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La guerra del 'roboadvisor' abarata el coste mínimo un 30% y ya solo es el 0,4%

Foto: Dreamstime

La lista de roboadvisors (o, lo que es lo mismo, de gestores automatizados de inversión que diseñan carteras con fondos de bajo coste en función del perfil de riesgo de cada cliente) no ha dejado de crecer en los últimos años. Con la propuesta que presentó MyInvestor el viernes, el neobanco de Andbank España, ya son nueve.

Pero la suya abre la guerra de la gestión pasiva al ser la que la que conlleva un menor coste para el inversor de todas las que existen en el mercado. Según los cálculos realizados por Finect, su nuevo producto es un 30% más barato que los dos roboadvisors que hasta ahora defendían esta posición: el de Indexa y el de Popcoin (el servicio de gestión discrecional de carteras que Bankinter lanzó en 2017).

Desde 2015, Indexa ha rebajado los costes hasta en 15 ocasiones; la última, el 21 de mayo

En concreto, MyInvestor ofrece cuatro carteras integradas por fondos índice de Vanguard, iShares y Amundi, en las que el peso de la bolsa y de la renta fija varía en función de la aversión al riesgo del usuario y de la evolución del mercado (las ha bautizado como clásica, pop, indie y rock, siendo esta última la más expuesta a la renta variable).

El coste anual máximo para el cliente oscila entre entre el 0,4% y el 0,43%, explican en la propia entidad. Porcentaje que se desglosa de la siguiente manera: una comisión de gestión del 0,15% y una comisión de custodia del 0,15% (IVA incluido), a lo que habría que añadir el coste del fondo en cuestión, que según indican en MyInvestor, los totales se sitúan entre el 0,1% y 0,13%.

Si estos números se plasman en un ejemplo concreto, ejercicio que ha realizado Finect con los diferentes roboadvisor que existen en el mercado, ello implica que alguien que invierta 10.000 euros y elija la opción básica de la entidad, sin acogerse a ninguna promoción especial, asumiría un coste total (IVA incluido) del 0,42%. Un 30% menos que el 0,62% que resultaría de hacer el mismo ejercicio con los productos de Indexa y Popcoin, que hasta ahora eran los más asequibles. Tras ellos se encuentra Finizens, con un 0,71%.

En el caso de Indexa, que oferta hasta diez carteras, siempre ha defendido que su modelo se basa en cobrar comisiones "radicalmente" bajas, a medida que crece el patrimonio -su volumen de activos gestionados o asesorados asciende ya hasta los 467 millones de euros-. De hecho, desde su nacimiento, en 2015, ha rebajado los costes hasta en 15 ocasiones (10 veces en las carteras de fondos, 4 veces en las de planes y una en su fondo de fondos). La última de todas se produjo el pasado 21 mayo, coincidiendo con que lograron que Vanguard les diera acceso a las clases Institutional Plus en todos sus fondos de inversión -normalmente, el acceso a esta clase de producto está reservado a clientes que invierten más de 100 millones de euros por fondo-.

A diferencia de las carteras indexadas de MyInvestor, accesibles a partir de los 1.000 euros, igual que en inbestMe o Popcoin, el mínimo para acceder a las de Indexa es superior desde hace poco. Fue el 10 de junio cuando anunció que dicho importe se elevaba de 1.000 euros hasta los 3.000 euros en el caso de las carteras de fondos, y de los 50 euros hasta los 3.000 euros en el caso de las de los planes de pensiones y EPSV.

La entidad ha explicado que se debe a que, a partir de dicha cantidad, pueden cubrir los gastos directos que genera la cuenta, y continuar con su política de seguir bajando las comisiones. "Nuestros costes internos en principio nos llevarían a fijar una inversión mínima de 4 o 5 mil euros, pero nos parece excesivo, por lo que de momento hemos decidido aumentar el mínimo a 3.000€ de inversión inicial, tanto para carteras de fondos como para carteras de planes de pensiones o de EPSV", justificaban recientemente.

Las propuestas de los bancos

En el caso de Popcoin, el roboadvisor de Bankinter, su coste final, también del 0,62% siempre en el supuesto citado anteriormente, es inferior al de otras soluciones diseñadas en este campo por entidades financieras tradicionales. El servicio de gestión discrecional de carteras de CaixaBank, Smart Money, que fue uno de los primeros presentados por un banco, en 2018, el coste total de sus carteras ascendería hasta el 1,09% para una inversión de 10.000 euros. En su caso, sus carteras se construyen a base de otros fondos de la entidad que a su vez invierten en productos indexados y ETFs de otras gestoras. Mientras que en el de Openbank, de Banco Santander, el precio total asciende al 1,19%. Tanto este como el de CaixaBank requieren inversiones mínimas de 500 euros.

ING también desplegó el suyo en mayo del año pasado, Inversión Naranja+, compuesto por siete carteras diversificadas, formadas por fondos índices y ETFs de distintos proveedores, como Vanguard, BlackRock, JP Morgan o Amundi, siendo esta última la encargada de la gestión de las carteras. En su caso, el coste es inferior al 1% (del 0,99%, tanto para los perfiles más agresivos como los más defensivos).

Nació bajo la premisa de convertir a los ahorradores en inversores, y trasladar parte del cliente que aún está refugiado en depósitos o cuentas a la vista hacia otras alternativas más rentables. Y a tenor de los números su iniciativa ha tenido éxito: "Hemos superado los 900 millones de euros de activos bajo gestión en poco más de un año desde el lanzamiento", describen.

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