Bolsa, mercados y cotizaciones

Estos son los únicos nombres propios con los que conectarse en bolsa al 5G

  • Nokia, Ericsson, Samsung, Huawei Y AT&T lideran la construcción de infraestructuras
  • Xilinx, Qualcomm, Qorvo, Marvell, NXP o Infineon diseñan los semiconductores
  • Keysight y Teradyne llevan a cabo las pruebas de los microchips
Montaje fotográfico con el logo de Huawei y la bandera de EEUU. Foto; Reuters.

Estados Unidos le abrió las puertas del mundo a la China moderna hace casi medio siglo y contribuyó al crecimiento del que hoy considera su mayor rival. El mercado de las infraestructuras de telecomunicaciones está dominado por China, pero lo más probable es que se transformará en un oligopolio entre Nokia, Ericsson, Samsung y Huawei. Esta última no cotiza en bolsa, pero las tres primeras reciben un consejo de comprar de los analistas, igual que Qualcomm y Marvell, dos de los mayores fabricantes de componentes electrónicos del planeta, y de los que más se están beneficiando del 5G.

Richard Nixon la llamó "la semana que cambió el mundo". Por primera vez en dos décadas de incomunicación, Estados Unidos y la República Popular de China volvían a hablar de tú a tú. "Tendremos diferencias en el futuro, pero lo que debemos hacer es encontrar la manera de ver que podemos tener diferencias sin ser enemigos en la guerra", dijo solemne el presidente antes de embarcar en el rebautizado para la ocasión Ni Hao One -juego de palabras con el nombre del avión presidencial, el Air Force One- y poner rumbo a Pekín en febrero de 1972.

En un viaje televisado al milímetro, Nixon fue recibido a pie de escalera por el primer ministro Zhou Enlai y recibió la bendición de Mao Zedong a la nueva relación entre ambos países. Fue una imagen histórica: la primera del comandante con un mandatario estadounidense.

Washington sacrificó su apoyo a Taiwán, refugio de los rivales de Mao, por un bien mayor: contener a Vietnam del Norte, aliado de Pekín, que llevaba años desangrando Estados Unidos en una guerra imposible, y equilibrar la relación de poder con la Unión Soviética. China, que sentía la amenaza de los rusos en sus fronteras, buscaba también el paraguas americano.

El año de 1972 había elecciones y Nixon aprovechó el viaje para presentarse como un estadista ante sus electores. Cuarenta y ocho años después, Donald Trump también se enfrentará a las urnas en noviembre -si nada lo impide- y ha hecho bandera de la batalla comercial con China.

Ahora ya no se trata de mantener a raya a los rusos, quizá tampoco sólo de nivelar la balanza de importaciones y exportaciones entre ambas naciones. Esto va de dominar el mundo. La tecnología de última generación es el punto de desencuentro, sobre todo después de que China anunciase una estrategia nacional para liderar industrias como la inteligencia artificial o la nanotecnología en 2025.

Pero la mayor fricción se produjo a cuenta de Huawei, y a punto estuvo de tirar por la borda las negociaciones comerciales. Estados Unidos ve en el gigante chino de las telecomunicaciones, uno de los principales fabricantes de infraestructuras para el estándar 5G, un nuevo caballo de troya, un espía de proporciones inauditas que podría poner de rodillas a las industrias estratégicas norteamericanas.

Por partes: ¿Qué es el 5G?

"Mientras el 1G nos trajo las llamadas de voz por el teléfono móvil, el 2G permitió la funcionalidad del SMS, el 3G dio a los usuarios de móviles acceso a Internet y las mayores velocidades de datos del 4G hicieron posible el consumo de vídeo en tu teléfono inteligente o tableta, el 5G va más allá del alcance de todos esos estándares anteriores", explican desde Candriam.

