas durante los últimos años, haciendo que la política monetaria de los bancos centrales se convierta en uno de los factores determinantes.

Desde la crisis financiera de 2008, esto ha creado una paradoja en los mercados, con las bolsas reaccionando negativamente en aquellos momentos en los que el optimismo económico permitía empezar a anticipar una retirada de los estímulos de los bancos centrales.

Lo ocurrido en 2013 es el mejor ejemplo, y el más reciente en 2018, cuando las rentabilidades de los bonos se incrementaron ante la posibilidad de un tapering (la retirada paulatina de los estímulos) en Estados Unidos. Ahora, en 2021, estos temores están volviendo a surgir y han causado turbulencias en las bolsas en las últimas semanas.

Sin embargo, las firmas del Ibex, que durante los últimos años han aprovechado las mejores condiciones de financiación para salir a mercado y reducir el coste de su deuda, hasta el entorno del 2,3% de interés de media y han ampliado también los vencimientos hasta los 6,1 años aproximadamente, no corren un peligro inmediato por el tapering.

Y es que, los expertos consideran que todavía queda bastante tiempo hasta que el Banco Central Europeo (BCE) empiece a retirar sus estímulos, ya que creen que los repuntes de inflación serán puntuales, y también confían en que la entidad permitirá en los próximos meses que la tasa supere su objetivo sin verse obligados a reaccionar.

El Ibex ha hecho los deberes

"En lo que respecta a las renovaciones de deuda y ampliación de vencimientos, las empresas del Ibex principalmente han renovado bonos que vencían entre los años 2022 y 2024", explica Ángel Ortiz, analista de Ábaco Capital. "Este periodo es en el que más se han enfocado las empresas para tener liquidez, por si la pandemia se alargaba", continúa el experto, y señala cómo "las empresas que están sacando nueva deuda lo están haciendo incluso a tipos variables, porque están esperando tipos bajos durante años", señala, lo que muestra la confianza que tienen las firmas del selectivo español por que los tipos de interés se mantengan en calma, al menos en el medio plazo.

"Las firmas del Ibex han aprovechado todos los programas de compras de bonos (QE) que han habido para mandar la deuda lo más lejos posible", explica José Lizán, gestor de carteras en Magnum Sicav Solventis. "Han refinanciado", continúa y cree que el tapering "no les va a pillar sin los deberes hechos. Han aprovechado los tipos 0 en los últimos años para refinanciar, recomprar bonos caros y financiarse más baratos, lanzando incluso bonos perpetuos", recuerda.

"El ejemplo de Telefónica es el mejor, aunque sigue desendeudándose", continúa Lizán. "Han hecho un calendario mucho más cómodo, a muy largo plazo, emitiendo bonos muy baratos. No creo que pille a nadie en una situación inesperada, sobre todo a las grandes corporaciones", explica.

Ahora, los vencimientos más largos son los que mantiene Ferrovial, con 12 años de media, con Telefónica en segunda posición, con 11,2 años de media en el mismo sentido. Repsol y Meliá Hotels son las otras dos firmas cuyos vencimientos se alargan más de 10 años en el selectivo, con 10,6 para la petrolera y 10,1 para la firma de hostelería.

Por su parte, los costes de financiación más reducidos los mantiene ahora Almirall, con un 0,25%, seguida de Aena y de Cellnex Telecom, que mantienen costes del 1,14% y 1,20%, respectivamente.

"Si este tapering se hace por crecimiento económico y algo de inflación, a las empresas les puede afectar"

Aunque parece que las empresas del Ibex han hecho los deberes, vigilar a los bancos centrales por si empiezan a dar señales de recortar los estímulos es ahora una obligación para los inversores. "No es baladí. No es un tema con el que estar tranquilo, y más aún cuando has tenido el incentivo a salir a mercado por el atractivo de los tipos negativos a corto plazo", explica Javier Santacruz, profesor de economía.

Ortiz también coincide en que las firmas del Ibex están bien protegidas en este momento. "En principio no les debería afectar, siempre y cuando el tapering se haga de forma gradual, como esperamos que ocurra" explica. "Al final es algo que ocurrirá, antes o después, no sabemos cuando, pero sí sabemos por la Fed que se van a esperar hasta que aprecien incrementos sostenidos en los niveles de inflación y que haya pleno empleo, y aquí creo que seguiremos más o menos el mismo camino", reconoce el analista.

