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El magistrado Javier Borrego pide el amparo al Supremo por mal trato de Díez Picazo

  • No renunciará a su puesto a pesar de las presiones recibidas para irse
El magistrado Javier Borrego recibe el saludo de Carlos Lesmes en su toma de posesión. EFE

El magistrado Javier Borrego ha solicitado el amparo de la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo, tras ser expulsado de una cafetería donde se encontraba tomando un café con otro magistrado del Alto Tribunal, el pasado 29 de julio de 2019, y en la que coincidió con el presidente de la Sala Tercera (de lo Contencioso Administrativo), Luis Díez-Picazo, y con otros magistrados y diversos cargos del Alto Tribunal.

Según relata el magistrado en un escrito elevado a la Sala de Gobierno al que ha tenido acceso elEconomista, al abandonar el local junto a la persona con la que había tomado café, saludó a quienes permanecían y les deseó unas felices vacaciones.

Considera que puede "perturbar el normal y correcto desempeño de mis funciones como magistrado del TS"

Al acercarse a Díez-Picazo para darle la mano, éste se negó a ello y le gritó en dos ocasiones: "largo, largo de aquí". Lo hizo delante de todos los presentes. Por ello, considera que este tipo de situaciones pueden "perturbar el normal y correcto desempeño de mis funciones como magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo".

El próximo miércoles (4 de septiembre de 2019) el magistrado declarará ante el promotor de la Acción Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ricardo Conde, con relación al expediente disciplinario que tiene abierto, desde el 5 de abril de 2019, promovido Díez-Picazo.

La Sala de Gobierno del Supremo ha intervenido en dos ocasiones, motivadas por las denuncias del presidente de la Sala Tercera, una para interrumpir la designación de ponencias de Borrego y otra para comunicarle al CGPJ que aprecia "materia disciplinaria" tras los hechos comunicados por el presidente de la Sala.

Diversos magistrados de la Sala consultados por elEconomista coinciden en afirmar que Díez-Picazo se ha convertido en una "china en el zapato" para el presidente del TS, Carlos Lesmes, al final de su mandato.

La Sala Tercera del TS está dividida. Las tensiones creadas por la mala gestión de su presidente, Luis Díez-Picazo, con motivo de la anulación, el 6 de noviembre de 2018, de las tres sentencias que determinaron que la banca debía pagar el Impuesto sobre Actos Jurídicos Documentados (IAJD), para después de dos días de deliberaciones, aprobar por 15 votos a favor y 13 que debían ser los clientes quienes pagasen el tributo, creando una situación extraordinaria para quienes firmaron sus hipotecas en ese paréntesis temporal.

No renunciará a su puesto

Borrego es magistrado por el turno de juristas de reconocido prestigio desde diciembre de 2018. Entre 2003 y 2008 actuó como magistrado del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Previamente actuó como abogado del Estado ante el Tribunal de Cuentas, Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional. Recibió el apoyo de 16 de los 21 miembros del Pleno del Consejo General del Poder Judicial.

Acude ante el promotor de la Acción Disciplinaria tras negarse a cumplir las presiones del presidente de la Sala para que renunciara a la prórroga en su función jurisdiccional hasta los 72 años o le sería incoado el expediente disciplinario.

El magistrado decidió no solicitar la renuncia y seguir realizando su trabajo. Los magistrados consultados coinciden en que existe interés de incluir a un candidato del gusto del presidente antes de que cambie el CGPJ, con el nuevo Gobierno.

El expedientado deberá explicar su versión sobre las acusaciones de Díez-Picazo en las que considera que hay un "incidente de falta de respeto a su persona".

El magistrado está acusado de "dificultades en la adaptación a la casación del Tribunal Supremo" en los primeros meses de desarrollo de su actividad. Se incorporó a su plaza el 3 de diciembre de 2018, participó como "oyente" en las deliberaciones de la sección hasta el día 8 de enero de 2019 y el expediente lo solicitó Díez- Picazo el 4 de abril de 2019, lo que supone que no habían transcurrido ni cien días.

