Internacional

Mark Rutte, primer ministro de Holanda y la 'bestia negra' para los socios del Sur de Europa

  • Es el principal ariete en contra de los 'coronabonos' de los países del Sur
  • Para Rutte Sánchez es "un excelente líder" con el que es bueno trabajar
Mark Rutte. Foto: Reuters
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El primer ministro holandés, Mark Rutte (La Haya, 1967) tiene una buena imagen de los jefes de Gobierno de España, aunque sus ministros de Finanzas no comparten una opinión tan positiva sobre nuestro país. Desde su Gobierno acusaron a los socios del Sur de gastarse el dinero en "alcohol y en mujeres", e incluso pidieron que se investigara por qué no teníamos margen fiscal para luchar contra la crisis del coronavirus. En Directo | Avance de la pandemia en el mundo.

Para Rutte, sin embargo, el persidente del Gobierno, Pedro Sánchez es "un excelente líder" con el que es bueno trabajar, según le describió en una entrevista con elEconomista, publicada el pasado junio. En conversación informal con este corresponsal, también dedicó buenas palabras a su antecesor, el expresidente popular Mariano Rajoy, por sus reformas para sacar a España de la pasada crisis financiera del año 2008.

'Bestia negra'

A pesar de los halagos, el líder de los liberales holandeses se ha convertido en la bestia negra para los Estados miembros de la Unión Europea radicados en el Sur. Se le considera el ejecutor de los países vecinos del Norte. Rutte es la cabeza visible de la Liga hanseática que se ha cargado cualquier intento de reforzar la eurozona y el capitán del grupo de Los cuatro frugales, que pelea por recortar el presupuesto comunitario, sobre todo los fondos para agricultura y cohesión. Ahora, el primer ministro holandés se ha convertido en el principal ariete del puñado de países en contra de los eurobonos temporales para lidiar con los costes del coronavirus, los denominados comúnmente como 'coronabonos'. 

En su opinión, "no necesitamos más instrumentos para tratar con shocks macroeconómicos. La mejor manera para tratar con ellos es tener tu propia economía en buen estado," ya advirtió en la entrevista con este diario el pasado verano.

Entonces, Rutte se mostró convencido de que nuestro país capearía el siguiente temporal cuando llegara. "España salió de la crisis tras hacer un enorme trabajo para sanear la economía. Ahora es uno de los países que más crece en Occidente, el empleo sube y el déficit y la deuda se reducen. Esto es necesario porque si hubiera un nuevo shock, España sería capaz de lidiar con él por sí sola", añadió el primer ministro holandés.

Inamovible

España, Francia o Italia, entre otros, empujaban por el presupuesto para la eurozona. Ahora lo hacen para emitir deuda conjuntamente para salir del agujero que causará el coronavirus.

Pero la posición del primer ministro holandés Rutte no se ha movido ni un milímetro, aunque la recesión que se avecina sea mayor que la del periodo 2007-2009 y represente la mayor crisis en la historia de la Unión Europea.

Explica su oposición al presupuesto de la eurozona o los 'coronabonos' aludiendo a que el diseño original del euro no apuntaba a una unión fiscal. Pero en sus cargas viscerales contra cualquier atisbo de mutualización o solidaridad, con una rigidez más propia de talibanes, como le dedicaron una vez desde Moncloa, también se intuye esa superioridad moral que el Norte de Europa no se ha molestado en disimular durante los años de crisis, incluso dejando escapar lecciones para los malos alumnos del Sur de Europa por su derroche presupuestario.

Rutte encarna y ejerce este papel. Es miembro de la Iglesia protestante, e incluso da clases dos horas por semana en una escuela de secundaria en La Haya. Y, sobre todo, su década en el poder le sitúa como el jefe de Gobierno más veterano entre los líderes europeos, tan solo superado por la canciller alemana Angela Merkel (2005), erigida como la gran capitana entre los guardianes de la austeridad.

Destino caprichoso

Hubo un momento en el que la vida de Rutte podía haberle llevado a otro destino. La primera ambición del ahora primer ministro holandés fue convertirse en pianista, aunque él mismo ha reconocido que no era lo suficientemente bueno. Así que cambió el conservatorio por la carrera de Historia. Pasó por el sector privado, trabajando en recursos humanos en la empresa Unilever, hasta que aterrizó en el Gobierno holandés en 2002, como secretario de Estado de Asuntos Sociales y Empleo.

Ahora, este soltero -lo que dispara los comentarios en su país-, nacido el día de San Valentín, se ha convertido en el principal rival para Madrid y Roma. Mark Rutte no solo está dispuesto a mantener esta dura línea, sino que algunas de sus batallas sobre el asunto terminan siendo bastante acaloradas. Aunque siempre mantiene una generosa sonrisa en público, en su país la rumorología oficial apunta a que más de una vez ha perdido el temple a puerta cerrada.

Y no olvida los golpes que recibe. Tras caer su primer Gobierno, por perder el apoyo de la derecha anti-islamista de Geert Wilders, la prensa holandesa escribió que se despidió de Wilders avisándole de que iba a "destruir ese pequeño partido que tienes hasta el último de sus escaños".


Personal: Nació en La Haya en 1967. Está soltero, lo que dispara los comentarios en su país.

Carrera: Cambió el conservatorio, quería ser pianista, por la carrera de Historia.

Trayectoria: El primer ministro holandés pasó por el sector privado. Rutte trabajó en el departamente de Recursos Humanos en la empresa Unilever, hasta que aterrizó en el Gobierno holandés en 2002, como secretario de Estado de Asuntos Sociales y Empleo.

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