"Si este tapering se hace por crecimiento económico y algo de inflación, a las empresas a priori les puede afectar algo, pero como por la cuenta de resultados lo irán compensando, tampoco esperamos que el daño del tapering sea de gran alcance", continúa Ortiz.

El regreso de la inflación

El comportamiento de la inflación es una de las piezas más importantes en el puzzle de los mercados en este momento. El miedo al tapering ha surgido por el incremento de las expectativas de inflación que se está produciendo con especial intensidad en Estados Unidos, pero también en Europa. Si esta sube, los inversores temen que los bancos centrales se vean obligados a endurecer sus medidas, dado que, al final, mantener estable la tasa de inflación es el objetivo prioritario de los bancos centrales.

En este punto es donde hay que recordar uno de los factores que parece serán clave para los mercados: los expertos creen que, de momento, la bolsa no va a sufrir por que se disparen las rentabilidades de los bonos, ya que, aunque haya momentos con una fuerte presión inflacionista en los próximos meses, estos serán puntuales y no van a convencer a los bancos centrales para que den un paso al frente y empiecen a retirar estímulos.

"Puede haber cierta presión inflacionista en los próximos años, pero no creo que vaya a haber un 'tapering' próximamente"

"Creo que va a haber cierta presión inflacionista en próximos 3 o 4 años, pero que no va a hacer que haya un tapering próximamente", señala Lizán. "Los bancos centrales han cambiado su discurso para aceptar que haya inflaciones altas sin arrancar el desmantelamiento de sus balances. Sí creo que la inflación va a correr. No veo hiperinflación, pero sí un repunte de inflaciones por encima del 2, 2,5% o 3%, en momentos puntuales y de forma irregular, y eso creo que viene para quedarse, pero creo que el tapering va a tardar porque los bancos centrales han cambiado el discurso y van a dejar correr la inflación un poco antes de empezar a retirar estímulos", insiste el experto.

Hay, incluso, quien cree que el BCE puede estar más cerca de llevar a cabo un nuevo aumento de los estímulos que de una retirada. El equipo de analistas de A&G Banca Privada señala cómo "pese a la volatilidad vista en las curvas de gobierno europeas y la rapidez del repunte de tipos, todavía hay elementos que no tienen que preocupar al BCE. Es más que probable que la institución intervenga para que la estabilidad vista en algunos elementos no se convierta en caos", explican y consideran que "una alternativa sería el aumento de las compras bajo el Programa de Compras de Emergencia por Pandemia (PEPP, por sus siglas en inglés), y centrar la demanda de bonos de gobierno en los plazos más largos".

"La retirada del BCE podría comenzar a partir del año 2023"

La gestora reconoce que no se puede "descartar por completo un escenario donde coincidiese la retirada de estímulos por parte de la mayoría de los bancos centrales, lo que podría obligar al BCE a acciones no deseadas", pero en este caso hay que recordar que la Reserva Federal estadounidense (Fed) también está señalando en las últimas semanas su disposición a aguantar sin cambios su política monetaria hasta que la recuperación económica haya ganado más tracción en EEUU.

"Si el reciente movimiento tuviera continuidad podría llegar a ser un problema, pero hasta la fecha, los tipos sólo han empezado a acercarse al cero, lo que ayuda a salir de la política de tipos negativos que a nadie tiene cómodo", concluyen desde A&G Banca Privada.

Santacruz también cree que habrá que esperar un tiempo para que el tapering comience en la zona euro; "la retirada del BCE podría comenzar a partir del año 2023", explica, "porque primero se tiene que producir la consolidación de la recuperación económica, y la recuperación de los niveles previos al Covid no se producirá hasta 2022. Lo razonable ahora mismo es pensar que la relajación de las medidas monetarias vendrá un año después", cree.

El 'síndrome Trichet'

Además, Santacruz también considera que el BCE tratará de evitar a toda costa repetir el error que cometió Jean Claude Trichet en 2008, poco antes de dejar la presidencia del BCE en manos de Mario Draghi. El presidente francés se anticipó y subió los tipos de interés antes de lo necesario y el impacto de esta decisión obligó a Draghi a revertirla pocos meses después.

"Ahora hay el síndrome Trichet, de tener miedo de que el repunte inflacionista no vaya a ser más que un espejismo. En la crisis de 2008 el incremento se produjo en activos parecidos a los de ahora. Ese síndrome Trichet sigue presente en los bancos centrales, especialmente en Europa, que quieren evitar, por ser ortodoxos, adelantarse y que el daño que produzcan sea peor que la enfermedad", explica el experto.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin