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Valor imprescindible para una cartera: Eiffage

Benoît de Ruffray, consejero delegado de Eiffage. Foto: Reuters.
Madrid

Una de las carencias que tenía nuestro Cartera Eco30 era el sector de infraestructuras. Tras el helicóptero repartiendo lluvia de dinero que han puesto los bancos centrales con su política monetaria y la inversión de dinero público que llegará de los estados con políticas fiscales, casi era obligatorio tomar posición en construcción e infraestructuras.

La elección de Eifagge tiene varios vectores a los que agarrarse, pero la vinculación de la acción con los empleados es definitoria. Hoy el 17% del capital de la gala está en manos de sus trabajadores. Cada año se ofrece un volumen de nuevas acciones a los empleados del grupo con un 20% de descuento sobre el precio de la acción.

Este año se ha celebrado el trigésimo aniversario del programa, y en el año del confinamiento se ha producido una movilización sin precedentes: más de 50.000 empleados suscribieron acciones (71% de la plantilla francesa y 59 % de la internacional, con una aportación media de 2.355 euros por empleado).

El atractivo de Eiffage frente a sus comparables es que defiende márgenes brutos (ebitda) que en 2021 y 2022 rondarán el 17%, ligeramente mejores que los de Vinci; casi un 80% superiores al los de Bouygues; o el doble de los de ACS.

Como explica Benoît de Ruffray, presidente de Eiffage, "la propiedad de acciones de los empleados es el cemento real que ha permitido desarrollar una fuerte identidad común que ha llevado al éxito". Me creo toda empresa que hace participe de sus logros a sus empleados. Mucho más si estos tienen una participación significativa en el capital.

En números, Eiffage es la tercera empresa francesa y quinta europea en el sector de la construcción, con presencia en 50 países, que se estructuran en cuatro líneas de negocio principales.

La mitad de la facturación son casi a partes iguales energía y construcción. En energía diseña, construye, opera y mantiene sistemas y equipos en ingeniería eléctrica, industrial y medio ambiente. En construcción, abarca desde viviendas -también actúa como promotor-, oficinas, locales públicos, centros comerciales, instalaciones industriales, mobiliario urbano y monumentos históricos.

La otra mitad del negocio son infraestructuras y concesiones (35% y 16% de la cifra de negocio, respectivamente). El negocio de carreteras, ingeniería civil, ferrocarril y autopistas embebe desde la fabricación de nuevas construcciones hasta su mantenimiento y explotación.

La Covid, hasta septiembre ha tenido un impacto negativo de casi el 14% en el volumen de negocio de la francesa y ha dejado a la gala por multiplicadores de beneficio para los próximos años como los de ACS y más barata que las compañías que por tamaño la miran por encima del hombro: Vinci y Bouygues.

El atractivo de Eiffage frente a sus comparables es que defiende márgenes brutos (ebitda) que en 2021 y 2022 rondarán el 17%, ligeramente mejores que los de Vinci; casi un 80% superiores al los de Bouygues; o el doble de los de ACS. Su apalancamiento es alto (3,5 veces en un año normalizado). Nada preocupante con el actual escenario de tipos.

*Joaquín Gómez es el director de Mercados y Productos de Inversión de 'elEconomista'.

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