Ese más allá significa que "miles y millones de dispositivos en las fábricas estarán conectados y serán capaces de interactuar con los demás, y en los cuales nuestros vehículos podrán comunicarse con otros coches e infraestructuras en cualquier lugar", recalca Johan Van der Biest, director del fondo Candriam Equities L Robotics and Innovative Technology, en su informe reciente The Impact of 5G.

"Reducirá el tiempo entre enviar y recibir una señal a menos de una milésima de segundo (diez milésimas de segundo como mucho con el 4G)", subraya el experto. "Si piensas en un mundo en el que los vehículos conduzcan de forma totalmente autónoma, minimizar la latencia [el lapso de tiempo] prevendrá situaciones de vida o muerte", añade Van der Biest.

Además, se pasará de una red con cabida para 100.000 dispositivos por kilómetro cuadrado en el 4G a más de un millón en el 5G.

Por ahora, sólo algunas empresas como Samsung y Huawei venden móviles capaces de aprovechar la tecnologia de quinta generación para la navegación personal. Aún habrá que esperar a una segunda oleada en la que todo esté conectado por medio de sensores en máquinas, semáforos o quirófanos, que envíen información ultrarápida para su manejo en centros de datos.

¿Qué empresas se encargan?

Además de Huawei, que ya participó en la instalación del 3G o el 4G en Europa, los otros grandes fabricantes del hardware que requiere el 5G, es decir, la infraestructura, son Samsung, Nokia, Ericsson y AT&T. Desde la consultora americana Kenneth Research también añaden a Verizon, Hewlett Packard Enterprise, Intel Technology India, Mediatek y Qualcomm Technologies.

Samsung, Ericsson y Nokia reciben una recomendación de comprar del consenso de analistas que recoge FactSet, mientras que AT&T obtiene un consejo de mantener -Huawei no cotiza en bolsa-. En los próximos tres años, se prevé que el beneficio operativo (ebitda) de Samsung Electronics crezca un 49%, hasta superar los 65.000 millones de euros.

"En el 5G, y también en el 6G, se integran capas de capacidades tecnológicas que no sólo controlan los operadores", subraya Eduardo Valencia, de Ametic

En el mismo periodo, Ericsson ganará un 21% más; Nokia, un 18%, y AT&T, un 7%. De todo este volumen de negocio, por ejemplo, casi dos tercios de los ingresos de Ericsson proceden de la producción y la venta de redes de telecomunicaciones; en el caso de Samsung, la cifra es del 43%.

El sector manufacturero es "el segundo mercado potencial más grande" en cuanto a los ingresos que posibilitará el 5G en el ámbito de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), sólo por detrás del mercado de la energía y las utilities", según un estudio elaborado por Bosch y la consultora Arthur D. Little recogido en el informe La factoría del futuro, de Citi. El estudio habla de un mercado total de 1.200 millones de dólares hasta 2026.

¿Y las 'telecos' tradicionales?

En su día, compañías públicas, después privatizadas, como Telefónica, France Télécom (Orange), Deutsche Telekom o BT, dominaban el sector de las telecomunicaciones. Eran las empresas que más facturaban, no tenían rival, por la necesidad de conectar a la ciudadanía primero con el teléfono y más tarde con la entrada de Internet en los hogares.

¿Han abandonado las telecos tradicionales el negocio del desarrollo de infraestructuras? "Fue hace ya mucho tiempo cuando decidieron abandonar la parte de infraestructura porque era un negocio de peores márgenes", explica Flavio Muñoz, presidente de Andromeda Value Capital.

"Era mejor destinárselo a un fabricante (sobre todo chino, por las ventajas de competir en coste de precios) y ellos centrarse en operar la red, que es mejor negocio (sin ser la leche)", sostiene Muñoz.

"Las telecos lo que quieren es operar la red de la forma mas eficiente posible y con los menos activos requeridos, en parte también porque los márgenes están muy presionados por los gobiernos (la libertad de precios es reducida y estás obligado a dar servicio a todo el territorio nacional, a sabiendas que hay muchos sitios deficientes)", prosigue el experto.

