Bolsa, mercados y cotizaciones

La liquidez como flujo tenso o para promediar precios

Foto: Archivo.
Madrid.

Carta al inversor en pánico (tercera semana de confinamiento):

La semana pasada decíamos que la victoria frente al Covid-19 sería muy costosa y larga en el tiempo. Tras el rebote del desembarco de Normandía de la monetización de la economía empezaríamos a entrar en el invierno de las Ardenas. ¿Cuánto va a tardar en salir la economía de una depresión que puede llevar el desempleo en países como España en torno al 30%?

Esta es la pregunta más difícil de resolver y la que creo que se hacen la mayor parte de analistas sin capacidad alguna de encontrar respuesta certera. En una encuesta que hemos realizado en elEconomista esta semana entre más de 50 expertos hemos colegiado que el 80% piensa que hemos visto más de la mitad de la caída y un 42% se decanta porque se ha producido más del 75% de la corrección. Y donde hay mayor unanimidad es que será en este segundo trimestre del año cuando veremos el peor momento de mercado.

Estamos dentro de una partida de ajedrez. Quizás no tan complicada porque en estas después de cuatro movimientos hay más de 300.000 millones de opciones a considerar y tras cuarenta movimientos en el tablero hay más consideraciones que galaxias en el cielo.

La opción para el inversor no es tratar de preguntarse a todas horas cuándo se producirá el punto de inflexión (solo acertará quien tenga un inmenso golpe de fortuna) y sí cómo gestionar la liquidez que tengamos. Para la inversión que hemos decidido conservar porque responde a nuestro teórico perfil de riesgo ya hemos definido que el único refugio es el largo plazo. Para la liquidez deberíamos meternos en la cabeza la utilidad máxima de entrar y salir rápido porque vamos a asistir sobresaltados a un mercado de caídas y rebotes.

Les pongo un ejemplo, deberíamos entender parte de nuestra liquidez como hacen los zaras o carrefoures con su gestión del flujo tenso. ¿Qué es esto? Las mercancías se almacenan mínimamente y una vez recepcionadas son casi expedidas al cliente. Son tiempos para el noble arte de especular con una parte de la liquidez entrando y saliendo.

Aquí hay una decisión financiero fiscal que puede resultar interesante. En el caso de las acciones como se venden las más antiguas también puede servir para generar minusvalías que compensen plusvalías. Además otra posibilidad es promediar para acortar el plazo de recuperación al que confiamos el refugio del largo plazo. Si nos creíamos la historia de Airbus a 100 euros y seguimos pensando que cuando superemos esta crisis las aerolíneas de todo el mundo seguirán necesitando airbuses, a 50 euros su coste de recuperación serán 75 euros.

P.D: el próximo 15 de marzo celebraremos que sobrevivimos al idus del Covid-19.

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