En la actualidad, según diversas fuentes del Alto Tribunal consultadas por este diario, el magistrado se encuentra al día en su producción jurisprudencial. en un documento elevado a la Sala de Gobierno del TS, el propio magistrado reconocía estar al día en su trabajo desde el pasado 28 de mayo.

Una filtración interesada

También deberá explicar a Ricardo Conde, que una persona indeterminada del propio Tribunal Supremo filtró las Diligencias y el Expediente disciplinario a una periodista, que como es su obligación profesional lo publicó en su diario, antes de que le fuesen entregados al interesado.

A este respecto, la Fiscalía del Tribunal Supremo, en sus diligencias de investigación penal (de 25 de julio de 2019), realizadas por el fiscal Luis Navajas, a las que ha tenido acceso elEconomista, reconoce la imposibilidad de descubrir de quién partió la filtración de los documentos y le "hace notar" su derecho de reproducir su denuncia o de recurrir a los tribunales competentes.

El magistrado Borrego había denunciado la filtración por revelación de secretos, solicitando que se investigase quien fue el autor.

El 2 de abril de 2019, Díez-Picazo citó al magistrado Borrego para anunciarle que iba a dar cuenta al presidente del Tribunal Supremo, Carlos Lesmes, de que no trabajaba al ritmo exigido en la Sala de los Contencioso Administrativo.

Díez-Picazo le acusa en su escrito de 4 de abril, remitido a Lesmes, que "cundo fui a abrir la puerta del despacho, me cogió por los hombros y me empujó para que no lo hiciera. Ya con la puerta abierta se marchó gritando un exabrupto que pudieron oír varias personas, incluidas mis dos secretarias personales".

Una de las dos secretarias informaba al promotor que vio salir al magistrado Borrego "en actitud exaltada moviendo los brazos airadamente y diciendo algo ininteligible para mí", mientras que la segunda afirmó que había "observado" como el magistrado empujaba a Luis Díez-Picazo, a pesar de que la puerta estaba cerrada.

En su recurso de alzada ante el Pleno del Consejo del Poder Judicial (de 10 de julio de 2019), Borrego explica una reunión mantenida con Lemes y con el vicepresidente del TS, Ángel Juanes, se interesaron por su trabajo y le explicaron que por renunciar no se resentiría su prestigio, tal y como ocurrió en 2016 con el magistrado de la Sala de lo Civil Fernando Pantaleón, que decidió regresar a su cátedra.

Sin contemplar el perdón

Llama la atención en este recurso de alzada, que en una reunión (celebrada el 8 de abril) Díez-Picazo, tras que Borrego le expusiera "si en algo se había sentido ofendido, que me lo dijera y que le pediría perdón" a lo que el presidente de la Sala le respondió que "en mi familia tenía una vena protestante, y que el perdón no lo contemplaba".

El siguiente paso en este asunto fue la suspensión al magistrado de asistencia a las deliberaciones de su Sección

El siguiente paso en este asunto fue la suspensión al magistrado de asistencia a las deliberaciones de su Sección, que acordó Diez-Picazo y ratificó la Sala de Gobierno del TS en su reunión del 8 de abril, en el capítulo de ruegos y preguntas.

Esta situación se mantuvo hasta el 6 de junio, por acuerdo de la Sala de Gobierno en su reunión del 23 de mayo. Y en ese mismo acuerdo, la Sala de Gobierno decidió remitir el asunto al promotor de la acción disciplinaria, "por entender que existe materia disciplinaria".

El acuerdo fue propuesto y votado por el presidente de la Sala, lo que pudo vulnerar el artículo 154 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que prohíbe estar presente en las discusiones a los que tienen interés directo o indirecto en el asunto. El magistrado expedientado no tuvo ocasión de ser escuchado.

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maroto
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Es vergonzoso que tengamos en la justicia personas como este juez,no es de extrañar la opinion que se tiene del poder judicial en nuestro pais,y tambien son culpables los que le protegen,es triste que en este pais nadie crea ya ni en la justicia

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