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Los laboralistas cifran en 84.000 millones el coste del absentismo

  • El Gobierno tendrá que cambiar un artículo para quitar el despido por faltas
  • Díaz ha anunciado que lo modificará "en breve y por decreto"
Foto: Archivo.

La eliminación del despido por absentismo laboral, recogido en el Estatuto de los Trabajadores desde 1980, tiene los días contados, según reconocen ya todos los laboralistas y especialistas del sector. Eliminar el artículo 52.d del Estatuto de los Trabajadores es una de las principales promesas del Gobierno de Pedro Sánchez en materia laboral y los abogados, mutualistas y responsables de personal piensan que será una realidad ya en los próximos meses.

Oscar Carrascal, gestor de servicios de la Mutua Colaboradora con la Seguridad Social EGARSAT, ha apuntado en el Breakfast&Law organizado por Novit Legal y celebrado en la Fundación Pons, que los datos de 2018 que muestran que el absentismo es uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan las empresas en España debido al coste directo e indirecto que les supone a las organizaciones: un total de 14.400 millones de euros (1,19% del PIB) y 70.000 millones de euros (5,8% del PIB), respectivamente.

Sin embargo, parece que hay el suficiente consenso político para que el Gobierno pueda cambiar "en breve y por decreto", tal y como anunció la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, el Estatuto de los Trabajadores y terminar así con la posibilidad de que las empresas puedan acudir al despido frente a los absentistas.

"Es muy importante regular internamente todo lo que tiene que ver con las faltas para evitar problemas", señalan los expertos

"Es una figura a la que se recurre muy poco y un tanto desconocida", señala Luisa Gómez, directora de equipo del Área Laboral de Baker McKenzie. "Lleva muchos años en el ordenamiento y todo esto se ha utilizado como un arma política que no sabemos si va a terminar con su derogación o modificación", añade.

En cualquier caso, pese a que los laboralistas sostienen que es uno de los grandes problemas de las empresas, ninguno es partidario de acudir, como primera medida, al despido para deshacerse de los absentistas y apuestan por la prevención en todos los casos. "Es muy importante regular internamente todo lo que tiene que ver con las faltas para evitar problemas", indica Gómez.

Por su parte, María Jesús Galiana, directora del Departamento Laboral de Novit Legal la importancia de concienciar a las empresas de establecer mecanismos y análisis diarios para evitar que se produzcan estas pérdidas de coste y tiempo. "Dado que se especula con una importante modificación de nuestro actual Estatuto de los Trabajadores, se debería de poner el énfasis en regulaciones más específicas para pymes, no tan generales, ya que no disponen de políticas, ni medios, ni presupuestos suficientes para poder afrontar este y otros problemas", considera María Galiana.

Blanca Rodríguez, técnica responsable del Área de Salud Laboral en el Instituto Cervantes, destaca las acciones preventivas sobre absentismo llevadas a cabo en su organización, basadas en abordar temas de salud global para la vida profesional y personal del empleado. "Ofrecerle un salario emocional al empleado, implica una reducción del absentismo emocional y presencial", apunta Rodríguez.

Una mejor alternativa

"Hay una alternativa al despido, la incapacidad permanente". Ignacio Peña, jefe de la Unidad de Valoración Corporal del hospital Ruber Internacional y director médico del área de Incapacidad Permanente de Gestolasa, subraya la importancia de transmitir a los empleados con enfermedades crónicas o severas esta opción.

"No es más que una jubilación", explica Peña. "Muchos trabajadores con problemas de absentismo laboral son personas que han sido excelentes empleados y que, por culpa de un diagnóstico y una enfermedad complicada, se encuentran en una situación que les impide seguir trabajando y hay que ayudarles", añade.

Ignacio Peña pide a las empresas que sean capaces de detectar las situaciones en su compañía que pueden derivar en una incapacidad permanente. "Lo primero es informar al trabajador sobre los beneficios sociales que puede obtener y que muchas veces desconocen", señala. "Para los realmente enfermos, esto es mucho más beneficioso que el despido, porque no pueden trabajar y van a recibir una pensión vitalicia que les permitirá vivir", concluye.

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