Internacional

China abrirá su economía para frenar el proteccionismo de Trump

  • Promete bajar aranceles y fomentar la llegada de productos extranjeros
Xi Jingping, en su discurso. Foto: Reuters.
Shanghái

El mensaje no era nuevo, pero sonó algo diferente. El presidente chino Xi Jinping realizó el lunes una defensa cerrada del multilateralismo y la globalización, y prometió que continuará abriendo su economía a los inversores extranjeros. No es la primera vez que el líder de la economía más grande del planeta hace una promesa similar. Pero en esta ocasión, el momento y la escenografía importaban. Porque el jefe del partido comunista chino renovó sus votos con el librecambio ante los líderes políticos y empresariales de todo el planeta, en la primera feria de importación organizada por Pekín en Shanghai.

El libre flujo de mercancías "está amenazado". Y la respuesta de China llegó con su cartera. En vísperas de las elecciones al Congreso de EEUU, Xi cargó contra las políticas de Donald Trump. No hacía falta nombrar al inquilino de la Casa Blanca. El cierre de fronteras y el proteccionismo genera "parón comercial y una economía mundial enferma". La crítica tenía nombre y apellidos.

Por contra, retrató a China como la protectora del multilateralismo. "La apertura es el sello distintivo de China", y la puerta se abrirá "aún más", prometió el líder chino.

Los expertos creen que el país hará compras millonarias e incluso incurrirá en déficit comercial

La música era la misma que en otras ocasiones. Pero esta vez había algo más. Xi acogerá hasta el viernes una feria en la que unas 3.000 empresas de todo el planeta, de unos 130 países, buscarán colocar sus productos a más de 400.000 compradores chinos... y de otros lugares. Entre las empresas participantes había gigantes estadounidenses como GE o Qualcomm. Pero Trump no envió a ningún miembro de su Administración.

China pretende acelerar su transición en marcha de una economía basada en la exportación hacia una más impulsada por la demanda interna. En este sentido, Xi anunció ante una docena de jefes de Estado y de Gobierno, entre otros el húngaro Viktor Orbán, o el viceprimer ministro italiano, Luigi Di Maio, "medidas proactivas" para elevar el poder adquisitivo de los chinos. También para impulsar el consumo de productos de gama media y alta. Ese activismo sugiere que Pekín quiere aumentar el poder de compra de sus ciudadanos no al ritmo de su crecimiento económico, sino también con reformas que les libere del ahorro (como más gasto sanitario, que no llegó a mencionar).

"En la buena dirección"

Xi también se comprometió a facilitar la llegada de productos extranjeros rebajando aranceles y reduciendo el papeleo y los costes para la importación. Y añadió una referencia al fortalecimiento del comercio electrónico transfronterizo. El presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, valoró estos gestos como "pasos en la buena dirección".

Expertos y diplomáticos creen que Xi respaldará sus palabras con compras millonarias, e incluso el país podrá caer en déficit comercial. Pero más dudas existen sobre la promesa del dirigente comunista de abrir su economía a los inversores extranjeros. Xi reafirmó las promesas de apertura que realizó en el pasado relativas al sector financiero, la agricultura, la minería o la producción industrial. Añadió otros campos en los que también indicó que se reducirán las restricciones a la entrada de capital extranjero, como el educativo o el sanitario, donde existe falta de oferta local.

Pero, como resumió un diplomático occidental, el Gobierno chino se está quedando muy corto a la hora de aplicar promesas que lleva realizando desde hace años. La misma fuente reconoció, fuera de micrófonos, que con la celebración de la feria admite que China tiene un "problema" en este aspecto, y parece querer abordarlo.

Uno de los asuntos donde los compromisos de Pekín no terminan de materializarse es el el caso de sus prácticas con la propiedad intelectual extranjera. La UE llevó a China ante la OMC por este asunto y EEUU apuntó a la transferencia obligatoria de tecnología como parte de su justificación para imponer los aranceles a productos chinos. Xi se comprometió a crear un sistema de sanciones para aquellos que hurten la propiedad intelectual de firmas foráneas. Además, aseguró que China protegerá los derechos "legítimos" de las empresas extranjeras en su país.

También abordó la salud de la economía china, cuestionada sobre todo por su elevado endeudamiento. Subrayó que "se está comportando realmente bien", con un crecimiento del 6,7% en lo que va de año, y con una solidez que no ha cambiado. Y aunque reconoció problemas en algunos sectores, expresó su confianza en que superará "los vientos y tormentas" que puedan llegar.

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