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¿Te ofrece tu banco un fondo de inversión? Piénsatelo dos veces y vigila estos aspectos antes de contratar

  • El hecho de invertir en un fondo de gestora no implica que este vaya a generar un buen o un mal resultado, por lo que hay que analizar factores como comisiones y comportamiento

Los fondos de inversión ganan cada vez más peso entre nuevos inversores. Los bajos tipos de interés que imperan en Europa continúan penalizando a los ahorradores más conservadores, ya que el ahorro en productos como depósitos o cuentas bancarias les empieza a costar dinero, bien por la escasa rentabilidad frente a la inflación o bien por la aplicación de nuevas comisiones.

En un momento como el actual en el que los perfiles menos arriesgados buscan sacar partido a sus ahorros con nuevos productos, la alternativa de los fondos de inversión se presenta como una solución atractiva. De hecho, son varias las entidades bancarias que tratan de que sus clientes den el paso y se conviertan en inversores, potenciando la contratación de fondos de inversión en detrimento de los depósitos.

Y, en este punto, las estimaciones son claras: según la XI encuesta del Observatorio Inverco el 94% de las gestoras espera un incremento del patrimonio en fondos de inversión en 2021 en relación al ejercicio pasado. Todo parece indicar que con la situación actual de tipos bajos que se vive en el continente, unido, además, al recorte de las desgravaciones en los planes de pensiones, los fondos de inversión serán una alternativa para los inversores.

No obstante, antes de contratar el producto recomendado desde la sucursal de confianza, conviene pensárselo dos veces y analizar la oferta que existe en todo el mercado, ya que fuera de las entidades el abanico de productos es, por lo general, mucho mayor. Pero, ¿es también más bueno?

Diferencias en los productos ofertados

Prácticamente, hasta la entrada de la directiva europea Mifid II la oferta de fondos de inversión en las gestoras de los bancos estaba centrada en productos propios, por lo que el abanico de fondos era más reducido respecto al de grandes gestoras internacionales, especialmente en aquellos productos de renta variable. Esto supone, en parte, que las rentabilidades alcanzadas por las gestoras de los bancos sean, en líneas generales, menores a las de las gestoras independientes.

De hecho, según un informe sobre los costes y rendimientos de las IIC españolas publicado por la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) el pasado año, la rentabilidad de las gestoras independientes alcanzó en los últimos diez años un 4,3%, frente al 2,8% de las gestoras bancarias. Estas rentabilidades llegan a diferir en hasta 10 puntos porcentuales en los activos de renta variable, si bien en renta fija apenas existen diferencias.

A todo ello hay que sumar los costes soportados al invertir en este tipo de productos, ya que, según la CNMV, las mayores diferencias en cuanto a comisiones se observan en productos de renta variable euro, internacional y retorno absoluto. En todos estos, los fondos de gestoras independientes tienen unos costes menores, pues, por lo general, su oferta también es mucho mayor.

¿Cuáles son los mejores fondos de tu banco?

Qué tener en cuenta a la hora de elegir un buen fondo

El hecho de invertir en un fondo de una determinada gestora no implica necesariamente que este vaya a generar un buen o un mal resultado, ya que entran en juego diferentes aspectos. No obstante, si desde el propio banco ofrecen al cliente un producto en concreto conviene analizarlo y compararlo con otros detenidamente.

Una de las claves reside en su comportamiento, si bien es cierto que los asesores financieros y gestores insisten en que las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras. Pero no solo será fundamental analizar sus ganancias y comportamiento respecto a su índice de referencia, sino también compararlo con el de otros fondos que inviertan en empresas de la misma categoría. Por ejemplo, si se trata de un fondo de inversión tecnológico, habrá que comparar el producto con otros fondos tecnológicos. Para ello se pueden utilizar diferentes herramientas para analizar fondos o realizar comparativas para dar con el mejor producto.

Otro aspecto importante es el de las comisiones, ya que juegan un papel clave a la hora de obtener rendimientos. Y es que cuanto mayores sean los costes de la inversión, menor será la rentabilidad. Esto se pone de especial manifiesto en los productos de inversión más conservadores, ya que al obtener rendimientos más reducidos se corre el riesgo de que las comisiones acaben sobrepasando las ganancias.

Además, junto con estas comisiones será necesario tener en cuenta el precio del servicio de asesoramiento financiero del banco, si se hace uso del mismo. No obstante, tanto en el caso del asesoramiento dependiente como en el del independiente, la entidad deberá indicar claramente al cliente los costes, por lo que este podrá saber en todo momento cuál es el precio que se le cobra por invertir en un fondo de inversión y por recibir asesoramiento, algo que será crucial para decantarse por un producto u otro.

Ahora bien, si lo que se pretende es contratar un fondo de inversión desde el banco de toda la vida sin que ello implique necesariamente seleccionar un fondo de la propia gestora del banco se deberá vigilar que la entidad cuente con una verdadera arquitectura abierta en su oferta de fondos para poder tener acceso a una oferta mayor, ya no solo de la propia gestora, sino también de diferentes gestoras internacionales.

Y es que cuanto mayor sea la oferta del banco, mayores serán las probabilidades de que haya productos más interesantes con menores costes y sea más fácil su contratación. De lo contrario, lo más conveniente puede ser cambiar de banco, acudir a supermercados de fondos con una oferta mayor u otras plataformas, como Finect, en las que se puede analizar la oferta e iniciar la contratación de productos.

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