Internacional

El segundo país más grande del mundo se está quedando sin terreno para construir casas unifamiliares

  • Los canadienses no están acostumbrados a vivir en bloques de pisos
  • Pero las principales ciudades ya no tienen más sitio para casas
El skyline de Toronto. Foto: Reuters

El mercado inmobiliario de Canadá está más sobrecalentado que cualquier otro lugar del mundo. Pero a pesar de la ansiedad que provocan las subidas descontroladas de precios y los temores de que estalle la burbuja, la situación no mejora por un motivo de difícil solución: el desequilibrio entre la oferta y la demanda. Los compradores quieren casas grandes, pero cada vez es más difícil encontrarlas en las grandes zonas urbanas del sur donde vive la inmensa mayoría de los ciudadanos del país.

El segundo país más grande del mundo en territorio se está quedando sin espacio, y eso está llevando al país a hacer cuentas. El sueño de una casa individual con jardín y terreno trasero, que numerosas generaciones de canadienses han considerado un derecho inalienable y que continúa atrayendo a nuevos inmigrantes, pronto estará fuera de alcance de la mayoría de los ciudadanos en las zonas donde vive todo el mundo. Y las opciones son pocas: o fundar nuevas ciudades en las zonas casi despobladas del frío norte, o empezar a construir más bloques de pisos, con el consecuente aumento del alquiler en vez de la propiedad.

"Quedarse sin tierra en Canadá es un fenómeno relativamente reciente en comparación con Europa, Japón u otras partes del mundo", dijo Robert Hogue, economista del Royal Bank of Canada. "Creo que para las generaciones futuras, la propiedad de una vivienda se verá mucho más desde un ángulo europeo, por ejemplo, que en la actualidad".

En Canadá, la compra de una vivienda se ha considerado durante mucho tiempo como el camino más seguro hacia la clase media. De media, los canadienses tienen las casas más grandes del mundo y registran tasas de propiedad de vivienda más altas que en el Reino Unido, Francia o incluso los EEUU. La pandemia ha hecho aún más valiosos los patios y las habitaciones adicionales en caso de cuarentena.

Casi el 60% de las ventas de viviendas el año pasado en 18 comunidades en Toronto, Montreal, Vancouver y Ottawa y sus alrededores fueron de viviendas unifamiliares, según datos recopilados por Bloomberg. Solo un 25% de las ventas fueron de pisos.

Robert Kavcic: "Ya no construimos viviendas unifamiliares. Y da la casualidad de que justo eso es lo que demanda el mercado. Así que estamos atrapados"

Pero cuando se mira lo que se ha construido en estas mismas ciudades y sus municipios dormitorios cercanos durante la última década, los porcentajes se invierten: el 60% del parque de viviendas nuevas son apartamentos, y solo el 25% son casas unifamiliares, según datos del gobierno. Ese desajuste ha obligado a los buscadores de vivienda más desesperados a competir por una oferta cada vez más pequeña de casas unifamiliares. En 2020, el precio de la vivienda en el país subió un 15%, solo por detrás de Luxemburgo en todo el mundo, según datos de la Fed de Dallas.

Aún así, los constructores no parecen estar respondiendo. Aunque marzo trajo un número récord de obra nueva en las áreas metropolitanas de Canadá, el porcentaje de viviendas unifamiliares cayó al 19% del total, cinco puntos menos que el año anterior, según datos del gobierno. "Si hay un problema es en la composición de la nueva oferta", dijo Robert Kavcic, economista del Banco de Montreal. "Ya no construimos viviendas unifamiliares. Y da la casualidad de que justo eso es lo que demanda el mercado. Así que estamos atrapados", se lamentó.

El territorio peor distribuido

Aunque sobre el papel Canadá cuenta con un área total de unos 10 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente 40 veces el área del Reino Unido, la mayoría de los canadienses están apelotonados en un puñado de ciudades importantes alrededor de la frontera con EEUU. Ahí es donde están todos los puestos de trabajo. Y aunque la era del teletrabajo desde casa ha convertido los tranquilos pueblos agrícolas y los lugares de escapada de fin de semana en las zonas más demandadas del país, la posibilidad de regresar a la oficina en pocos meses, aunque sea un par de días a la semana, ha evitado que la mayoría de los trabajadores se vayan muy lejos.

Y las características particulares de las ciudades más demandadas han limitado aún más el uso de la tierra. Vancouver está apretujada entre el Océano Pacífico y las montañas; las regulaciones de los gobiernos provinciales contra la expansión de las ciudades han amurallado a Toronto y Ottawa, estableciendo un límite físico a su desarrollo; y Montreal es literalmente una isla.

"Si pensamos en compradores de vivienda primerizos, una pareja joven, es mucho más realista para ellos irse a por un piso de alquiler desde el punto de vista de la asequibilidad", dijo Hogue. "Esta es la norma para las grandes ciudades globales. Me cuesta pensar en una ciudad importante del mundo en la que una vivienda unifamiliar cerca del centro urbano sea asequible".

Canadá también necesitará más pisos, especialmente ahora que el primer ministro Justin Trudeau busca impulsar la inmigración a récords históricos para compensar las pausas demográfica y económica provocadas por la pandemia. El país tiene una escasez de viviendas en general, con el número más bajo de unidades de vivienda por cada 1.000 personas de entre los países del G7, según un informe reciente del Bank of Nova Scotia.

Pero incluso si se construyen más apartamentos, los canadienses tendrán que acostumbrarse a vivir en ellos. Giulia Zaccagnini, una masajista de 42 años, siempre ha vivido en pisos, desde su infancia en los suburbios de París, hasta su nueva vida en Montreal. Pero cuando la pandemia hizo posible el trabajo a distancia, ella y su esposo compraron una casa unifamiliar en un pueblo a una hora de la ciudad para criar a sus tres hijos.

Aún así, con todos los analistas convencidos de que los precios de la vivienda van a seguir creciendo, los futuros canadienses pueden tener una experiencia más parecida a lo que Zaccagnini recuerda de París. "No conocía a nadie que viviera en una casa unifamiliar", dijo. "Eso era algo solo para gente muy rica".

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