Bolsa, mercados y cotizaciones

Democratizar la inversión (III): La señal de alarma

  • Me costó aceptar que el análisis fundamental te dice dónde hacer algo y el técnico cuándo

Por muchos años que uno tenga de experiencia sesiones como las provocadas por los aranceles de EEUU a China y la posterior devaluación del yuan del lunes o la de la pasada de Nochebuena, hacen que los fundamentalistas (los que miramos ratios en bolsa) sintamos un respeto reverencial por el análisis técnico.

Creo que me costó aceptar que el análisis fundamental te dice dónde hacer algo y el técnico cuándo. En el desapego que llegué a tener hacia el análisis técnico recuerdo que en Expansión convencí a media docena de expertos para que me dieran primeros y segundos soportes y resistencias de todos los valores del Ibex 35 y hacía una media entre todos. Inutilidad colosal.

Dentro del análisis técnico, creo que cada maestro tiene su libro de estilo y el único riesgo que con el tiempo he ido testando con desagrado son esos egos perdidos que acaban entendiendo que todo lo hacen ellos y el mercado y los equipos, que lo son todo, para unos está manipulado y otros acaban creyendo que con sus gráficos se anticiparon a acontecimientos históricos que cambiaron la economía. Estos analistas se llevan castigo y penitencia, porque no se les entiende.

La conjunción de análisis técnico y fundamental es algo de lo que más orgulloso me siento como responsable de mercados en elEconomista y por esas conversaciones con Joan Cabrero para hacer saltar las alarmas del mercado y que han pautado que este medio de comunicación haya podido trasladar a sus lectores los momentos más críticos de mercado de los últimos años. También se han marcado los de entrar, como ocurrió en la sesión tras el Brexit, pero comprar no implica lo mismo que vender.

En pleno agosto de 2015 se inició un clásico para este periódico. Con la pérdida de soportes de Wall Street, el viernes lanzábamos el mensaje en Ecotrader de reducir drásticamente cartera. Venía la primera devaluación de yuan. Recuerdo un sábado por la mañana, hablando con Joan andando entre encinas en Valdemorillo, a modo de terapia de psicólogo, hasta dónde iba a profundizar la caída. Cabrero, un tipo honesto que pidió a Amazon el primer libro de velas japonesas en España, decía lo que dice siempre: "Hemos hecho nuestro trabajo". Le faltaba añadir como el personaje del Puente de los espías: "La gente luego es la gente". Prevenía una caída del 15%. En la primera semana de 2016, en las sesiones entre Nochevieja y Reyes, se repetía el escenario con la segunda devaluación del yuan. Advertencia de otra caída del 15%. En ambos casos el SP&500 se fue a lo que hoy son las fosas abisales del mercado, los 1.800 puntos, y que serían el escenario apocalíptico de un mercado bajista de gran recesión. Primero habría que perder lo ya pautado (2.600). Si cae este nivel (vamos a una recesión) y volveríamos a lo que hemos bautizado como los soportes urbi et orbi, los mínimos de la Navidad pasada, los 2.346 de S&P.

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