Internacional

Johnson confirma el monopolio de poder tras la remodelación de Gobierno

El Presidente del Gobierno de Reino Unido, Boris Johnson. Foto: Getty.
Londres

La primera reunión del flamante nuevo gabinete de Boris Johnson ha confirmado que la maniobra de centralización de poder ejecutada por el primer ministro ha propiciado los resultados ambicionados. El Gobierno británico habla con una sola voz, la dictada por el Número 10, una integración con profundas consecuencias tanto para los desafíos de los próximos meses, la nueva fase de la negociación del Brexit, o la dinamización de la agenda doméstica; como para la asunción de responsabilidades, focalizada exclusivamente en el premier.

Este monopolio ofrece un indudable atractivo para Johnson, que se ha armado de una autoridad casi sin precedentes, pero los riesgos adjuntos son también de calado. Las decisiones colegiadas que tradicionalmente han dictado la dinámica gubernamental han dado paso a una mecánica en la que la disensión se castiga con el despido y la iniciativa individual, con el exilio. La remodelación de esta semana provocó la caída de quienes se habían atrevido a cuestionar, aunque fuese veladamente, el criterio del Número 10, y los que quedan demostraron tener la lección bien aprendida.

El primer Consejo de Ministros del nuevo organigrama evidenció cómo los integrantes del Ejecutivo han interiorizado las formas de su jefe de filas. Alentados por él, jalearon promesas objetivamente desmontadas, como la de que el Gobierno construirá 40 nuevos hospitales, o pondrá en la calle 20.000 agentes de seguridad, en una demostración de disciplina al servicio del nuevo centro de poder concentrado en el Número 10.

La repercusión más importante es que la responsabilidad colectiva ha sido sustituida por una jerarquía que empieza y acaba en Johnson, lo que lo hace omnipotente, pero también lo deja letalmente expuesto, como resultado del perfil bajo de su gabinete en materia de personalismos, que solo ofrece espacio para el premier.

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