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La recompra convierte a Repsol en la retribución energética más alta

  • La retribución comprometida hasta 2020 renta casi el 20%
Foto: Archivo

El pasado jueves Repsol anunció el inicio del programa de recompra de acciones del 4,4% del capital de la compañía. La empresa está adquiriendo acciones propias para luego amortizarlas para eliminar las acciones emitidas en scrip. Pero, además, hay programadas otras compras adicionales para reducir el número de acciones en circulación. Los dividendos comprometidos para 2019 y 2020 unidos al buyback del 5% del capital anunciado a finales de julio, convierten a la compañía en la retribución más atractiva del sector energético del Ibex 35.

En concreto, la petrolera planea distribuir con cargo a los resultados de este año un dividendo de 0,95 euros por acción y para 2020 de 1 euro por título. Estos pagos ofrecen una rentabilidad conjunta del 14,6%, lo que unido a ese 5% del buyback supone un rendimiento del 19,6%. Antes de este anuncio, la retribución de la energética se situaba como la cuarta más alta de la industria, por detrás de Ence, Endesa y Naturgy. 

"Esta decisión está basada fundamentalmente en una generación de flujo de caja más alta en un escenario de precios más elevados comparados con lo previsto en nuestro plan, el comportamiento de nuestra acción, que actualmente está muy lejos de la valoración nuestra; y la liquidez y el apalancamiento del grupo, que nos da base financiera para recomprar los títulos", explicaba Josu Jon Imaz a los analistas. 

El próximo dividendo de Repsol

Además, con este programa la empresa comienza a rebajar el número de títulos en circulación, que había crecido en un 31% en los últimos años a golpe de dividendos en scrip. Precisamente, la compañía comenzó el pasado año a recomprar y amortizar los títulos emitidos con su dividendo flexible, eliminando la dilución de esta forma de retribución. Además, no ha cerrado la puerta a realizar recompras adicionales además de la anunciada.

"Si tenemos una situación similar de caja el próximo año y vemos que el cash flow operativo está por encima de las expectativas analizaré proponer a la Junta un nuevo buyback. Tengo una preocupación por la dilución que los accionistas sufrieron entre 2012 y 2016 y, permitidme subrayar, que haré lo mejor que pueda para compensar parcialmente esta dilución (...) siempre bajo el principio de la disciplina financiera y priorizando el crecimiento orgánico que pueda generar mayor rentabilidad y pueda incrementar el valor de la empresa", aseguraba Imaz.

Asimismo, este movimiento elimina una de las preocupaciones de los analistas, que tras la desinversión en Naturgy y la elevada generación de caja desconfiaban sobre si el uso que se diese a ese dinero sería el más adecuado. "La asignación de capital es un proceso dinámico y cuál es la mejor opción depende de las circunstancias. Los componentes que determinan el precio y el valor cambian. Hay tiempos para emitir acciones y otras para retirarlas. Y la decisión tomada es la adecuada y beneficiosa para los accionistas", apuntan en Credit Suisse. 

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