Bolsa, mercados y cotizaciones

El dólar cerrará 2020 con su segunda peor 'marca' anual en dos décadas

  • Cede cerca de un 6,5% en el ejercicio, su mayor descenso desde el año 2017
  • La perspectiva del dólar dependerá de la velocidad de recuperación de la económica
  • El dólar se ha movido históricamente en la dirección opuesta al oro
La perspectiva del dólar, ligada a la velocidad de recuperación de la económica mundial
Madrid

Una de las grandes dinámicas de mercado que se ha acabado imponiendo en 2020 ha sido la amplia debilidad del dólar frente a sus cruces más negociados. Su movimiento a la baja frente al resto de protagonistas en el ámbito de las divisas se ha convertido en uno de los temas más recurrentes de mercado este ejercicio por todo lo que el billete verde supone para el resto de activos.

A falta de dos sesiones y media para que finalice el año, el índice dólar, que recoge el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una cesta de las divisas más importantes del planeta, registra un descenso superior al 6,4% desde enero y superior al 12% desde el mes marzo. Se trata de uno de los movimientos bajistas más importantes en la historia reciente de la divisa. De hecho, en la última década, el Índice Dólar solo ha registrado un descenso superior, en 2017, lo que ha favorecido que haya llegado a marcar mínimos no visos en los últimos dos años y medio en el tramo final del año.

"El optimismo impulsado por las vacunas y la perspectiva de un acuerdo en Washington sobre el paquete de estímulo económico mantienen a los inversores de buen humor. Este clima es negativo para el dólar, refugio seguro, ya que los operadores optan por monedas de mayor riesgo", señala Alexander Londoño, de ActivTrades.

"La perspectiva del dólar estadounidense depende de la velocidad de la recuperación económica mundial de la pandemia de coronavirus"

Y en la misma línea se posicionan desde el banco suizo Julius Baer, desde donde ven ahora al euro/dólar alcanzando los 1,24 enteros en los próximos doce meses en lugar de en los 1,20 anteriores. "La perspectiva del dólar estadounidense depende de la velocidad de la recuperación económica mundial de la pandemia de coronavirus", afirma David Kohl, economista jefe de la entidad helvética para explicar su postura.

Desde Lombard Odier también ven "al dólar sobrevalorado pese a las caídas" y esperan más descensos de esta divisa frente a otras como el yen, la libra o el euro, en un comportamiento que no favorece a las empresas más exportadoras de estas áreas geográficas que mantengan relaciones comerciales con EEUU.

Una opinión que se ha convertido en mayoritaria en el mercado. Desde UBS favorecen más descensos en el dólar en 2021 dado que que "los déficits fiscales estadounidenses seguirán altos, al mismo tiempo que los ahorros del sector privado de EEUU comienzan a caer, exacerbando las necesidades de financiación externa". "Además", añaden desde la entidad suiza, "la ventaja de tipos de interés que tenía el dólar frente a otras divisas en los últimos años se ha deteriorado".

Guerra de bancos centrales

En ese sentido, el comportamiento de la divisa estadounidense -y del resto de monedas del planeta-, además de la velocidad de recuperación de la economía global, también influirá las decisiones que tomen los principales bancos centrales del mundo, la Fed y el BCE.

La entidad presidida por Jerome Powell sigue "comprometida con el uso de toda la gama de herramientas" para ayudar a la recuperación económica, algo que puede impulsar aún más a la baja al billete verde. Sobre todo, a sabiendas de que demócratas y republicanos están a las puertas de alcanzar un acuerdo para ejecutar un plan de estímulo fiscal que puede presionar aún más al Índice Dólar.

La debilidad del dólar

"Con un estancamiento político en Washington que bloquea el lanzamiento de estímulos fiscales, la Fed no tendrá más remedio que aumentar sus políticas de relajación monetaria para compensar de alguna manera la ausencia de apoyo fiscal a su economía", explica Ricardo Evangelista, de ActivTrades. La incógnita está en las decisiones monetarias que tome la institución presidida por Lagarde una vez que el euro/dólar ha alcanzado el nivel a partir del cual el BCE empieza a mostrar preocupación porque resta competitividad a la economía del Viejo Continente y presiona a la inflación.

De su comportamiento, en buena parte, depende buena parte de las ganancias de los inversores europeos que hayan tomado posiciones en el mercado bursátil estadounidense que verán cómo ahora el dólar ya les provoca perdidas al apreciare frente a la su divisa base.

Un ejercicio demasiado polarizado

2020, como en el resto de activos del mercado, ha sido uno de los ejercicios más polarizados de la historia en el mercado de divisas. Una muestra de ello es que, el Índice Dólar, a pesar de la marcada tendencia a la baja que ha mostrado en el bagaje anual, se ha quedado en determinados momentos (antes de  la llegada del Covid a los países occidentales) a menos de medio porcentual de sus máximos de la última década, que los marcó en el año 2016.

La onza de oro saca partido a la caída del 'billete verde'

El comportamiento del dólar estadounidense es uno de los factores que más influyen en el precio del oro. La onza del metal precioso y el billete verde guardan una correlación inversa histórica que ha favorecido que este año la materia prima haya sido capaz de batir su propio récord histórico al superar los 2.000 dólares por onza en los meses estivales y que acabe registrando ganancias superiores al 23% en el conjunto del año.

El comportamiento de la divisa yankee ha potenciando aún más a la commoditie "cuyo precio cotiza en dólares", que gana así más atractivo para los inversores residentes fuera de Estados Unidos. De hecho, en siete de los últimos nueve ejercicios, el Índice Dólar se ha movido en la dirección opuesta a la que lo ha hecho la materia prima en el mercado.

"En un entorno de mayor crecimiento, no esperamos que las ganancias de 2020 se repitan en 2021, pero el metal precioso aún puede seguir actuando como cobertura frente a la incertidumbre geopolítica", aseguran desde el departamento de análisis de UBS, desde donde destacan que los bajos tipos de interés mantienen a raya el coste de oportunidad de mantener la inversión en oro.

Y es que, los tipos de interés permanentemente bajos y la inundación de liquidez que han promovido desde los bancos centrales más importantes del planeta, han favorecido la generación de un escenario alcista para una materia prima para la que se esperan de media -según el consenso de mercado recogido desde Bloomberg- alzas moderadas de cara a los próximos seis meses.

No en vano, hasta tres firmas de inversión ven a la materia prima dorada por encima de la psicológica cota de los 2.000 dólares por onza al finalizar el primer trimestre del ejercicio que viene, poniendo de manifiesto que la crisis del coronavirus sigue siendo el catalizador que mueve al mercado.

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