Muñoz recuerda que en el año 2000 empezó el despliegue del 3G y las telecos en aquella época lo hacían ellas en mayor medida. "La pasta que se gastaron fue abismal para montarlo y llegado el año 2002 aquello seguía sin tirar, tanto fue así que una de las mas grandes (no recuerdo si fue Verizon, Sprint o alguna de estas en USA) tuvo que hacer un 'deterioro' desde el punto de vista contable de todo lo que habían invertido y borrarlo casi al 100% de lo que tenían en balance. Tuvo que ser el iPhone 3G el que propulsó aquello muchos años mas tarde", relata el directivo de Andromeda, quien cree que estas compañías no volverán a cometer los mismo errores con el 5G.

No obstante, Deutsche Telekom, Vodafone, Telefónica Deutschland y 1&1 Drillisch invirtieron 6.549 millones de euros en la subasta de frecuencias 5G en Alemania, que acabó en junio del año pasado, y se da por descontado que tendrán que cooperar para llevar la infraestructura necesaria a todo el país.

Un billón de inversión

En su conjunto, como ya contó este periódico, las principales firmas de telecomunicaciones del mundo prevén invertir casi un billón de euros en el despliegue, desarrollo y puesta en marcha de servicios de telefonía móvil en el próximo lustro y el 80% tendrá que ver con el 5G, según un informe reciente de GSMA, la asociación que integran unos 800 operadores de telefonía.

Pero "el mercado cambia y cambian los productos", contrapone Eduardo Valencia, director de Ametic en Barcelona, la asociación de empresas de electrónica y tecnologías de la comunicación en España. "En el 5G, y también en el 6G, se integran capas de capacidades tecnológicas que no sólo controlan los operadores", dice, como la gestión de los datos. "Ya no se prioriza tanto quién hace la infraestructura, sino que se quiere tener un cierto control de los datos", añade.

Sólo hay que ver la facturación actual de Amazon o Alphabet, por ejemplo, y cuánto facturan los operadores tradicionales de telecomunicaciones.

El papel de Europa

La Comisión Europea ya ha dejado claro que no está dispuesta a perder la batalla por el control y la regulación de los datos industriales, también para protegerse de los nuevos paraísos fiscales de los datos.

"Es importante que en la medida en que se acelere la implantación del 5G en Europa, se priorice a la misma velocidad de crucero las reglas de uso de los datos", reflexiona Valencia.

Esta tecnología de quinta generación "tendrá un gran impacto en la productividad, tanto robótica como humana" y si el despliegue se hace bien "te hace estar a la vanguardia de tus competidores", apunta el experto de Ametic.

Asimismo, destaca que "tiene la capacidad de conectar a miles de dispositivos a una velocidad tremenda con gran capacidad para que no se pierda información, pero han surgido recelos por el control de los datos". De nuevo, la diversidad de opiniones en una Europa de 27 países dificulta la toma de decisiones y el acuerdo.

Eduardo Valencia también coordina el comité de semiconductores de la asociación. Los fabricantes de estos componentes fundamentales en la electrónica que más venden sus productos en España son NXP, Infineon, Renesas, Fagor, Vishay, STMicroelectronics y Rutronik, según datos de Ametic.

Desde Candriam apuntan a los estadounidenses Xilinx, Qualcomm, Qorvo y Marvell como los productores "que ya están viendo una corriente de ingresos significativos del 5G". Marvell, por ejemplo, obtiene el 75% de sus ingresos de Asia. Los otros grandes beneficiados son empresas del tipo de Keysight, Teradyne y National Instruments, que prueban los semicoductores para que cumplan con la misión para la que fueron diseñados.

Mientras la Casa Blanca frena la expansión de Huawei, e incluso recomienda a los europeos invertir en Nokia y Ericsson, en China acaban de anunciar la segunda fase de la subasta de licencias 5G en 28 provincias. Se espera que un 30% de lo subastado vaya a parar a ZTE, y Pekín ya ha dejado claro que no detendrá el despliegue por la Covid-19.

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